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COMECE - Comisión de Episcopados
de la Comunidad Europea -
Declaración
de la COMECE sobre la adhesión
de nuevos estados miembros a la Unión Europea
Esperanza, confianza y solidaridad
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"Sin embargo, un nuevo orden europeo de este género,
para adaptarse verdaderamente a la promoción del
auténtico bien común, debe reconocer y defender
los valores que constituyen el patrimonio más precioso
del humanismo europeo. Muchas son las raíces culturales
que han contribuido a la afirmación de los valores
recodados hasta aquí: desde el espíritu de
Grecia al del mundo romano; desde las aportaciones de los
pueblos latinos, celtas, germánicos, eslavos y húngaro-fineses,
a las de la cultura judía y del mundo islámico.
Estos diversos factores han encontrado en la tradición
judeocristiana una fuerza capaz de armonizarlos, consolidarlos
y promoverlos." (Juan Pablo II)
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1. Los Obispos de la COMECE pensamos que la adhesión de
diez nuevos Estados miembros a la Unión Europea, que el Consejo
de Europa deberá confirmar en la Cumbre de Copenhague los
días 12 y 13 de diciembre de 2002, representa una profunda
y significativa transformación en la historia de nuestro
continente. Este conjunto de diferentes culturas constituirá
un paso hacia el bien común europeo. Por este motivo, para
nosotros no se trata de una "ampliación", sino
de la "europeización" de la Unión Europea.
2. La Iglesia católica ha apoyado siempre los esfuerzos
de políticos excepcionales y de ciudadanos para aportar paz
duradera y bienestar a nuestro continente mediante una "comunidad
solidaria" basada en la integración económica
y política. Como explicamos en nuestra declaración
Construir un puente espiritual para unir a los pueblos, de 9 de
mayo de 1997, "la ampliación es una oportunidad para
Europa y los europeos, pues permitirá la promoción
y realización concreta en todo el continente europeo de valores
que son también fundamentales para la Iglesia: la solidaridad,
el respeto mutuo, la amistad entre los pueblos" .
3. La Unión Europea está fundada en valores universales.
El Evangelio de Jesucristo ha servido de fuente de inspiración
a muchos de estos valores. Inspirados en el Evangelio, y en vista
del reto inminente que constituye la entrada de diez nuevos miembros
en esta comunidad, recomendamos a los responsables políticos
y a todos ciudadanos actuales y futuros de la Unión Europea,
esperanza, confianza y, sobre todo, solidaridad.
Esperanza
4. La europeización de la Unión Europea mediante
la adhesión de diez nuevos Estados miembros es una fuente
de esperanza, una oportunidad para el renacimiento de la Unión
Europea y de su primera misión: promover la libertad, la
justicia, la paz y la prosperidad en el interior y en el exterior
de sus fronteras. El proyecto de integración europea ha nacido
de la esperanza de reconciliación, de la esperanza en que
Europa no sufra más la destrucción provocada por la
guerra y el conflicto. Al día de hoy, sigue siendo su deber
consolidar esta reconciliación "sellando el fin de una
división no natural" entre el Este y el Oeste de Europa.
Haciendo esto, la adhesión de diez nuevos Estados miembros
va a ayudar a concretar una de las esperanzas más queridas
de la Iglesia: que Europa respire al fin "con sus dos pulmones"
. Entretanto, este proyecto debería convertirse en fuente
de esperanza para otros países y pueblos europeos.
5. La europeización enriquecerá a la Unión
Europea al ofrecerle una calidad y una identidad cultural e histórica
nuevas. Esto abre inevitablemente, pero con razón, un debate
sobre las finalidades y los límites del proyecto de integración.
Las relaciones entre la Unión y sus nuevos vecinos deberán
basarse en la confianza, la solidaridad y la esperanza en un porvenir
pacífico y próspero para todos. La Comunidad europea
puede y debe ser también un signo de esperanza para otras
regiones del mundo deseosas de construir sobre este modelo de integración
pacífica, principalmente en África y en América
Latina.
Confianza
6. Convertirse en miembro de esta Unión Europea no significa
solamente beneficiarse de derechos, sino también "el
respeto a la identidad de otras naciones y el derecho a participar
en las decisiones sobre la forma de la futura Europa" . Esto
nos obliga a respetar en el orden político tanto la semejanza
como la diversidad de las tradiciones culturales. Todos los miembros
de la Unión son iguales, y así han de trabajar, no
sólo para su propio interés, sino también para
el interés de la comunidad entera. En una Unión ampliada,
esto requerirá un nuevo compromiso de confianza de todos
los Estados miembros y el pleno reconocimiento de las instituciones
comunitarias a las que los Estados miembros han confiado la tarea
indispensable de trabajar a favor del bien común.
7. La interdependencia económica y política de esta
comunidad reclama la confianza no solamente entre los dirigentes
de los Estados miembros, sino también entre los ciudadanos.
