FlashBack

Lars von Trier y el movimiento Dogma 95

EL “VOTO DE CASTIDAD”

El estreno de Dogville, impactante y significativa película del danés Lars von Trier, reaviva la pregunta por las pretensiones del movimiento renovador Dogma 95, inaugurado por este cineasta en Copenhague el 13 de marzo de 1995 junto a Thomas Vinterberg. Los principios de este movimiento quedaban plasmados en un Manifiesto donde se exponían los pilares de su propuesta. Fundamentalmente Dogma nacía como reacción contra dos tipos de cine: el de autor y el comercial hollywoodiense, considerados ambos una forma de cine “burguesa”, individualista, decadente y estéril.

El tiempo ha depurado esas pretensiones limando los acentos más marxistas de su propuesta. Una propuesta que exigía de sus seguidores hacer un “voto de castidad”, que impedía que el nombre del director saliera en los créditos, se prohibía rodar en interiores, con travellings o trípodes, decorados, doblaje de sonido, filtros, trucajes, luces especiales,... Tampoco se permitía producir saltos temporales o geográficos, ni realizar cine de género. Estas veleidades maximalistas a favor del minimalismo han tenido que hacer cuentas con la realidad y quedar reducidas a las cuestiones de fondo. La inviabilidad del cumplimiento ortodoxo del “voto de castidad” ha llevado a los autores dogma a relajar sus principios y a mantener únicamente una cierta manera de entender el arte cinematográfico. Si analizamos el juramento final del manifiesto fundacional, sólo ha permanecido válida la última frase. El texto completo rezaba así: “Juro que como director me abstendré de todo gusto personal. Ya no soy un artista. Juro que me abstendré de crear una obra, porque considero que el instante es mucho más importante que la totalidad. Mi fin supremo será hacer que la verdad salga de mis personajes”.

Toda la primera parte, dirigida contra el cine de autor, se ha visto desmentida por el propio Lars von Trier, responsable del cine más “de autor” que se hace en Europa en este momento. Sin embargo, ese amor por la verdad de los personajes y del instante se ha convertido en la esencia de las películas Dogma. En realidad casi ninguna película Dogma ha cumplido nunca al cien por cien sus preceptos. Hay quien piensa, como el cineasta polaco Zanussi, que dogma es una insincera operación de marketing cuyo único objetivo es “llamar la atención” para conseguir un “trozo de tarta” en un mercado casi monopolizado por la industria americana. Zanussi considera que todas las apuestas estéticas de dogma han sido ensayadas muchas veces a lo largo de la historia y que el valor de películas como Italiano para principiantes reside en su guión y no en su forma de rodarlo.

LARS VON TRIER

Nacido en 1956, este director de cine danés se hizo famoso enseguida por su lema: “A una película se la debe sentir como se siente una piedra en el zapato”. A pesar de su rechazo del efectismo hollywoodiense, Von Trier es un genio y un virtuoso de la técnica cinematográfica. Y sobre todo un innovador del lenguaje audiovisual. Su primer hallazgo experimental fue Imágenes de una liberación (1982), película rodada en la Escuela de Cine danesa sobre los últimos días de la ocupación alemana de Dinamarca. Pero su primer éxito llegaría con El elemento del crimen (1984), sugestiva película policíaca rodada en inglés cuyo argumento se desarrolla en una Europa en plena descomposición: En El Cairo, un policía europeo se somete a hipnosis con el objeto de encontrar en el pasado las causas de un persistente e insoportable dolor de cabeza.

La película es una claustrofóbica ensoñación en la que aparecerán distorsionados paisajes y personajes que coinciden en la investigación de Flash Back unos asesinatos en serie. Nace así la trilogía europea cuyo segundo título fue Epidemia (1987), una autorreflexión sobre una película jamás realizada. El cierre de la trilogía lo representó Europa (1990), ambientada en la Alemania de 1945. En 1996 inicia otra trilogía, la de “corazones de oro”, una saga muy cercana al espíritu dostoyevskiano del príncipe idiota. La primera película fue el melodrama Rompiendo las olas, que abunda en el pecado, el sacrificio y la redención. En 1998 realiza su película más radicalmente “dogma” –la única–, Los Idiotas, un filme que describe a un grupo de jóvenes que aparentan ser retrasados mentales. Por fin, en el 2000, Lars von Trier culmina su trilogía con un singular musical que arruina casi todos los principios de la castidad dogma, Bailar en la oscuridad, cuya protagonista es la cantante islandesa Björk y que le valió al cineasta la Palma de Oro a la mejor película en el Festival de Cannes. Con Dogville se ha iniciado la tercera trilogía americana, protagonizada por Nicole Kidman, y cuyo desarrollo completo está, al cierre de esta edición, en entredicho. Pero Lars von Trier también ha tenido una trayectoria televisiva.

