|
Festividad
de la Virgen del Carmen. Día de las Gentes del Mar
|
|
Exhortación
Pastoral del Obispo 16 de Julio de 2004 Queridos hermanos: Todavía con el corazón encogido por la reciente tragedia del buque “O Bahía” en las costas de Galicia, hacemos una nueva llamada a nuestra sociedad, recordando la inseguridad en la que viven día a día los hombres del mar. En nombre de todos ellos quiero agradeceros el apoyo de todos vosotros en momentos tan crueles. Sólo desde la oración y la confianza en Dios el ser humano puede ir más allá de estas situaciones. “La mar nos une y nos hermana” es el lema escogido en esta fiesta de la Virgen del Carmen del año 2004, lema que, sin duda alguna nos traslada al hermanamiento con toda la problemática social y laboral que este mundo entraña y que desde la fe solo puede traducirse en actitudes cristianas de esperanza y caridad. Hay muchísimas personas que tienen en el mar su medio de vida y desde este duro lugar de trabajo contribuyen al bienestar social. Sin embargo, cada día se encuentran envueltos en una serie de problemas para los que creemos que hay que dar respuestas más eficaces. Las largas estancias a bordo implican una serie de dificultades nada fáciles de superar: ausencias, soledad, miedo, inseguridad, problemas de convivencia, rutina... dificultades que, con frecuencia, son compensadas con la inestabilidad en las ganancias, el desarraigo familiar, la falta de identidad, los problemas para incorporarse a la actividad normal de la ciudad donde tienen fijada su residencia... Cada vez es mayor la afluencia de gente de distintas culturas a nuestros puertos con lo que esto entraña de dificultades de comunicación con la gente del puerto al que llegan y con sus propias familias. Familias que se ven obligadas a vivir en ausencia de miembros importantes de la misma. Cada vez aumentan los buques con banderas de conveniencia y las diferencias de salarios que perciben los trabajadores según sea su país de procedencia. Nos consta la labor que en este campo se está realizando desde las distintas sedes de Apostolado del Mar en las diócesis para conseguir que realmente el mar sea un medio de unión y no de división, y queremos apoyar desde aquí su tarea encomiable. Como nos recuerda el mensaje pontificio “Iglesia y movilidad humana” (28,29) la responsabilidad ante estos problemas es de todo el pueblo cristiano y las personas dedicadas al Apostolado del Mar necesitan de nuestro apoyo. Hoy se necesitan nuevos apóstoles que lleven un mensaje de esperanza a estas personas cuya situación tanta gente ignora. La dimensión profética de nuestra fe tiene una doble dimensión, la denuncia de tanta irregularidad e injusticia y el anuncio de la Buena Nueva de Jesús. Él optó por estar con los hombres del mar y acompañar su historia, su vida, sus luchas, transformando su lugar ordinario de trabajo en un lugar de llamada y envío para hacerlos pescadores de hombres. La fe hizo posible que los apóstoles volvieran a casa con las redes llenas cuando parecía que ya no era posible la esperanza. La fe puede hacer de todos los pueblos uno solo en el que habite la justicia. Que la Estrella del Mar, Nuestra Señora la Virgen del Carmen, guíe nuestros pasos hacia esta auténtica fraternidad. A Ella encomendamos la tarea de los hombres de mar, sus gozos y esperanzas y la de las personas dedicadas a este servicio pastoral Unidos en la oración, con mi bendición y cariño + Luis Quinteiro Optimizado para IExplorer 800x600 - © Copyright,
Conferencia Episcopal Española
|