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Teresa, el cuerpo de Cristo **
Director: R. Loriga
Nacionalidad: España
Año: 2006 Duración:110 minutos
Género: Drama de época
Valoración:  Adultos, imágenes, ideas
Nos llega la última película del novelista, guionista y cineasta Ray Loriga, Teresa, el Cuerpo de Cristo, una vida de santa Teresa de Jesús protagonizada por Paz Vega, una aproximación muy personal a la figura de nuestra santa abulense. La torpe y tópica presentación del contexto histórico en los primeros instantes del film es probablemente lo peor del mismo, más propio del género de terror que del cine histórico o religioso. No cabe mayor deformación en la presentación del Siglo de Oro español que esas imágenes y la voz en off que comenta: «Todos los corazones estaban gobernados por el miedo. Todos menos uno.» Afortunadamente, aunque esos presupuestos iletrados subyacen en el film, no se puede decir que ése sea el tono general de la cinta, donde se nos presenta con acierto e incluso cariño a católicos cabales como Guiomar de Ulloa (Leonor Watling), san Pedro de Alcántara (José Luis Gómez) o san Francisco de Borja (Javier Mejía). Probablemente son estos personajes los que protagonizan los mejores momentos de la película, como las conversaciones en el Palacio de Ulloa sobre el momento que vive la Iglesia, o los consejos de santa Teresa a sus primeras seguidoras. Por el contrario, los episodios protagonizados por el Provincial de Ávila (Manuel Morón) o por el confesor Daza (Eusebio Poncela) son los más caricaturescos y sin duda ideológicos, y nos muestran la típica y trasnochada imagen de la Iglesia como una realidad oscura, ávida de poder y patéticamente machista. El tratamiento de los episodios místicos de la santa requieren un juicio muy afinado. Ray Loriga ha querido darles una apariencia estética moderna, y eso está bien, y lo consigue con la ayuda de los mejores profesionales. En todas las visiones, santa Teresa se ve a sí misma vestida de lujo cortesano, como la esposa de un rey, y Cristo aparece interpretado por un actor de carne y hueso (Gregorio Sebastián). Lo más problemático es la traducción o trasposición que Loriga quiere hacer del amor al Hijo de Dios, místico, espiritual, a un amor carnal a Cristo hombre. En ese sentido roza el límite de lo aceptable cuando recalca el contacto físico y casi sensual entre el personaje de Cristo y el de santa Teresa. La mano yagada del Crucificado sobre el hombro desnudo de la santa, o el beso dulce que esta posa sobre los labios del Cristo yacente, por poner dos ejemplos, irritarán con razón a ciertas sensibilidades y a muchos estudiosos de la historia teresiana, por su «inmanentización» de la experiencia mística. Creemos que, aunque en ningún momento alberga Loriga falta de respeto o frivolidad -sino más bien audacia ignorante-, este es uno de los aspectos que más críticas va a recibir la película. Aunque desde el punto de vista formal, el trabajo de la luz es espectacular -a veces tenebrista y barroco, otras más naturalista, otras romántico, pero siempre excelente- y en general, todos los aspectos estéticos del film tienen mucho estilo -como la dirección artística, el vestuario y la partitura-, en realidad, es dificil que este film funcione en taquilla, a no ser que el marketing se diseñe sobre la polémica, algo probable estando detrás una productora que necesita el éxito económico a cualquier precio. Y es difícil porque los no católicos no van a encontrar en el film ningún punto de interés, y los católicos pueden rechazarla por los aspectos problemáticos comentados. No olvidemos que santa Teresa es una de las santas más queridas y conocidas de España. El mayor problema del film es la falta de sintonía real que se percibe con la experiencia cristiana, lo cual aleja al personaje de santa Teresa de los espectadores, los cuales, al no entender bien las motivaciones de la santa, difícilmente se identificarán con ella. Esta incomprensión de fondo por parte de Ray Loriga y de Paz Vega—que hace un notable trabajo, por cierto—, seguramente no buscada, es de hecho el origen de aquellos desaciertos que tiene el film en su guión y en su puesta en escena.

Juan Orellana

 
Departamento de Cine de la Comisión Episcopal de MCS (Conferencia Episcopal Española)
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