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Pierce
Brosnan, productor y protagonista de Evelyn
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"Cuando
funciona bien, la Iglesia católica es una gran fuente
de alegría y de ayuda para muchas personas"
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El
actor Pierce Brosnan nació en Navan, Irlanda, en 1953. Se
dio a conocer en la popular serie televisiva Remington Steele, y
alcanzó el estrellato al encarnar a James Bond, el agente
007, en las últimas cuatro películas de la saga. Ahora
acaba de firmar un nuevo contrato para dar vida a 007 por quinta
vez. En 1996, Brosnan fundó, junto con Beau St. Clair, la
productora Irish Dream Time, con la que ha coproducido esas cuatro
aventuras de 007 y otras películas de éxito, como
Un pueblo llamado Dante's Peak o El secreto de Thomas Crown.
Ahora ha producido y protagonizado Evelyn, intenso drama costumbrista
inspirado en la historia real de Desmond Doyle, un parado dublinés
que en 1953 batalló contra el Estado irlandés para
recuperar la custodia de sus hijos. Se trata de una historia cercana
al actor, pues durante su infancia sufrió en propia carne
el abandono de su padre. Años más tarde la tragedia
volvió a visitar a Brosnan cuando su primera esposa murió
de cáncer. Con ella tuvo dos hijos, uno de los cuales, Sean,
de 19 años, sigue los pasos actorales de su padre. Después,
Brosnan se casó con una mujer estadounidense, con la que
tiene otros tres hijos. Viven en Malibú, California. Pudimos
hablar con el actor-productor durante su reciente estancia en Madrid
para promocionar Evelyn.
Estos
días ha promocionado su película en compañía
de su madre, May Carmichael. ¿Cómo ha influido su
madre en usted, como actor y como persona?
Ha influido mucho, como es lógico. Es una gran madre irlandesa:
católica, luchadora y algo filósofa. Tiene mucho coraje,
una gran capacidad de sacrificio y una enorme pasión por
la vida. Ya me gustaría a mí tener a los 70 años
la pasión por la vida que tiene ella.
Evelyn muestra las dramáticas consecuencias de las rupturas
familiares, un tema que a usted le resulta dramáticamente
cercano por la separación de sus propios padres. Supongo
que este aspecto de la película también le habrá
interesado.
Claro. Para mí la familia es lo más importante; es
mi refugio y mi santuario. Desgraciadamente, cuando comencé
a ser famoso, declaré demasiado sobre mi propia familia,
así que mi historia está muy documentada. Como es
lógico, comprendía perfectamente el drama de Desmond
Doyle y sus hijos, que me parece muy bien dibujado en el guión
de Paul Pender. De todos modos, lo que más me atrajo del
guión no fue ese retrato, sino el toque luminoso, optimista
y hasta humorístico con que afronta unos hechos tan dramáticos.
Hablemos de ese toque luminoso. En los últimos años,
películas como Las cenizas de Ángela, de Alan Parker,
o Las hermanas de la Magdalena, de Peter Mullan, han ofrecido una
visión muy sórdida y tenebrosa del catolicismo irlandés,
como si estuviera dominado por la represión y la hipocresía.
Usted, sin embargo, aunque reconoce ciertas acciones condenables,
muestra un retrato mucho más optimista. ¿Cuál
de esas dos visiones están más cerca de la realidad?

No he visto Las hermanas de la Magdalena, y no puedo juzgarla. Me
han dicho que afronta una historia parecida a la de Evelyn, pero
desde una perspectiva muy diferente. Sí que intenté
leer la novela Las cenizas de Ángela, de Frank McCourt, pero
lo dejé porque me pareció demasiado deprimente. Y,
desde luego, el filme de Alan Parker me pareció muy poco
creíble. Nuestra película quizá sea más
ligera, pero me parece más real y auténtica, más
equilibrada, más luminosa. Como pasa en todos lados, en la
Iglesia católica hay gente que no lo hace bien. Pero, cuando
funciona bien, la Iglesia católica es una gran fuente de
alegría y de ayuda para muchas personas. Yo soy católico
practicante, de modo que para mí es muy importante tener
fe. Y puedo decir que el pueblo irlandés vive con mucha fe.
En este sentido, destaca el emotivo discurso de su personaje
durante el juicio, sobre todo por sus referencias, profundamente
católicas, a la Sagrada Familia y a la Santísima Trinidad.
¿Nunca tuvo temor de que los espectadores no católicos
no entendieran el valor dramático y moral de esa declaración?
En absoluto. Desde que leí el guión por primera vez,
esa declaración siempre ha sido para mí el momento
cumbre de la película. Es el discurso final del héroe,
y tiene una enorme elocuencia dramática. Además, no
creo que sea difícil de comprender, pues la declaración
de mi personaje sobre la Santísima Trinidad sólo tiene
un sentido: subrayar la grandeza del amor de Dios. Nunca he tenido
dudas de esa secuencia, y tenía tanta pasión por ella
que la rodamos en una sola toma.
¿Prefiere los personajes como James Bond, que le permiten
desplegar su capacidad de seducción, o personajes como Desmond
Doyle, que le ha obligado por el contrario a aparecer mal vestido,
desharrapado, alcohólico?
