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Blog de los obispos

Desde el 3 al 14 de julio en este weblog o cuaderno de viaje los miembros de la Conferencia Episcopal Española irán relatando, día a día, sus vivencias en el Encuentro Mundial de las Familias, desde las expectativas previas hasta el momento cumbre con la estancia del Papa Benedicto XVI los días 8 y 9 de julio, o sus reflexiones posteriores una vez concluido el evento.

El blog se inaugura con la intervención de Mons. D. Ricardo Blázquez Pérez, Obispo de Bilbao y Presidente de la CEE.

Los internautas podrán enviar sus aportaciones o comentarios a cada uno de los post que se irán colocando. La Conferencia Episcopal Española realizó esta iniciativa por primera vez en la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, en Agosto de 2005.

 

Feliz regreso a casa

PalmeroRamosRafael10 de julio de 2006
Mons. Rafael Palmero Ramos, Obispo de Orihuela-Alicante

Gracias, Santo Padre, por vuestra presencia alentadora en Valencia. Regresamos todos a casa más que contentos, felices. Hemos compartido la fe, don de Dios, y la hemos vivido en familia, regalo también del cielo. Pido al Señor y a la Señora que sigamos compartiendo el amor a los que nos rodean con el amor a Jesucristo, fuente del mismo amor. Él es nuestro Hermano mayor. En Él se evidencia el amor que Dios Padre nos tiene a cada uno de nosotros y a nuestras familias. En el origen de nuestra existencia personal y en los momentos sucesivos de nuestra vida, tanto favorables como adversos. Lo hemos experimentado y vivido juntos en estos días memorables del V Encuentro Mundial de las Familias.


Un mensaje rotundo para la guía pastoral de las familias

RodriguezMagroAmadeo10 de julio de 2006
Mons. Amadeo Rodríguez Magro, Obispo de Plasencia

La experiencia vivida en torno al Papa en Valencia nos deja una indudable impresión de confianza en el pueblo cristiano. Una vez más ha demostrado que nunca falla cuando lo convoca algún acontecimiento al que merece la pena acudir. En esta ocasión había sido llamado al V Encuentro Mundial de las Familias y allí se ha hecho presente para manifestar que la familia cristiana está dispuesta a ser fiel a su identidad y a sus valores, consciente además de que esa es su contribución a la humanidad.

En Valencia se han reunido familias del mundo y, de un modo especial, se han hecho presentes familias llegadas de cada una de las diócesis españolas y, de estas, de cada parroquia. La gran multitud que ha acudido a estar junto al Papa es la representación de una realidad que estimula a no tener miedo y llama a la responsabilidad de poner en práctica una pastoral familiar que sea coherente con las actuales circunstancias que vive el matrimonio y la familia, que ciertamente no son nada fáciles.

El mensaje del Papa Benedicto XVI, sencillo, claro, profundo y rotundo, nos ha de servir como guía pastoral para las familias, que esperan de sus Obispos que les hagamos propuestas como las del Santo Padre, que les confirmen en lo que son y les ayuden a vivir su vocación y su misión de testigos de un proyecto que es original de Dios, pensado, como todo lo que procede de Él, para el bien del hombre.


La familia es el primer seminario

VivesSiciliaJoanEnricVALENCIA, 9 de julio de 2006
Mons. Joan E. Vives Sicilia, Obispo de Urgell.
Presidente de la C.E. de Seminarios y Universidades

La visita del Santo Padre Benedicto XVI en este 5º Encuentro Mundial de las Familias ha tenido una especial sensibilidad para con los seminaristas españoles y sus familias. En estos días se ha preparado el Encuentro con el Santo Padre, a través de la celebración eucarística en Santa Catalina de Valencia, el viernes con una vibrante y solemne Eucaristía. Y ha culminado el gozo de los seminaristas y de sus familias en la Plaza de la Virgen cuando el Santo Padre ha querido que ellos fuesen los primeros que le acompañasen en el momento de su alocución y del rezo del Ángelus.