En 1987 dirigió Medea de Eurípides, adaptación libre de un guión póstumo de Carl T. Dreyer entre 1994 y 1997 realizó la serie de suspense El Reino, una especie de culebrón metafísico que transcurre en un hospital. Además, Trier fue el impulsor del proyecto interactivo 2000, Día D, en el que se pidió a los televidentes que montaran su propia película utilizando imágenes rodadas durante la hora del cambio de milenio y que fueron emitidas simultáneamente el 1 de enero de 2000 por seis canales de televisión. Von Trier ha realizado también un gran número de spots publicitarios y videoclips. Por último y, desde 1991, trabaja en un monumento cinematográfico: una película de ficción de la que irá rodando una pequeña parte cada año, hasta su estreno, proyectado para el año 2025.

LARS VON TRIER, REFERENTE DE LA CULTURA CIBERPUNK

Si atendemos a las definiciones del profesor David de Ugarte, economista de la Universidad Carlos III, lo esencial del movimiento ciberpunk es la ruptura con la visión causal del tiempo, según la cual pasado, presente y futuro se enlazan en una cadena de causalidad lógica. Es decir, el ciberpunk reacciona contra un racionalismo historicista y fatalista que cree en la existencia de grandes leyes históricas explicativas y presuntamente predictivas. Según Ugarte no hay necesidad histórica o al menos no una sola y coherente. Para los postmodernos, que podrían aceptar tesis semejantes, esto llevaría al relativismo cultural: Todo relato es igualmente válido ya quesupuestamente no habría otra criterio de certeza que los valores particulares –nunca universales –.

Pero no es esta la lectura ciberpunk. Que haya una multiplicidad de lecturas del pasado no quiere decir que toda lectura sea posible, ni mucho menos, igualmente cierta. Pues bien, según Ugarte, es esta reflexión sobre el pasado como relato subjetivo la que informa la obra de Lars von Trier y la hace tan sugestiva. Según Ugarte El elemento del crimen, Europa y Rompiendo las olas constituyen desde este punto de vista, la trilogía de la voluntad. Tres relatos sobre cómo la voluntad del individuo (o su ausencia en el caso de Europa) es la verdadera constructora y destructora de los mitos.

ITALIANO PARA PRINCIPIANTES,
LA ÚNICA POSIBILIDAD DE FUTURO DOGMA


Con Italiano para principiantes la escuela Dogma ofrece su resultado más depurado, superador de sus anclajes beligerantes y entroncado en las esencias del auténtico neorrealismo. “La promesa de buscar la verdad, retratar el momento y evitar los lugares comunes fue la regla de Dogma que me tomé más en serio”, afirma Lone Scherfig, directora del film. Tres hombres y tres mujeres arrastran en sus vidas
el drama de la soledad. Andreas es un pastor luterano que acaba de enviudar; Hal-Finn es un camarero intratable que ha sido despedido de su trabajo; Karen es una peluquera que cuida de su alcohólica madre; Olympia es una torpedependienta sometida a un padre despótico;Mortensen es un conserje tímido que ama en secreto a Giulia; Giulia es una camarera católica italiana que está siempre pidiéndole a la Virgen que Mortensen le ame. Todos coinciden en unas clases de italiano y poco a poco se irá sanando la herida de su soledad. La grandeza de este film está en situar el problema humano en sus justos términos, lo que implica, por supuesto, el emerger natural de la experiencia religiosa en varios de sus personajes. Sólo la continuación de este estilo de películas puede conservar en el tiempo el interés de Dogma, que de otra forma morirá habiendo sido una de las modas más efímeras de la historia del cine.