Bueno, para dar vida a Desmond Doyle también tienes que desplegar
cierta capacidad de seducción... Tienes que creer en el carácter
de tu personaje y seducir con él al espectador. En cualquier
caso, estoy cómodo en ambos tipos de personajes. Además,
interpretar a James Bond me permite hacer luego películas
como Evelyn. Pero James Bond es pura fantasía, mientras que
la historia de Desmond Doyle es una historia real y que me resulta
mucho más cercana, pues, como él, yo también
soy irlandés, católico y padre que tiene que sacar
adelante a su familia. Además, Doyle me permite como actor
un elenco mucho más amplio de registros dramáticos.
Pienso que hace falta este tipo de cine sobre seres humanos y hecho
con inteligencia y respeto al espectador.
¿Cuándo dejará de interpretar a James Bond?
Cuando me canse del personaje y decida iniciar un nuevo camino como
actor. En eso influirá mucho mi estado físico -ya
tengo mis años-, mi ilusión por el proyecto, mi cansancio
ante la repetición... Desde luego, soy consciente de que,
más antes que después, deberé abandonar la
serie y dar paso a alguien más joven.
En Evelyn, usted canta. ¿Volveremos a verle cantar en
una película?
No creo, sobre todo después de lo mal que lo hago aquí
(Risas). La verdad es que sé cantar un poco mejor, pero Bruce
Beresford me insistió en que sólo cantara mediadamente
bien, pues así es como lo hacía mi personaje.
¿Está decepcionado por no haber sido nominado al
Oscar al mejor actor?
La verdad es que no. Pienso que en Evelyn he hecho un gran trabajo
interpretativo; pero también soy consciente de que esta clase
de personajes no los interpreto desde hace años y que, por
tanto, me queda mucho por mejorar. Más bien considero este
papel como el inicio de un nuevo camino como actor.
¿Por que eligió como director al australiano Bruce
Beresford?
Pues porque me parecía el director más adecucado.
Yo ya había trabajado con él en Mr. Johnson; desde
entonces le admiro y quería volver a trabajar con él.
¿Por qué cree que Irlanda, siendo una nación
pequeña y con pocos habitantes, está dando al cine
tan buenas historias?
Irlanda siempre ha sido un país con grandes narradores de
historias, quizá porque durante siglos los irlandeses han
estado oprimidos por los ingleses. De modo que han tenido como la
necesidad de convertir en relatos su resistencia, su fortaleza,
su sufrimiento.
Aunque usted nació en Irlanda, su esposa y sus tres hijos
son estadounidenses, y viven en Malibú (California) desde
hace años. ¿Es cierto que la posible guerra con Irak
ha instaurado en Hollywood un miedo tremendo?
En efecto, aunque nací en Irlanda me siento perteneciente
a la comunidad estadounidense en la que vivo. Amo a América
y amo profundamente a mi esposa, que es norteamericana. Ella es
mi principal inspiración y la pasión de mi vida. Por
eso, ante la posible guerra con Irak también siento miedo;
un miedo como el de los años 70, cuando la Guerra Fría
alcanzó su punto álgido. En mi opinión, no
hay que tener ninguna prisa para la guerra, y hay que evaluar con
mucha frialdad sus consecuencias, que pueden ser catastróficas
para Irak y para todo el mundo. Por el contrario, el actual gobierno
estadounidense muestra una disposición tan agresiva, tan
belicosa, que es muy difícil tener fe en la paz. Así
que esa incómoda sensación de miedo se mezcla con
una gran confusión interior, pues, viviendo en la tierra
de la libertad, mucha gente tiene miedo a expresar su opinión.
Yo vivo en Malibú un poco apartado de los demás actores,
y no he participado aún en ninguna iniciativa contra la guerra.
Pero sabía que en este viaje me preguntarían mi opinión
al respecto. Pienso que todos tenemos el deber de escuchar, de informarnos
y de hacer oír nuestra voz. Y mi voz es de paz, de comprensión,
de compasión, de perdón, de discutir e investigar
mucho más antes de emprender una acción bélica.
Desde hace tiempo, todas las noches rezo por la paz. Necesitamos
más fe que nunca. Sólo la oración y las acciones
de protesta pueden parar esta guerra.
¿Cuáles
son sus próximos proyectos como productor?
El primero se titula Las leyes de la atracción, y es una
comedia romántica que interpretaré con Julianne Moore.
Trata sobre dos abogados divorciados que se enamoran. También
tenemos dos proyectos ambientados y rodados en México. Uno
es Mexicaly, que es una película de acción; y el otro,
más pequeño, se titula Matador, y se centra en un
asesino a sueldo.
¿Tiene buenos recuerdos de sus diversas estancias en España?
Sí muchos. Por ejemplo, a Halle Berry saliendo de la playa
en Cádiz. (Risas) Allí estaba media España
viendo la escena, y yo estaba en primera fila y sin tener que meterme
en el agua. Ves, ésa es otra de las ventajas de interpretar
a James Bond. También me gustó mucho Bilbao. Los bilbaínos
tienen duende (sic). Siempre he estado muy a gusto en España.
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