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Musical

Público Adecuado :
Adultos

País:
USA
2002

Duración:
113 minutos




Críticas del mes:

Gangs of New York
Soldados de Salamina
Embriagado de amor
El ladrón de orquídeas
Evelyn
La prueba
Lejos del cielo
Utopía

Chicago
 

Llega a nuestras pantallas Chicago, el proyecto musical más largamente acariciado por los despachos de producción de Hollywood durante las dos últimas décadas. Casi 30 años después de su estreno en Broadway en 1975, la película es por fin una brillante realidad, y tras el rotundo éxito cosechado en los Globos de Oro se presenta como uno de los títulos con más opciones de cara a la próxima gala de los Oscars. Muchos se han apresurado a encumbrarla como el primer gran musical del siglo XXI y la heredera por derecho de los clásicos del género. Sin embrago, una comparación rigurosa con los grandes títulos de la edad dorada del musical de Hollywood revela divergencias más que notables que merece la pena analizar.

Comenzado por los aspectos más externos y evidentes, sorprende en primer lugar que la práctica totalidad de los números de Chicago se desarrollen "on stage", es decir, en escena, sobre un escenario. Frente a los viejos musicales clásicos que se complacían en explorar localizaciones cada vez más libres y dinámicas, los números de Chicago desarrollan su extraordinaria intensidad bajo los férreos límites de una puesta en escena más propia de Broadway que de Hollywood.

En el terreno de la conducción narrativa, la distancia que separa Chicago de los musicales realizados allá por mitad del siglo pasado es aún mayor. En el musical clásico, el guión siempre constituía el punto de referencia de cara a la inclusión de los números, que tomaban pie en la trama para desarrollarla y conferirle esa intensidad dramática que las propias limitaciones del género imponían a un guión convencional. En Chicago, por contraste, el planteamiento es casi el opuesto. Aquí son las secuencias musicales las que marcan por completo la pauta. El argumento propiamente dicho no suele ir más allá de proporcionar la ocasión y el asunto para los espléndidos números. El problema es que como consecuencia de ello, lo que queda en la memoria al recordarlos es su espectacularidad, su energía, su ingenio, su acidez, su extrema sensualidad… pero difícilmente la emoción profunda que les otorgaría una sólida conexión argumental en la vertiente dramática.

Finalmente, tampoco el universo temático de Chicago puede considerarse afín en absoluto a los clásicos. El propio Rob Marshall reconocía que se trata de un musical "duro y atípico". En ese sentido, frente a los títulos de referencia del género, casi cabría hablar de una inversión de valores: en vez de autenticidad… cinismo, en vez de felicidad… fama, en vez de amistad… interés, y en vez de romanticismo… nada. Quizá una de las cosas de las que más se resienta la película, sea precisamente de la ausencia en toda regla de una historia de amor. Pero ¿qué lugar podría haber para ella en un mundo que, como dice Billy Flynn, "no es más que un circo de tres pistas"? Y es que ésa, en el fondo, es la metáfora que mejor define la propuesta de Chicago, película: Chicago, ciudad. Un lugar donde nada importa aparte del éxito, donde todo es espectáculo. Espectáculo de primera, sí. Espectáculo de calidad. Espectáculo.

Jesús Orte

FICHA TÉCNICA

Título Original: Chicago
Director: Rob Marshall
Intérpretes: Renée Zellweger (Roxie Hart), Catherine Zeta-Jones (Velma Kelly), Richard Gere (Billy Flynn), Queen Latifah ("Mamma" Morton), John C. Reilly (Amos Hart)
Producción: Martin Richards para Producer Circle Co., Miramax Films
Guión: Hill Condon, basado en el musical homónimo de Bob Fosse y Fred Ebb.
Dirección artística: John Myhre
Fotografía: Dion Beebe
Montaje: : Martin Walsh
Distribución:: Lauren Films






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