| T.O.: CHICKEN RUN. D.: Peter Lord y Nick Park. G.: Karey Kirkpatrick. F.: Dave Alex Riddett. Mu.: John Powell y Harry Gregson-Williams. Mo.: Mark Solomon. I.: (voces de la versión original): Julia Swalha (Gin-ger), Mel Gibson (Rocky), Miranda Richardson, Jane Horrocks, Lynn Ferguson, Imelda Staunton. Prod.: Aardman-Warner. Dist.: Warner Bross. |
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La
señora Tweddy y su torpe marido son dos granjeros tiránicos
que reservan una suerte fatal a las gallinas que no ponen la cuota correspondiente
de huevos. La cuestión empeora cuando los dueños adquieren
una máquina supermoderna que las convertirá en paté
de pollo. La gallina Ginger, y sus pobres compañeras sueñan
con escapar del campo donde están confinadas. Pero, cómo
podrán huir. La caída del cielo de un gallo americano escapado
de un circo y que dice saber volar alienta sus esperanzas.
Una
más que atractiva película de animación de la factoría
Aardman, de la que ya conocimos aquí algunos buenos cortos donde,
como ahora, se sustituían los "efectos especiales"
por la plastilina. Los autores, Peter Lord y Nick Park, especializados
en la modelación de figuras en pasta, nos brindaban entonces historias
como la de "Wallace y su perro Gromit" o "Los pantalones
equivocados". Ahora se trata de un largometraje donde el dúo
de inteligentes especialistas mantiene el estilo y el humor de sus obras
precedentes. La fuga de las gallinas parodia con finura y gracia obras
célebres del cine como "La gran evasión" y hechos
históricos de la Segunda Guerra en torno a los campos de prisioneros.
Algo hay de "Rebelión en la granja", de Orwell, montada
una vez más para el cine en dibujos animados, pero "Evasión
en la granja" es una comedia con un humor muy inglés, sin
pizca del amargo desencanto de la anterior. Los autores modelan unos personajes
-especialmente las gallinas culianchas- muy graciosos, con trazos humanos
divertidos, irisados de comentarios irónicos del hombre y la mujer
de nuestros días. Ahí están todos los de Hollywood
o no: las "estrellas", el presumido gallito americano, el gallo
de viejo "glamour" británico, las ratas estraperlistas,
los dos personajes humanos que aprecen salidos de una comedia grotesca
de la Eiling y la trepidante escapada final rememorando las aventuras
de Indiana Jones. En fin, un feliz dinamismo salvo algún momento
más pesado o repetitivo de esta delicia visitual, de perfección
técnica muy laboriosa -la realización fue hecha toma a toma-,
animada por los pequeños y numerosos "gags" que la definen.
R.
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