Entrevista

Helena Taberna
Extranjeras... Un futuro incierto

La realizadora Helena Taberna estrena estos días Extranjeras, un documental para cine que recoge los testimonios en primera persona de un grupo de mujeres inmigrantes en Madrid, provenientes de todos los rincones del mundo, a saber: China, Polonia, Ucrania, Rumanía, Ecuador, República Dominicana, Colombia, Siria, Marruecos, Estados Unidos, Irak, Argelia, Sudán y Senegal. Con un sonrisa en los labios y una devoción-vocación por su trabajo, la directora de Yoyes (1999) se dirige a los lectores de Pantalla 90 para hablarnos sobre su segundo largometraje.

¿Cuál es el origen de Extranjeras?

Los personajes son totalmente anodinos,en apariencia, sin nada que contarnos, y muy invisibles... Y lo que me lleva a hacer Extranjeras son dos razones. Una, es que estoy documentándome para hacer una película de ficción, que espero rodar próximamente, y la otra el hecho de instalarme en Lavapiés, y ver los rostros de todas las mujeres de allí. De repente me cruzaba con una de Bangladesh, y me miraba a los ojos... Entonces me pregunté: ¿qué será de las vidas de estas mujeres?, ¿dónde vivirán?, ¿qué tipos de comidas harán?, ¿cómo serán sus encuentros? Y esas curiosidades me llevaron a empezar Extranjeras.

Tengo entendido que la cinta ha sido seleccionada para competir en festivales internacionales. Cuénteme...

Te cuento (risas). Tras acabar la película envías una cinta en VHS, si eres más pobre, o en DVD si ya tienes más poderío, y se hace una selección... ¡Hombre!, también se tiene en cuenta la trayectoria profesional, y mi película Yoyes fue muy premiada en muchos festivales, y es en éstos donde me miran con más ganas. También si haces una porquería supongo que lo mirarán más aún. Extranjeras ha sido seleccionada en Toulouse, Nueva York, Portland...

Extranjeras nació como preámbulo de su próximo largo de ficción, La flor de la canela... ¿es así?

Sí, sí... Me gustó ese nombre y en mi película hay una especie de local de smoke, al que antes te referías. Se trata de un locutorio. El tema de La flor de la canela se ubica en el barrio de Lavapiés. Ése es su escenario. Y surge una relación de amistad entre dos personajes que se sienten solos, que son muy distintos, y que se encuentran en ese entorno.

¿Qué repercusión cree que tendrá Extranjeras en la sociedad?

Lo que creo que puede pasar es que el boca a boca funcione, dado que es una película pequeñita estrenada junto a Matrix, ¿no? ¡Estamos en las Antípodas! Sin embargo, creo que tiene algunos puntos donde esas historias tan pequeñas, pueden ser también las nuestras. Es una película conmovedora. Y en ese sentido espero que produzca placer a los espectadores de la sala. El fin sería que la gente cuando saliese del cine reflexionase sobre ella y no fuese inmune a esa realidad de las mujeres que sufren por sobrevivir.

¿Cuál es su percepción del cine como mujer?

No tengo una percepción definida. Ante todo me siento ser humano. No me siento diferente más que tú. Sí que me daba rabia, cuando era una niña y salía de ver una película, no poder representar personajes femeninos, porque todos eran masculinos. Por otro lado, lo que más me importa de una película es su calidad, no quien la firme.

¿Qué fue lo que más le atrajo de la historia para hacer su primer largometraje documental?

Mi propia curiosidad. Cuando paseaba por las calles siempre pensaba: ¿qué traerán de esos pueblos estas mujeres?, ¿por qué se reunirán en el Retiro? Todos estos detalles me fascinaron y he intentado trasladarlos a la pantalla sin que ningún personaje se sienta superior a otro, ni nosotros respecto de ellos, hasta lograr esa función de espejos, que me parece tan interesante...

Se echa en falta una declaración final sobre la película, que podría haberse resuelto con unos letreros. ¿Qué piensa sobre esto?

Lo que cuento tiene que quedar claro. Tienen que verse sus rostros, sus acciones... y lo que nos muestran la mayoría de estas mujeres es su fuerza, esa lucha contra las adversidades. A poca sensibilidad que se tenga, se ve lo que hay detrás. Sólo hay que fijarse en esa mujer del Retiro cuando dice: “he dejado a mis cuatro hijos en mi país y me he gastado todo el dinero por estar aquí”.
No hace falta que yo rubrique nada para saber que ese dolor está ahí. Pero también quiero ver un punto de luz, y creo que la película invita a ver la botella medio llena. Un amigo me dijo en Valladolid
que cuando las viese en el Metro, se fijaría bien para no tratarlas como objetos, sino como sujetos.

