Simbad. La leyenda de los siete mares * **
Animación - Aventuras
Título original: Sinbad: Legend Of The Seven Seas. Directores: Patrick Gilmore y Tim Johnson. Voces (en la V.O.): Brad Pitt (Simbad), Catherine Zeta-Jones (Marina), Michelle Pfeiffer (Eris), Joseph Fiennes (Proteus). Producción: Jeffrey Katzenberg y Mireille Soria. Guión: John Logan. Dirección Artística: Raymond Zybach, Seth Engstrom y David James. Montaje: Tom Finan. Distribuidora cine: Buenavista.

Estados Unidos 2003 - Duración: 80 minutos
Público Adecuado: Todos



Minuto uno de película. El barco pirata de Simbad se lanza al abordaje del navío que transporta el valioso “Libro de la Paz”, un objeto mágico que mantiene el orden en las “doce ciudades”. Los villanos saltan por todas partes hacia el buque atacado, las espadas chocan y dos antiguos amigos se vuelven a encontrar: Simbad y Proteo, el príncipe que custodia el libro. Mientras éste intenta convencer al pirata de que no robe el preciado tesoro, un enorme monstruo marino irrumpe en escena y las cosas se complican para ambos bandos. Han pasado cinco minutos. Yo pienso: ¡ojalá haya más de esto en la película! Y lo hay. Precisamente es la mejor baza del film: la espectacularidad de las escenas de acción, que se suceden con las mínimas explicaciones y se ruedan con una planificación alucinante. Este abordaje, el rescate en el hielo, el despertar del pez gigante, el salto al Tártaro... y todos los movimientos de los marineros por las velas del barco pirata están seguidos por una cámara que no deja milímetro sin encuadrar y pirueta sin hacer. Nada de presentaciones de los traumas de los protagonistas ni canciones en las que expresen los bellos sentimientos que impulsan sus acciones. El peligro siempre acecha y no hay tiempo para la calma.

Es cierto que este afán de hacer avanzar la acción a toda costa va en detrimento de la profundidad dramática, sin embargo uno piensa: ¿realmente hace falta algo más que personajes fanfarrones y simpáticos para una película de aventuras? Sería conveniente, pero para una producción como ésta que sólo pretende entretener bien, es suficiente. De todas formas, sí que se apuntan –aunque no se desarrollan en exceso–, temas interesantes como el sentido del deber, la confianza en la bondad intrínseca de las personas y, sobre todo, la repetida idea de que cada uno “debe encontrar y seguir su camino”. Idea que al final conduce a un desenlace más sentimental y complaciente de lo deseable, pero que sirve para complementar eficazmente la definición de personajes entre el ruido de las batallas. Además, el guión presenta una galería de secundarios muy bien caracterizados y buenos golpes de humor, entre los que se incluyen algunos chistes que los niños no entenderán, pero que los adultos disfrutaremos como un guiño cómplice del experimentado guionista John Logan (Gladiator, RKO 281, Un domingo cualquiera...).

Isaac Lorenzo
 
Volver a Portada

 

Este espacio está optimizado para Internet Explorer 5.0 Resolución mínima 800x600
© Copyright 2001, Dpto. de Cine / C.E. de Medios de Comunicación Social