Será importante que el Papa haya destacado una de las dimensiones fundamentales de la familia que transmite la fe: abrir al niño y al joven a la escucha de Dios y a la respuesta a su llamada. La familia es el primer seminario, el primer lugar donde se acoge la llamada a seguir con radicalidad y generosidad a Cristo, y nunca dejará de acompañar al seminarista y al sacerdote para que crezca y se haga más y más transparencia del amor de Dios para sus hermanos. ¡Gracias Santo Padre por confirmarnos en la fe!


La familia cristiana, sal de la tierra y luz del mundo

SaizMenesesJosepAngelVALENCIA, 9 de julio de 2006
Mons. José Ángel Sáiz Meneses, Obispo de Terrassa

Nuestro Encuentro Mundial de las Familias se acerca a su punto culminante. La feria de entidades, asociaciones y organizaciones que trabajan a favor de la familia, ha logrado su cometido, así como el Congreso Internacional Teológico-Pastoral. Ponencias y comunicaciones, mesas redondas, ludotecas para los más pequeños. Convivencia, encuentro, intercambio, conocimiento y reconocimiento mutuo por parte de tantas realidades que conforman la Gran Familia de la Iglesia. Hoy sábado, las calles de la ciudad, inundadas de color blanco y amarillo, de personas de diferentes procedencias, edades, etc. Una sinfonía de esperanzas y de amor compartido, un mosaico variado de indumentarias y de colorido. Una familia, una Iglesia que congrega, que reúne a sus hijos y que vitorea al sucesor de Pedro, a Benedicto XVI que nos confirma en la fe. Viene a mi mente la palabra de Jesús: “Vosotros sois la sal de la tierra (…) Vosotros sois la luz del mundo”.

El paisaje humano que contemplamos estos días hace que renazca la esperanza. Estas familias, y otras muchas de los cinco continentes, serán sal en la sociedad, aportarán sabor, y también rigor y este sabor para vivir. Esta aportación es precisamente la misión de la familia cristiana. También el mundo necesita luz, verdad, claridad. En el mundo material sin la luz no se percibe el color ni la belleza de las cosas, y cuando falta la luz no se distingue la realidad que nos rodea y podemos sentir miedo. La familia cristiana está llamada a ser luz en medio del mundo, luz que descubre los colores de la vida, luz que resalta la belleza del amor, luz que ayuda a distinguir y a no confundir en los conceptos y en las conductas, luz que da seguridad a los demás, que se convierte en referencia de una sociedad con riesgo de perder la orientación.

Ciertamente, escuchando la palabra del Santo Padre, que nos recuerda la verdad y la Buena Nueva de la Familia, y contemplando estas calles y plazas de Valencia, podemos decir que hay esperanza, y que con la gracia en Dios, las familias cristianas se guiarán siendo sal y luz en nuestra sociedad que tanto necesita de consistencia y de claridad.


Los oídos bien atentos y el corazón bien dispuesto para acoger las enseñanzas de Benedicto XVI

RodriguezMartinezAtilanoVALENCIA, 8 de julio de 2006
Mons. Atilano Rodríguez Martínez, Obispo de Ciudad Rodrigo

Hoy, por la mañana, acompañado de los hermanos en el episcopado, tuve la dicha de admirar el majestuoso edificio de la Feria de Valencia. Niños, jóvenes y adultos jugaban, convivían y recorrían los distintos stands instalados en sus dependencias por las organizaciones y fundaciones preocupadas por el servicio a la familia y por la promoción de la misma. Era un ambiente de alegría, fraternidad, paz y cariño. Se palpaba la presencia de Dios en el corazón de cada persona.

Al regresar al hotel, he percibido la amabilidad del pueblo valenciano, la capacidad de acogida de sus gentes y la fuerza interior, que les ha permitido sobreponerse al profundo dolor por la pérdida irreparable de mis cuarenta vecinos, amigos o familiares. La puesta en práctica de estos valores humanos ha permitido una vez más a los valencianos abrir sus casas y su corazón para acoger a la gran familia de hermanos, que les visita estos días, para recibir al Santo Padre, que nos visitará a todos como peregrino de la fe.

