Crítica
Good Bye Lenin

Título original: Good Bye Lennin. Director: Wolfgang Becker. Intérpretes: Diel Bruhl (Alex), Katrin Sass (Christine Kerner), Chulpan Khamatova (Lara), Maria Simon (Ariane). País: Alemania. Año: 2003. Producción: Westdeutscher Rundfunk (WDR), X-Filme Creative Pool y Arte. Guión: Bern Lightenberg, Wolfgang Becker y Stefan Arndt. Fotografía: Martín Kukula. Montaje: Adreas Schreitmull. Distribuidora cine: Nirvana. Duración: 118 minutos. Género: Comedia. Estreno: 7-11-03. Público adecuado: Adultos.

El drama documental,la comedia más blanca y la crítica sutil son los tres pilares donde se apoya esta historia entrañable ambientada en uno de los capítulos más fascinantes de la historia moderna. En octubre de 1989 en Alemania del Este Christine Kermer sufre un infarto y entra en coma. Su hijo Alex
se ve envuelto en una complicada situación cuando su madre se despierta de repente ocho meses después, ya que el Muro de Berlín ha caído hace siete y Christine, orgullosa de sus ideas socialistas, no puede padecer ningún sobresalto. Para salvar a su madre, Alex convierte el apartamento familiar en una isla anclada en el pasado, en una especie de fotografía en color sepia del socialismo donde su progenitora viva cómodamente, creyendo que nada ha cambiado. Este largometraje de Wolfgang Becker es un interesante trabajo tanto en el fondo como en la forma. El color, la fotografía, los escenarios remiten a una vieja Europa que sirve de paisaje a una historia contada en primer plano. Esta narración atrapa al espectador y le obliga a repasar la historia con un talante nuevo, con la mirada ingenua de la protagonista.

Sin embargo, la película no es inocente y en su visión queda patente su apuesta: el fin de las ideologías. Becker, insertando material de archivo e ironizando sobre algunas expresiones, hace una crítica del comunismo centrada, además de en la evidente falta de libertad, en el vacío existencial de aquellos que aceptan sin entender. Este vacío pone de relieve que los valores comunistas no fueron más que un conglomerado necio de actitudes (mal robadas algunas al cristianismo) donde justificar una dictadura. Frente a este planteamiento de la película, el capitalismo no sólo no se presenta como solución sino que se dibuja como el otro extremo de la balanza. La pseudolibertad de esta “alternativa” sólo trae de la mano otra esclavitud, la del consumismo exacerbado. Quizá lo más interesante de la obra de Becker es el reflejo de este cambio de vida en los personajes. El director muestra como el ser humano se siente perdido ante la avalancha de “libertades” cuando éste no posee un esquema de valores firmes para asimilar la libertad. La fotografía gris y pobre da paso a personajes borrachos y carteles coloristas en la segunda parte. Un cambio de paisaje que resume uno de los personajes al exclamar que no todo es comprar televisores. El desenlace de la película merece la pena por el hecho de volver a poner de manifiesto que sólo la verdad nos hace verdaderamente libres.

Rocío Solís

CALIFICACIÓN

obra maestra

muy buena

buena

regular

mala

VALORACIÓN

Adultos imágenes: películas con imágenes que pueden herir la sensibilidad

Adultos ideas: películas con ideas que pueden herir la sensibilidad

 
peliculasdelmes