¿Cuál ha sido su mayor reto al hacer esta película?

Creo que... el ritmo. Quiero que no decaigael interés cuando veo una película, y esto para mí es un reto. Esta película es como la invisibilidad, en contraste con la crudeza de Yoyes. Éstas de Extranjeras no son ni guapas, ni terroristas, ni listas, ni modelos... El mayor reto es que en el momento en que el espectador se sitúe frente a la pantalla, quede atrapado por ella y su interés no decaiga o que incluso crezca. Pienso que la película se termina de construir con la mirada del público,
hasta alcanzar senderos de mayor luz.

¿Hacia dónde considera que se dirige el cine documental?

A mí me interesa el cine que cuente historias,y que me las cuente bien. Si es documental tiene el componte de que sus protagonistas son gentes reales. Pero igual me da la forma y el género si al final la historia es buena. De lo que se trata es de contar las historias nuestras. Si éstas no tienen algo que te obligue a pensar sobre la condición humana, sobre por qué estamos aquí y para qué, creo que el ser humano en vez de ir creciendo, menguará.

¿Qué opina sobre los críticos de cine?


¡Ay los críticos de cine! (risas). Pienso igual que Truffaut: “No he conocido a ningún niño que desde pequeño dijera que cuando fuera grande le gustaría ser crítico de cine”. Me parece bien la crítica, me gusta que haya, pues considero que es un elemento potencial del cine, pero tanto que se habla de ética... Como los proteccionismos con el cine español. Y si resulta que de una mala película la crítica dice que es buena, te hace la puñeta, porque no ayuda al cine español. Y vas a ver la cinta y uno dice: “pero ¿y esto?”. El cine de Hollywood, en general, no cuenta muchas historias, pero tiene muchos medios; y el cine independiente, que no tiene tantos recursos, sí cuenta verdaderas historias, en concreto el cine europeo e iberoamericano, que yo considero muy interesante, sí debe tener un apoyo supletorio de los críticos porque es una de las formas de promoción de la película. Está bien que existan, pues gracias a la crítica se pueden averiguar qué elementos son poderosos o están de moda en un momento u otro.

¿Qué piensa sobre la espiritualidad explícita en la cinta?

Recuerdo bien esa frase de “sin Dios no podemos vivir...” Para estos grupos la espiritualidad es un vínculo de unión, que en muchas culturas tiene una importancia grande, y así se ve en esta película, y a su vez, cuando están fuera de su país es un elemento que les permite no sólo encontrar su espacio religioso, sino contactar entre ellas. La iglesia musulmana o polaca o las misas romanas ortodoxas cubren esas dos funciones: por un lado, el alimento espiritual para los creyentes en esas religiones; y por otro, el encuentro de las comunidades en torno a las celebraciones litúrgicas.

¿En qué se inspiró para componer la banda sonora, tan sobresaliente de Extranjeras?

Es un homenaje a mi padre. Mi padre era músico, concertista de órgano y profesor en el conservatorio. Y recuerdo que la familia siempre había alabado en mis cortos la adecuación entre música e imagen. Entonces me di cuenta de que también se aprende música por ósmosis, por una cierta sensibilidad hacia la música que se oye en casa, aunque no tengas una formación académica. Fue de especial ayuda la labor estupenda de Ángel Illarramendi, que fue el compositor de El hijo de la novia...

¿Vivimos en una sociedad desarraigada?

No, no lo creo. Yo soy una persona apasionada de la vida. Y el cine me gusta en cuanto me gusta la vida. Creo que si jugamos con el elemento derrotista no tenemos nada que hacer... Soy una romántica estupenda que piensa que el mundo aún puede mejorar si nos empeñamos un poquito todos. Son numerosas las nacionalidades presentadas en el filme. ¿Se guió por algún patrón en particular? Todo ha sido fruto de una búsqueda exhaustiva durante mucho tiempo. Comenzamos con aquellas mujeres cuya comunicación resultó directa. Eran las que nos ofrecían todas las facilidades para acceder a sus casas y grabar sus vidas. Quería que la estructura narrativa girase en torno a cuatro pilares: Asia, Europa, América y África. Entonces intenté construir una historia que contase los elementos más específicos de esas comunidades.

¿La sociedad de hoy es racista a la carta?


Claramente la sociedad de hoy tiene ciertos estigmas, dependiendo de en qué circuitos de poder te muevas. En el caso de la mujer, el paradigma es la joven de dieciocho años y que es una top model. Si no se está en ese carro, no estamos al cabo del día. Por tanto,de alguna manera somos racistas.

José Luis Panero

 
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