Como decíamos en 1997, se debe construir "un puente
espiritual para unir a los pueblos", y de esta manera felicitamos
y apoyamos las diversas iniciativas adoptadas por las instituciones,
grupos y ciudadanos a lo largo de Europa con vistas a construir
la confianza entre los pueblos del continente. Tales iniciativas
deberían recibir mayor apoyo por parte de las autoridades
políticas.
Solidaridad
8. "La Unión Europea debe ser una comunidad de valores
que se desarrollan gracias a la solidaridad de sus miembros"
. La solidaridad es la expresión del mandamiento cristiano
del amor, y para que sea un éxito la adhesión de diez
nuevos Estados miembros, se requerirá la solidaridad entre
todos ellos. El proceso de desarrollo económico y de reforma
política todavía no ha acabado. Los Estados miembros
actuales deberán reformar las políticas actuales,
en particular la Política Agrícola Común, y
compartir con los nuevos Estados miembros las ayudas estructurales
que reciben. Tanto los nuevos Estados miembros como los antiguos,
deben comprometerse en este proceso a fin de que los ciudadanos
puedan apreciar los frutos de la adhesión a la Unión
Europea. Tal solidaridad se revelará como especialmente necesaria
después del 2006, cuando tenga lugar la revisión de
las perspectivas financieras de la Comunidad después de la
expiración de los Acuerdos de la Agenda 2000. Puede ser que
los nuevos Estados miembros no perciban inmediatamente las ventajas
de la adhesión, y serán invitados a reconocer y respetar
la solidaridad demostrada por los Estados miembros actuales aunque
sus efectos no sean todavía cuantificables. Los Estados miembros
futuros y los Estados miembros actuales deberán tomar parte
sobre la misma base de igualdad en la Conferencia Intergubernamental
que será convocada después de la presentación
por la Convención de un proyecto de Tratado constitucional
de la Unión Europea.
9. Los grandes esfuerzos y realizaciones unidos a la ampliación
no deben hacernos olvidar la responsabilidad de Europa para con
el desarrollo mundial. Cuando se adhieran a la Unión Europea,
los nuevos Estados miembros no sólo se convertirán
en miembros de un mercado único, sino también del
más grande donante de ayuda humanitaria y de cooperación
al desarrollo del mundo. Pedimos a la Unión Europea que mantenga
su promesa de dedicar el 0,7 % de su PIB a la Ayuda oficial al Desarrollo.
Esta debería basarse en un reparto proporcional del peso
según las capacidades de cada Estado miembro. Apelamos también
a la Unión Europea ampliada para que sirva al bien común
universal aplicando el mismo compromiso con el comercio justo, el
desarrollo duradero y la solidaridad con las regiones más
pobres del globo, que sea equivalente al que hay en el seno de la
Unión.
Construir nuevos puentes
10. Es esencial que la adhesión de los diez nuevos Estados
miembros no dé lugar a nuevas divisiones en Europa. Bulgaria
y Rumanía ya han hecho grandes esfuerzos para prepararse
a la adhesión a la Unión, pero aún no pueden
concluir las negociaciones de adhesión. Les animamos a continuar
estos esfuerzos y saludamos la decisión de la Unión
de aumentar su ayuda a fin de que puedan alcanzar su propio objetivo,
a saber, su adhesión en el 2007. Turquía y los países
del sureste de Europa, son reconocidos ya como candidatos o candidatos
potenciales, pero aún no han comenzado las negociaciones
de adhesión. Esperamos que, para el bien común, continuarán
poniendo en práctica las reformas exigidas para responder
a los criterios económicos y políticos establecidos
por el Consejo Europeo de Copenhague de junio de 1993, y más
en particular "garantizando la democracia, la primacía
del derecho, los derechos humanos y el respeto a las minorías
y su protección" .
11. La eliminación de las fronteras dentro de la nueva Unión
Europea no debe contribuir a la construcción de una "fortaleza
europea" respecto a sus límites exteriores. Aunque el
mantenimiento de las fronteras exteriores es necesaria para proteger
la libertad y la seguridad de quienes viven en su interior, y su
control puede ser importante para la prevención de atentados
contra la dignidad humana, como por ejemplo el tráfico de
mujeres y de niños, sin embargo los inmigrantes y los refugiados
(cualquiera que sea su estatuto) deben ser tratados con compasión
y justicia. En lo que respecta a sus países de origen, la
Unión, no sólo tiene la responsabilidad de promover
las condiciones que eliminarían la necesidad de los refugiados
de buscar asilo, como la paz, la democracia y el Estado de Derecho,
sino también de atacar las causas profundas que empujan a
las gentes a abandonar su país y a arriesgarlo todo para
alcanzar mejores condiciones de vida en la Unión Europea.
