Festividad de la Virgen del Carmen. Día de las Gentes del Mar
Yo respeto el Mar, "¿y tú?"
Exhortación Pastoral del Obispo
Promotor del Apostolado del Mar

16 de julio de 2005

Cuando la gente habla del mar rápidamente se imagina un inmenso paisaje de hermosas aguas expandidas hasta el horizonte con un día precioso de sol y una suave brisa que acaricia el rostro de la gente. Es lo bonito, como una maravillosa foto, pero una foto que esconde vidas humanas bregando y luchando en esas aguas marinas nacidas de la creación de Dios.

El trabajo en el mar es duro, bien lo sabéis los que día a día vais gastando vuestra vida, una vida difícil tantas veces. Los problemas de nuestro mundo también influyen y tienen sus consecuencias en esta gran familia que tenemos relación con el mar: problemas religiosos, problemas personales, problemas sociales, problemas económicos. Todo ello no desaparece al adentrarse mar adentro, sino que se lleva consigo.

No hace mucho tuvo lugar en Almería la “Asamblea Nacional del Apostolado del Mar”. Con esta Asamblea se intentaba estudiar más de cerca y en profundidad los temas y problemas más urgentes y preocupantes con relación a los que, de manera especial, sois personas del mar.

Uno de los asuntos tratados y que afecta a tantos ambientes laborales distintos en nuestra sociedad es la inmigración. A los inmigrantes debemos de acogerlos con generosidad.

Falta de trabajo y aumento de inmigración en nuestra sociedad es algo que sigue estando presente en estos momentos. Nosotros como cristianos, como hijos de esta Iglesia nacida del amor de Jesucristo, no podemos taparnos los ojos ante esta realidad. Ya desde tiempo atrás diversos organismos de la Iglesia se ocupan de esta realidad que es la inmigración y la manera de afrontarla debidamente. Somos todos necesarios y todos podemos dar algo más de nosotros mismos. Y las gentes del mar tenemos que dar ejemplo de ello y ser colaboradores para que la realidad nunca sea un problema sin solución.

Me alegra el saber de la ingente labor que se realiza desde las sedes de Apostolado del Mar de las distintas diócesis. Las personas llegadas de otros sitios necesitan nuestro apoyo. Que seamos testigos que lleven esperanza a gente que vive angustiada.

Como Obispo Promotor del Apostolado del Mar quiero animaros a que sigáis siendo fieles a Dios en la situación concreta de vuestras vidas. Que vuestra espiritualidad os ayude a vencer los cansancios de la vida. Tenemos a nuestra Madre la Virgen. Ella ha sido y sigue siendo una referencia fundamental para nosotros. Vivid la religiosidad que os transmitieron los antepasados con valentía y confiad en Aquélla que es la Estrella del Mar, la Virgen del Carmen, que con su intercesión os protegerá.

Tanto en las Cofradías que están naciendo, cofradías jóvenes aún, como en las fundadas tiempo atrás seguid poniéndoos bajo el amparo y la protección de los santos y de la Santísima Virgen a la que tanto queréis. Estamos viviendo tiempos difíciles para nuestra fe, tiempos en que necesitamos testigos, cristianos comprometidos verdaderamente en los diferentes ámbitos y lugares de nuestra sociedad.

Queridas gentes del mar, necesitáis familias cristianas sólidas que os sostengan en vuestras dificultades. Se percibe en estos tiempos una agresividad laicista que está atacando y haciendo daño a lo que es la base de la sociedad: la familia. Cuando hay familias asentadas sólidamente los que pasáis tiempo sobre un barco vais viviendo la vida de otra manera. “Amar a la familia significa saber estimar sus valores y posibilidades, promoviéndolos siempre. Amar a la familia significa individuar los peligros y males que la amenazan, para poder superarlos. Amar a la familia significa esforzarse por crear un ambiente que favorezca su desarrollo. Finalmente, una forma eminente de amor es dar a la familia cristiana de hoy, con frecuencia tentada por el desánimo y angustiada por las dificultades crecientes, razones de confianza en sí misma, en las propias riquezas de naturaleza y gracia, en la misión que Dios le ha confiado” (Familiaris Consortio, 86).

No quisiera acabar sin recordar el lema para este año en este día de la festividad de nuestra Patrona: “Yo respeto la mar, ¿y tú?”. Sí, hemos de respetar el mar, creatura de Dios y fuente de vida. No olvidemos que para muchas personas, para muchas de vuestras familias es la única fuente de ingresos. El mar es para toda la humanidad una extraordinaria riqueza, un hermoso regalo de Dios que Él ha depositado en nuestras manos.

Que la Virgen del Carmen, nuestra Madre y Patrona, nos proteja y ayude.

Unidos en la oración, os saluda y bendice

+ Luis Quinteiro Fiuza
Obispo Promotor del Apostolado del Mar

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