Juan Orellana


Cuadro 1
EL VOTO DE CASTIDAD


Juro que me someteré a las reglas siguientes, establecidas y confirmadas por:

1. El rodaje debe realizarse en exteriores. Accesorios y decorados no pueden ser introducidos (si un accesorio en concreto es necesario para la historia, será preciso elegir uno de los exteriores en los que se encuentre este accesorio).

2. El sonido no debe ser producido separado de las imágenes y viceversa. (No se puede utilizar música, salvo si está presente en la escena en la que se rueda).

3. La cámara debe sostenerse en la mano. Cualquier movimiento –o inmovilidad– conseguido con la mano están autorizados. 4. La película tiene que ser en color. La iluminación especial no es aceptada. (Si hay poca luz, la escena debe ser cortada, o bien se puede montar sólo una luz sobre la cámara).

4. Los trucajes y filtros están prohibidos.

5. La película no debe contener ninguna acción superficial. (Muertos, armas, etc., en ningún caso).

6. Los cambios temporales y geográficos están prohibidos. (Es decir, que la película sucede aquí y ahora).

7. Las películas de género no son válidas.

8. El formato de la película debe ser en 35 mm.

9. El director no debe aparecer en los créditos. ¡Además, juro que como director me abstendré de todo gusto personal! Ya no soy un artista. Juro que me abstendré de crear una “obra”, porque considero que el instante es mucho más importante que la totalidad. Mi fin supremo será hacer que la verdad salga de mis personajes y del cuadro de la acción. Juro hacer esto por todos los medios posibles y al precio del buen gusto y de todo tipo de consideraciones estéticas.

Así pronuncio mi VOTO DE CASTIDAD.

Copenhague, Lunes 13 de Marzo de 1995.
En nombre de Dogma 95,
Lars von Trier & Thomas Vinterberg


Cuadro 2
FILMOGRAFÍA DOGMA 95


Dogma # 1: Celebración (Dimamarca) de Thomas Vinterberg

Dogma # 2: Los idiotas (Dinamarca) de Lars von Trier

Dogma # 3: Mifune (Dinamarca) de Søren Kragh-Jacobsen

Dogma # 4: The King Is Alive (Dinamarca) de Kristian Levring

Dogma # 5: Lovers (Francia) de Jean-Marc Barr

Dogma # 6: Julien Donkey-Boy (USA) de Harmony Korine

Dogma # 7: Interview (Korea) de Daniel H. Byun

Dogma # 8: Fuckland (Argentina) de Jose Luis Marques

Dogma # 9: Babylon (Suecia) de Vladan Zdravkovic

Dogma # 10: Chetzemoka’s Curse (USA) de Rick Schmidt, Maya Berthoud, Morgan Schmidt-Feng, Dave Nold, Morgan Schmidt-Feng, Dave Nold, Lawrence E. Pado, Marlon Schmidt, Lawrence E. Pado, Marlon Schmidt y Chris Tow

Dogma # 11: Diapason (Italia) de Antonio Domenici

Dogma # 12: Italiano para principiantes (Dinamarca) de Lone Scherfig

Dogma # 13: Amerikana (USA) de James Merendino

Dogma # 14: Joy Ride (Suiza) de Martin Rengel

Dogma # 15: Camera (USA) de Rich Martini

Dogma # 16: Bad Actors (USA) de Shaun Monson

Dogma # 17: Reunion (USA) de por Leif Tilden

Dogma # 18: Et Rigtigt Menneske (Dinamarca) de Åke Sandgren

Dogma # 19: Når Nettene Blir Lange (Noruega) de Mona J. Hoel

Dogma # 20: Strass (Belgica) de Vincent Lannoo

Dogma # 21: En Kærlighedshistorie (Dinamarca) de Ole Christian Madsen

Dogma # 22: Erase otra vez (España) de Juan Pinzás

Dogma # 23: Resin (USA) de Vladimir Gyorski

Dogma # 24: Security, Colorado (USA) de Andrew Gillis

Dogma # 25: Converging With Angels (USA) de Michael Sorenson

Dogma # 26: The Sparkle Room (USA) de Alex McAulay

Dogma # 27: Come Now (USA) De ¿?

Dogma # 28: Elsker Dig For Evigt (Dinamarca) de Susanne Bier

Dogma # 29: The Bread Basket (USA) de Matthew Biancniello

Dogma # 30: Días de Boda (España) de Juan Pinzás

Dogma # 31: El Desenlace (Spain) de Juan Pinzás

 

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