Carta del Santo Padre Benedicto
XVI |
Al reverendo Sacerdote
D. Julián Carrón
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En el primer aniversario de la muerte
de Monseñor Luigi Giussani
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Vaticano, 2 de febrero de 2006 |
Al reverendo sacerdote
Don JULIÁN CARRÓN
Con ocasión del primer aniversario de la muerte del querido monseñor Luigi
Giussani, padre y maestro de muchos jóvenes, a los que indicó a Cristo
como el centro de su existencia, me uno espiritualmente a usted y a todo
el movimiento de Comunión y Liberación para dar gracias al Señor por el
don de este sacerdote tan celoso, enamorado del hombre porque estaba enamorado
de Cristo.
Recuerdo con emoción la solemne celebración de su funeral en la catedral
de Milán, que me permitió constatar una vez más la estima y el aprecio
que supo suscitar, a lo largo de su fecunda vida, en torno a su persona,
a su enseñanza y a su obra apostólica.
Como subrayé durante el funeral, impresionaba en el querido don Giussani
sobre todo su firme fidelidad a Cristo y su esfuerzo incesante por comunicar
las riquezas del mensaje evangélico a todas las clases sociales. A sus
hijos espirituales les corresponde la tarea de continuar caminando tras
sus huellas, siguiendo su enseñanza y permaneciendo siempre en comunión
con los obispos y los demás componentes eclesiales. Con este fin os aseguro
mi oración, pidiendo al Señor que Comunión y Liberación sirva a la causa
del Evangelio con alegría, prosiguiendo la obra iniciada por su venerado
fundador.
Con estos sentimientos y deseos, en este significativo aniversario, invoco
abundantes efusiones de gracias y consuelos celestiales sobre usted, sucesor
de don Giussani, sobre sus colaboradores y sobre toda la familia espiritual
que usted tiene el encargo de guiar, a la vez que, como signo de particular
afecto, imparto a todos una especial bendición apostólica, que extiendo
de buen grado a los familiares de mons. Luigi Giussani y a todos los que
conservan vivo su recuerdo.

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