Día del Seminario
19/21 marzo 2004     

Reunión de Jóvenes. LA ALEGRÍA DE DARSE

LOS SACERDOTES

La vocación sacerdotal

Dice el Papa: “La vocación sacerdotal es un misterio. Es el misterio de un maravilloso intercambio entre Dios y el hombre. Éste ofrece a Cristo su humanidad para que Él pueda servirse de ella como instrumento de salvación, casi haciendo de este hombre otro sí mismo. Si no se percibe el misterio de este intercambio, no se logra entender cómo puede suceder que un joven, escuchando la palabra ¡Sígueme!, llegue a renunciar a todo por Cristo, en la certeza de que por este camino su personalidad humana se realizará plenamente”.

Escucha la petición de Jesús:

Necesito tus manos para seguir bendiciendo.
Necesito tus pies, para ir a hacer el bien.
Necesito tu boca para seguir hablando.
Necesito tu corazón para seguir amando.
Te necesito a ti para seguir salvando a
los hombres mis hermanos.

Comentamos en el grupo lo que hace un sacerdote y los motivos por los que lo hace (Misa, predicación, catequesis, sacramentos, ayuda a personas, oración...).

¿Puede ser feliz en estas actividades y hacer felices a los demás?

Testimonio de un sacerdote joven

“La alegría más grande es comprobar la cercanía de Dios y la necesidad de abandonarse en Él. La alegría de servir a los demás, de poder mostrarles una manera de vivir, la que nos hace plenamente felices siguiendo a Jesucristo. La alegría de decidirse, de arriesgar y poder palpar que todo cuanto se deja y a todas las cosas a las que hay que ir muriendo son mucho más pequeñas y relativas que la grandeza y la paz que se siente”.

José Ignacio (Granada)

Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades (Conferencia Episcopal Española)