Ante el
Día del Seminario
Queridos
diocesanos:
El próximo 19 de Marzo, solemnidad
de San José, tendrá lugar la jornada dedicada al Seminario
Diocesano. Una ocasión para recordar a todos los fieles,
comenzando por los sacerdotes y las personas consagradas,
lo que significa la vocación al ministerio ordenado para
las comunidades cristianas. En el Plan pastoral 2003-2008:
"Para la edificación de la Iglesia", se hace referencia,
dentro del Objetivo que trata de la pastoral Juvenil en
clave vocacional, a la necesidad de "despertar la conciencia
de todos los miembros de la diócesis (singularmente presbíteros
y religiosos y religiosas sobre el fomento y especial cuidado
de las vocaciones al ministerio ordenado ya la vida religiosa".
Despertar la conciencia, sí, porque se tiene la sensación
de que está dormida o adormitada, y no precisamente a causa
del cansancio o del agotamiento, sino, más bien, de la atonía
y de una conformidad resignada ante una situación que termina
convirtiéndose en falta de esperanza.
Confieso que no sé qué es más preocupante,
si la escasez de seminaristas y de aspirantes al ministerio
ordenado o esa falta de compromiso en la pastoral de las
vocaciones. Siendo como es determinante, para la vitalidad
de una Iglesia particular, la entrega de sus sacerdotes
al ejercicio del ministerio, es urgente y necesario remover
las actitudes señaladas antes. El Día del Seminario
ofrece una buena oportunidad para empezar a hacerlo. Por
otra parte, tanto la solemnidad de San José como la jornada
diocesana en favor de las vocaciones al sacerdocio ministerial,
están dentro de la Cuaresma, con su fuerte llamada a la
conversión de la mente y de la conducta.
El primer paso ha de ser éste, necesariamente:
despertar (cf. Rm 13.11: "Es hora de espabilarse...")
y cambiar de actitud (cf. Mc 1.15: "Convertíos y creed...").
El segundo, no menos importante, es tomarse más en serio
la oración por las vocaciones: "La fuerza para suscitar
y formar vocaciones está ante todo en la oración. Las vocaciones
necesitan una amplia red de intercesores ante el "Dueño
de la mies". Cuanto más se afronte el problema de la vocación
en el contexto de la oración, tanto más la oración ayudará
al elegido a escuchar la voz de Aquél que lo llama"
(Juan Pablo II). Sugiero y pido que se actualice o se recupere
la oración por las vocaciones, en el ámbito de la liturgia
(misa por las vocaciones, petición en la oración de los
Fieles en todas las misas, y en las preces de laudes y de
vísperas). Una oración confiada y perseverante, que compromete.
Y, ciertamente. en línea con el objetivo
especifico del Plan pastoral: trabajar con los niños y los
jóvenes ofreciéndoles la cercanía de Cristo como experiencia
espiritual, porque sólo "cuando a los jóvenes se les
presenta sin recortes la persona de Jesucristo, prende en
ellos una esperanza que les impulsa a dejarlo todo para
seguirle, atendiendo su llamada, y para dar testimonio de
él ante sus coetáneos" (Card. Rouco en el II Sínodo
sobre Europa).
Todos estamos convencidos de que la
pastoral vocacional es vital, para el presente y el futuro
de la misión evangelizadora de nuestra Iglesia diocesana.
Pero es preciso pasar a la acción, con una esperanza renovada
en el Señor que es siempre fiel. Nos va en ello nuestra
propia ilusión sacerdotal y religiosa. También en esto es
verdad el lema del Día del Seminario de este año:
"Hay más alegría en dar que en recibir".
Con mi saludo y bendición:
+ Mons. Julián López Martín
Obispo de León