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El Parlamento Europeo aprobó el 18 de enero de este
año la resolución P6-TA (2006)0018, “sobre
la homofobia en Europa”, que condena la denominada
“homofobia”, rechazando justamente las actitudes
de discriminación, desprecio y violencia hacia las personas
de tendencias homosexuales. Sin embargo, con este motivo, hace
una llamada a los Gobiernos de los países miembros de
la Unión Europea para que revisen su legislación
sobre las parejas del mismo sexo.
Esta resolución, con el pretexto de evitar la discriminación
de las personas homosexuales, lanza indirectamente la idea de
que han de tratarse de la misma manera las uniones entre hombre
y mujer que las uniones de personas homosexuales. Con esto se
falsea la verdad fundada en la naturaleza del hombre, que es
creado como hombre y mujer. En consecuencia, la resolución
aprobada representa un serio peligro para la vida matrimonial
y familiar y para toda la ordenación de la vida social
en Europa.
Si bien esta resolución no obliga a los Estados miembros,
puede representar una presión moral sobre los mismos.
Olvidando el principio de subsidiariedad, que debería
ser norma en el correcto funcionamiento de las Instituciones
de la Unión Europea, pretende imponer a los ciudadanos
de la Unión una concepción de la verdad antropológica
contraria a los valores y principios de nuestra civilización.
La propuesta de utilizar métodos educativos contra la
“homofobia” lleva consigo el grave peligro
de introducir esta deformación de la verdad en los niños
y jóvenes, incidiendo así negativamente en el
ámbito de las conciencias.
La Conferencia Episcopal Española se ha pronunciado ante
las gravísimas disposiciones legales adoptadas en nuestro
país, que suponen una redefinición del matrimonio
y vacían a esta institución de su contenido más
elemental.
Nos unimos a otras Conferencias Episcopales de Europa y a muchas
personas que ya han expresado su protesta contra esta resolución
que atenta contra el correcto funcionamiento de la Unión
Europea y contra la misma conciencia de los ciudadanos. Al mismo
tiempo, apelamos al Parlamento Europeo para que en el futuro
evite acciones que ponen en peligro la libertad de conciencia
en la Unión Europea.
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