En mi interior pensaba, ¿qué nos diría el Papa Benedicto XVI en los próximos días? Tal vez, me respondía a mi mismo, no dirá muchas cosas nuevas. Pero tengo la seguridad de que nos hablará desde la profunda convicción de quien se siente enviado por el Señor y guarda en su corazón sus palabras de vida eterna. Ojalá todos tengamos los oídos bien atentos y el corazón bien dispuesto para acoger sus enseñanzas, para hacerlas vida en el seno de nuestras familias y para ofrecerlas con gozo y alegría a la sociedad en actitud de servicio.

 

Muchos rostros, una familia

SanzMontesJesusVALENCIA, 7 de julio de 2006
Mons. Jesús Sanz Montes, Obispo de Huesca y de Jaca

Caras conocidas de otros encuentros recientes (Santiago de Compostela, Colonia, Roma…), de pronto te ves delante de una familia, tu familia. La Iglesia de los mil rostros, de las mil edades, de tantos colores y caminos vocacionales, una Iglesia que tiene la altura intelectual de los sabios y la sencillez de gente de pueblo, que sabe correr como los niños, que sabe nutrir como las madres y enseñar con hondura y paciencia como nuestros ancianos. Una Iglesia que sabe vivir la comunión con los Pastores y el respeto a cada camino vocacional trazado por el mismo Dios.

Todos estos rostros he podido ver y compartir en este V Encuentro Mundial de las Familias. Es un pueblo que tiene la universalidad del mundo, y la cercanía del hogar. Sí, somos como tal familia un espejo que refleja esa cercanía universal del mismo Dios. La familia que no juega con lo que su Creador no nos ha dado como un parchís: no jugamos con el amor, no jugamos con la vida, no jugamos con nuestra condición de varones y mujeres. Y porque no “jugamos”, porque nos lo tomamos en “serio” y sin tristeza, podemos ver la alegría llena de esperanza que contagian unos y otros en estos días de Valencia. Parecernos a Dios en su comunidad familiar trinitaria, es lo que se nos regala y lo que se nos reclama. Esta es la Belleza que puede cambiar el mundo, porque amamos a Dios sin hacerlo contra el hombre.


Los hijos, el mejor servicio a nuestra sociedad

martinezcaminojuanantonioVALENCIA, 6 de julio de 2006
P. Juan Antonio Martínez Camino.
Secretario General de la Conferencia Episcopal

El ambiente es cordial , sereno, fraterno . Los congresistas reflexionan, dialogan, se informan. Mientras tanto, la Feria Internacional de las familias, da ocasión de comprobrar mucho de lo que se hace en España y el mundo por la familia .

Ahora esperamos la palabra de Benedicto XVI y estamos deseosos de celebrar con él la eucaristía. Será un fiesta universal de la Iglesia, con las familias del mundo. Una fiesta que será también capaz de mitigar el dolor sufrido esta semana por tantas familias valencianas.

Es providencial este Encuentro de Valencia. Nos ayuda a todos a recargar la batería de la esperanza y a regar el árbol de la verdad. Confiamos en el ser humano porque esperamos en Dios, que es padre sabio y bueno de toda la familia humana.

La familia es reflejo del amor y la sabiduría divina, que se expresa en el lenguaje esponsal, pronunciado por el varón y la mujer en la mutua entrega de sus existencias. Ése es el hogar del amor y de la génesis del ser humano.

Lo diremos siempre bien alto: los niños no merecen menos que un padre y una madre que se quieran hasta la muerte. Y los esposos cristianos lo vivirán como el mayor regalo de Dios.¡Que cosa mejor se puede ofrecer hoy a una sociedad envejecida y un tanto triste! ¡Gracias, Santo Padre, por venir a Valencia!


Pequeña y gran Iglesia

PirisFrigolaJoanVALENCIA, 5 de julio de 2006
Mons. Juan Piris Frígola, Obispo de Menorca

Con los ojos bien abiertos y agradeciendo esta gran experiencia de Iglesia, saludo a todos los que se acerquen a compartir con nosotros estos días y también a los que desde sus casas, Parroquias y Comunidades nos acompañarán de tantas maneras.

El doloroso accidente del Metro ha provocado también un gran movimiento solidario, sentimientos y plegarias de la familia valenciana a una con tantas familias que nos visitan estos días.

