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Los Obispos miembros del Comité Ejecutivo de la Conferencia
Episcopal Española, una vez conocido el Anteproyecto
de Ley Orgánica de Educación, se dirigen a las
familias, a la comunidad educativa y a la opinión pública
para informarles sobre la postura de la Iglesia Católica
ante la nueva normativa propuesta ayer por el Gobierno y ante
las consecuencias que de ella podrían derivarse.
En una primera valoración constatamos que algunos planteamientos
del Anteproyecto pudieran conducir a cercenar la libertad de
enseñanza consagrada por la Constitución Española,
restringiendo seriamente la legítima autonomía
y libre elección de centro, así como las garantías
necesarias para el pleno desarrollo de su carácter propio.
Por lo que toca a la Formación Religiosa y Moral Católica,
el Anteproyecto le da un tratamiento semejante al que le otorgaba
LOGSE en 1990, es decir, la relega a una Disposición
Adicional que se apoya solamente en el cumplimiento de los Acuerdos
con la Santa Sede. En aquella ocasión la Conferencia
Episcopal Española manifestó su disconformidad
por considerar que, en este asunto, la LOGSE era insuficiente
y no plenamente conforme con los Acuerdos mencionados, así
como tampoco con la Constitución Española y las
Declaraciones y Convenciones universales sobre Derechos Humanos
y Libertades. Ahora ni siquiera se ha tenido en cuenta la legislación
posterior, de 1994, promovida por el propio Partido Socialista,
cuando desempeñaba también responsabilidades de
gobierno.
Lamentamos que no se hayan tomado en consideración
las propuestas que la Conferencia Episcopal Española
presentó a la señora Ministra de Educación
el pasado 21 de Diciembre de 2004. Son propuestas plenamente
coherentes con la Constitución y demás textos
jurídicos vigentes en nuestro Ordenamiento.
Nuestras propuestas, unidas a las presentadas por la casi
totalidad de los profesores de Religión al Ministerio
de Educación, y por numerosas instituciones educativas,
así como a las que han firmado libremente más
de tres millones de españoles, no pretenden ningún
privilegio para la Iglesia, sino el cumplimiento de los preceptos
constitucionales y del Acuerdo internacional entre la Santa
Sede y España, votado mayoritariamente por el Parlamento
español, y que constituye norma obligatoria para todos.
Atendiendo a los preceptos constitucionales que demandan el
desarrollo pleno de la personalidad humana como finalidad de
la educación (art. 27.1 de la Constitución Española)
y las garantías necesarias para que los padres puedan
elegir la educación moral y religiosa que responda a
sus convicciones (art. 27.3) - en la actualidad el 80% piden
Religión Católica - es necesario que la clase
de Religión sea una asignatura con los derechos y deberes
de cualquier otra asignatura fundamental, o lo que es lo mismo,
en paridad de tratamiento con las demás áreas
fundamentales. En otro caso, se infringiría el espíritu
y la letra de la propia Constitución y de los mencionados
Acuerdos.
Hemos de reiterar que han sido muchos los años en los
que la enseñanza de la Religión ha estado sometida
a una situación de precariedad curricular, a un cierto
deterioro educativo y, desde luego, al desprestigio social desde
la publicación de la LOGSE. No podemos admitir los proyectos
que, para la enseñanza de la Religión Católica,
ha anticipado la señora Ministra de Educación
en cuanto a la ausencia de materias alternativas a la Religión
que sean adecuadas y en cuanto al propósito de no computar
la evaluación de esta enseñanza en ninguno de
los casos previstos. Las consecuencias de estos proyectos pueden
ser muy graves para la formación religiosa y moral de
los alumnos.
Por otra parte, vemos con preocupación la creación
de la nueva área de Educación para la Ciudadanía.
La finalidad de esta materia y su obligatoriedad apuntan hacia
una formación moral que impartirá el Estado al
margen de la libre elección de los padres y que, por
tanto, vulneraría el derecho que les garantiza a éstos
la Constitución Española en su artículo
27. 3. Es igualmente muy probable que la imposición por
parte del Estado de una determinada formación moral a
todos los ciudadanos y a todos los centros educativos contradiga
la libertad ideológica y religiosa que consagra el artículo
16. 1 de la Constitución.
En consecuencia, el Comité Ejecutivo de la Conferencia
Episcopal Española manifiesta su desacuerdo con la propuesta
gubernamental sobre Formación Religiosa y Moral y con
los otros aspectos mencionados del Anteproyecto. Al mismo tiempo,
expresa, una vez más, su disposición al diálogo
y su deseo de que la nueva Ley sea el fruto de un amplio acuerdo
social y político en materia educativa. Es urgente la
constitución y consolidación de un sistema escolar
estable y no sujeto al vaivén de los cambios políticos.
Todavía estamos a tiempo. Esperamos y deseamos que se
aprovechen las oportunidades que habrán de ofrecerse
para ello hasta la aprobación definitiva de la Ley. Ofrecemos
nuestra sincera colaboración para el logro de dicho acuerdo,
del que, sin duda ninguna, saldrá beneficiada toda la
sociedad y, en particular, las generaciones más jóvenes.
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