|
|
Yo respeto el
Mar, "¿y tú?" |
Exhortación
Pastoral del Obispo
Promotor del Apostolado del Mar |
|
 |
Cuando la gente habla del mar rápidamente se imagina un inmenso
paisaje de hermosas aguas expandidas hasta el horizonte con un día
precioso de sol y una suave brisa que acaricia el rostro de la gente.
Es lo bonito, como una maravillosa foto, pero una foto que esconde vidas
humanas bregando y luchando en esas aguas marinas nacidas de la creación
de Dios.
El trabajo en el mar es duro, bien lo sabéis los que día
a día vais gastando vuestra vida, una vida difícil tantas
veces. Los problemas de nuestro mundo también influyen y tienen
sus consecuencias en esta gran familia que tenemos relación con
el mar: problemas religiosos, problemas personales, problemas sociales,
problemas económicos. Todo ello no desaparece al adentrarse mar
adentro, sino que se lleva consigo.
No hace mucho tuvo lugar en Almería la “Asamblea Nacional
del Apostolado del Mar”. Con esta Asamblea se intentaba estudiar
más de cerca y en profundidad los temas y problemas más
urgentes y preocupantes con relación a los que, de manera especial,
sois personas del mar.
Uno de los asuntos tratados y que afecta a tantos ambientes laborales
distintos en nuestra sociedad es la inmigración. A los inmigrantes
debemos de acogerlos con generosidad.
Falta de trabajo y aumento de inmigración en nuestra sociedad es
algo que sigue estando presente en estos momentos. Nosotros como cristianos,
como hijos de esta Iglesia nacida del amor de Jesucristo, no podemos taparnos
los ojos ante esta realidad. Ya desde tiempo atrás diversos organismos
de la Iglesia se ocupan de esta realidad que es la inmigración
y la manera de afrontarla debidamente. Somos todos necesarios y todos
podemos dar algo más de nosotros mismos. Y las gentes del mar tenemos
que dar ejemplo de ello y ser colaboradores para que la realidad nunca
sea un problema sin solución.
Me alegra el saber de la ingente labor
que se realiza desde las sedes de Apostolado del Mar de las distintas
diócesis. Las personas llegadas de otros sitios necesitan nuestro
apoyo. Que seamos testigos que lleven esperanza a gente que vive angustiada.
Como Obispo Promotor del Apostolado del Mar quiero animaros a que sigáis
siendo fieles a Dios en la situación concreta de vuestras vidas.
Que vuestra espiritualidad os ayude a vencer los cansancios de la vida.
Tenemos a nuestra Madre la Virgen. Ella ha sido y sigue siendo una referencia
fundamental para nosotros. Vivid la religiosidad que os transmitieron
los antepasados con valentía y confiad en Aquélla que es
la Estrella del Mar, la Virgen del Carmen, que con su intercesión
os protegerá.
Tanto en las Cofradías que están
naciendo, cofradías jóvenes aún, como en las fundadas
tiempo atrás seguid poniéndoos bajo el amparo y la protección
de los santos y de la Santísima Virgen a la que tanto queréis.
Estamos viviendo tiempos difíciles para nuestra fe, tiempos en
que necesitamos testigos, cristianos comprometidos verdaderamente en los
diferentes ámbitos y lugares de nuestra sociedad.
Queridas gentes del mar, necesitáis familias cristianas sólidas
que os sostengan en vuestras dificultades. Se percibe en estos tiempos
una agresividad laicista que está atacando y haciendo daño
a lo que es la base de la sociedad: la familia. Cuando hay familias asentadas
sólidamente los que pasáis tiempo sobre un barco vais viviendo
la vida de otra manera. “Amar a la familia significa saber estimar
sus valores y posibilidades, promoviéndolos siempre. Amar a la
familia significa individuar los peligros y males que la amenazan, para
poder superarlos. Amar a la familia significa esforzarse por crear un
ambiente que favorezca su desarrollo. Finalmente, una forma eminente de
amor es dar a la familia cristiana de hoy, con frecuencia tentada por
el desánimo y angustiada por las dificultades crecientes, razones
de confianza en sí misma, en las propias riquezas de naturaleza
y gracia, en la misión que Dios le ha confiado” (Familiaris
Consortio, 86).
No quisiera acabar sin recordar el lema
para este año en este día de la festividad de nuestra Patrona:
“Yo respeto la mar, ¿y tú?”. Sí, hemos
de respetar el mar, creatura de Dios y fuente de vida. No olvidemos que
para muchas personas, para muchas de vuestras familias es la única
fuente de ingresos. El mar es para toda la humanidad una extraordinaria
riqueza, un hermoso regalo de Dios que Él ha depositado en nuestras
manos.
Que la Virgen del Carmen, nuestra Madre y Patrona, nos proteja y ayude.
Unidos en la oración, os saluda y bendice
+ Luis Quinteiro Fiuza
Obispo Promotor del Apostolado del Mar
|