Día del Seminario
19/21 marzo 2004     
EL ARZOBISPO DE PAMPLONA Y OBISPO DE TUDELA

Ante el Día del Seminario

Queridos diocesanos: 

El próximo 19 de Marzo, solemnidad de San José, tendrá lugar la jornada dedicada al Seminario Diocesano. Una ocasión para recordar a todos los fieles, comenzando por los sacerdotes y las personas consagradas, lo que significa la vocación al ministerio ordenado para las comunidades cristianas. En el Plan pastoral 2003-2008: "Para la edificación de la Iglesia", se hace referencia, dentro del Objetivo que trata de la pastoral Juvenil en clave vocacional, a la necesidad de "despertar la conciencia de todos los miembros de la diócesis (singularmente presbíteros y religiosos y religiosas sobre el fomento y especial cuidado de las vocaciones al ministerio ordenado ya la vida religiosa". Despertar la conciencia, sí, porque se tiene la sensación de que está dormida o adormitada, y no precisamente a causa del cansancio o del agotamiento, sino, más bien, de la atonía y de una conformidad resignada ante una situación que termina convirtiéndose en falta de esperanza. 

Confieso que no sé qué es más preocupante, si la escasez de seminaristas y de aspirantes al ministerio ordenado o esa falta de compromiso en la pastoral de las vocaciones. Siendo como es determinante, para la vitalidad de una Iglesia particular, la entrega de sus sacerdotes al ejercicio del ministerio, es urgente y necesario remover las actitudes señaladas antes. El Día del Seminario ofrece una buena oportunidad para empezar a hacerlo. Por otra parte, tanto la solemnidad de San José como la jornada diocesana en favor de las vocaciones al sacerdocio ministerial, están dentro de la Cuaresma, con su fuerte llamada a la conversión de la mente y de la conducta. 

El primer paso ha de ser éste, necesariamente: despertar (cf. Rm 13.11: "Es hora de espabilarse...") y cambiar de actitud (cf. Mc 1.15: "Convertíos y creed..."). El segundo, no menos importante, es tomarse más en serio la oración por las vocaciones: "La fuerza para suscitar y formar vocaciones está ante todo en la oración. Las vocaciones necesitan una amplia red de intercesores ante el "Dueño de la mies". Cuanto más se afronte el problema de la vocación en el contexto de la oración, tanto más la oración ayudará al elegido a escuchar la voz de Aquél que lo llama" (Juan Pablo II). Sugiero y pido que se actualice o se recupere la oración por las vocaciones, en el ámbito de la liturgia (misa por las vocaciones, petición en la oración de los Fieles en todas las misas, y en las preces de laudes y de vísperas). Una oración confiada y perseverante, que compromete. 

Y, ciertamente. en línea con el objetivo especifico del Plan pastoral: trabajar con los niños y los jóvenes ofreciéndoles la cercanía de Cristo como experiencia espiritual, porque sólo "cuando a los jóvenes se les presenta sin recortes la persona de Jesucristo, prende en ellos una esperanza que les impulsa a dejarlo todo para seguirle, atendiendo su llamada, y para dar testimonio de él ante sus coetáneos" (Card. Rouco en el II Sínodo sobre Europa). 

Todos estamos convencidos de que la pastoral vocacional es vital, para el presente y el futuro de la misión evangelizadora de nuestra Iglesia diocesana. Pero es preciso pasar a la acción, con una esperanza renovada en el Señor que es siempre fiel. Nos va en ello nuestra propia ilusión sacerdotal y religiosa. También en esto es verdad el lema del Día del Seminario de este año: "Hay más alegría en dar que en recibir". 

Con mi saludo y bendición:

+ Mons. Julián López Martín
Obispo de León

Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades (Conferencia Episcopal Española)