Para nosotros la familia, además de un fenómeno social, es un proyecto de Dios que hemos ido perfilando gracias a lo que la Palabra y los hechos de Jesús nos ha ayudado a entender y vivir.

También es justo reconocer y agradecer el testimonio de tantos matrimonios y familias que, a lo largo de mis casi cuarenta y tres años de ministerio presbiteral, he podido servir. De ellos he aprendido mucho y bendigo al Buen Dios del Amor por ello.


Dolor y gozo

garciaaracilsantiagoVALENCIA, 5 de julio de 2006
Mons. Santiago García Aracil, Arzobispo de Mérida-Badajoz

Dolor y gozo, unen a valencianos y peregrinos con motivo de los acontecimientos que perdurarán en la memoria. El dolor por el mortal accidente ferroviario que ha vestido de luto una ciudad preparada para la fiesta, y el gozo del V Encuentro Mundial de las Familias. Unas familias rotas por el luctuoso suceso y otras, compartiendo la pena por las pérdidas irreparables, se unen formando una misma familia global, abierta al mundo entero por el amor y la esperanza. El amor nos congrega por encima de cualquier frontera, y la esperanza nos anima a caminar hacia horizontes de futuro y de trascendencia. El Papa Benedicto XVI, que ya ha manifestado su condolencia y sufragios por los fallecidos en el accidente, llegará a Valencia con un mensaje de amor que abre siempre nuevos caminos hacia la vida. El V Encuentro Mundial de las Familias será un hito en la historia y un acontecimiento verdaderamente transformador.


La vida humana, don precioso de Dios

ReigPlaJuanAntonioVALENCIA, 4 de julio de 2006
Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Cartagena.
Presidente de la Subcomisión de Familia y Defensa de la Vida

Hemos presentado el libro que lleva el título de este post: “La vida humana, don precioso de Dios” en el ágora de la Feria de las Familias.

Toda buena noticia comienza por un anuncio de vida.

Hemos comenzado con un buen ambiente en el que se ha puesto de manifiesto la riqueza de todo lo que la Iglesia a través de asociaciones, movimientos y entidades tiene dispuesto para el bien de la familia. Los 160 stands son una muestra del gran quehacer y del bien que se está promoviendo en favor de la persona, del matrimonio y de la familia. Por lo demás, el ambiente de las personas (voluntarios, congresistas y quienes asisten a la feria) ha sido un ambiente de comunión, alegría y solidaridad con quienes han sufrido la pérdida de los seres queridos.


Un saludo para los que están llegando

blazquezperezricardo3 de julio de 2006
Mons. Ricardo Blázquez, Obispo de Bilbao.
Presidente de la Conferencia Episcopal Española

Saludo cordialmente a cuantos están llegando al Encuentro Mundial de las Familias. Convocados por el Papa Benedicto XVI acudiremos a Valencia una multitud incontable desde todos los rincones del mundo. Tres aspiraciones llevamos en el corazón.

Queremos dar gracias a Dios y proclamar gozosamente que el amor en el matrimonio y la familia es una realidad, que la fidelidad es posible, que apoyados en Dios pueden envejecer juntos quienes unieron sus vidas en el sacramento del matrimonio. La perseverancia en el amor no significa ausencia de dificultades sino victoria sobre las fuerzas centrífugas de la vida.

A partir del anuncio del matrimonio según el proyecto de Dios denunciaremos las quiebras que padece y los intentos de cambiar su naturaleza. No es equiparable el matrimonio como institución y patrimonio de la humanidad con otras formas de unión.

Por fin, deseamos expresar nuestro compromiso y reivindicar de la sociedad y del Estado la atención debida al matrimonio y a la familia. Existe una clamorosa divergencia entre el sentido básico e insustituible de la familia para las personas y la sociedad, por una parte, y el trato que recibe de la sociedad y del Estado, por otra.

Animo a participar con esperanza en este Encuentro Mundial, que será indudablemente un gran acontecimiento en la vida de la Iglesia, en nuestra sociedad y también en la humanidad.

2017-10-10T15:03:10+00:00 domingo 9 julio, 2006|