Conclusión
12. Como cristianos, "no podemos contentaros con ser espectadores
de los procesos políticos europeos" . Nuestra tarea
consiste en comprometernos de manera creativa en la búsqueda
de soluciones a los retos socio-éticos, que favorezcan el
bien común y la dignidad de la persona humana según
los valores universales que corresponden a la visión cristiana
de la humanidad. El debate en la Convención Europea, que
representa la primera ocasión para los nuevos Estados miembros
de determinar conjuntamente el porvenir de la Unión Europea,
es una oportunidad para todos nosotros de definir los valores y
los objetivos de nuestro proyecto común. Con esperanza, confianza
y solidaridad, nosotros, como Obispos, nos comprometemos a apoyar
y contribuir de manera creativa a este proyecto y animamos a todos
los creyentes y a los ciudadanos a unirse en este esfuerzo común.
Bruselas, fiesta de San Nicolás, 6 de diciembre
de 2002
COMECE - Commission des Épiscopats
de la Communauté Européenne-
Communiqué de presse - 9 décembre 2002
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Déclaration
de la COMECE sur l'adhésion
des nouveaux États membres à l'Union Européenne
Espoir, Confiance et Solidarité
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Á la veille du Sommet de Copenhague les 12 et 13 décembre,
à l'occasion duquel les chefs d'État et de gouvernement
de l'Union européenne devraient inviter dix nouveaux États
membres à rejoindre l'Union, les évêques de
la COMECE ont publié une déclaration saluant "l'Européanisation"
de l'Union et recommandant l'espoir, la confiance et la solidarité
afin de réussir le défi de l'adhésion.
Les évêques voient ces adhésions comme la réalisation
"d'un espoir particulièrement cher à l'Église",
c'est à dire la réconciliation entre l'Est et l'Ouest,
ainsi que comme une source potentielle d'espoir non seulement pour
d'autres européens mais aussi pour d'autres régions
du monde.
Ils soulignent qu'une communauté solidaire dans laquelle
tous les membres sont égaux doit être basée
sur la confiance et le respect de la diversité. Ils encouragent
les efforts entrepris pour construire une telle confiance entre
les citoyens et pas uniquement entre les politiciens.
Ils rappellent que les réformes économiques et politiques
nécessaires pour l'adhésion ne sont pas encore achevées
et que des actes de solidarité devront être fournis
par les nouveaux et les anciens États membres. Ils rappellent
aussi aux chefs d'État et de gouvernement la responsabilité
de solidarité de l'Union envers le reste du monde.
Les évêques déclarent que l'adhésion
de dix nouveaux États membres à l'Union ne doit entraîner
ni de nouvelles divisions au sein de l'Europe, ni la construction
d'une "Europe forteresse" à ses limites extérieures.
Enfin, ils encouragent tous les croyants et citoyens à s'engager
dans le débat sur l'avenir de l'Europe, et particulièrement
dans la Convention européenne.
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La COMECE est la Commission
des Conférences épiscopales catholiques des
États membres de l'Union Européenne. Les Conférences
épiscopales de la République Tchèque,
de Hongrie, Malte, Pologne, Slovaquie, Slovénie et
Suisse en sont des membres associés.
Contact:
John Coughlan
Attaché de presse de la COMECE
Tel. + 32 2 235 05 15 ou + 32 486 583250
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COMECE - Commission of the Bishops'
Conferences of the European Community -
Press Release - 9 December 2002
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COMECE statement on the accession
of new EU Member States
Hope, Trust and Solidarity
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On the eve of the Copenhagen summit on 12-13 December, at which
European Union leaders are due to invite ten new states to join
the Union, the COMECE Bishops have issued a statement welcoming
the "Europeanisation" of the EU and commending hope, trust
and solidarity in order to meet the challenges of accession.
The Bishops see these accessions as the realisation of "a hope
particularly cherished by the Church" in terms of the reconciliation
between East and West, and a potential source of hope not only for
other Europeans but also for other regions of the world.
They emphasise that a community of solidarity in which all members
are equal must be built on trust and respect for diversity. They
encourage efforts to build such trust between citizens and not only
political leaders.
They recall that the economic and political reforms required by
accession are not yet complete, and that acts of solidarity will
be needed from both existing and new Member States. They also remind
EU leaders of their responsibility of solidarity towards the rest
of the world.
The Bishops state that the accession of new Member States to the
EU should not lead to new divisions in Europe, nor to the construction
of a "fortress Europe" at its external limits.
Finally, they encourage all believers and citizens to engage in
the debate on the future Europe, particularly in the European Convention.
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COMECE is a commission of the
Catholic Bishops' Conferences of the member states of the
European Union. The Bishops' Conferences of the Czech Republic,
Hungary, Malta, Poland, Slovakia, Slovenia and Switzerland
are associate members.
Contact:
John Coughlan
COMECE Press Officer
Tel. + 32 2 235 05 15 or + 32 486 583250
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