La
Conferencia Episcopal Española,
desde sus inicios, ha sido sensible y generosa
ante las múltiples solicitudes que
los señores Obispos de América
Latina, África, Asia y de los países
del Este europeo han formulado, pidiendo
ayuda para proyectos eminentemente pastorales
y de evangelización, que no encontraban
otros medios de ayuda.
Para
hacerlo de una manera coordinada y organizada,
en la LXVII Asamblea Plenaria, de 21
a 25 de abril de 1997, la Conferencia
Episcopal Española
creó el Fondo “Nueva Evangelización”.
La LXVIII Asamblea Plenaria, de 17 a 21
de noviembre de 1997, aprobó las
normas de funcionamiento y la constitución
de una Comisión Asesora formada
por varios obispos representantes de Comisiones
Episcopales y representantes de instituciones
de la Iglesia en España comprometidas
con la evangelización de los más
necesitados (Manos Unidas, Cáritas
Española, Obras Misionales Pontificias,
Ayuda a la Iglesia Necesitada).
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BENEDICTO
XVI
“La
evangelización debe tener precedencia”
Quisiera
referir algunas de mis experiencias en
los encuentros con los obispos de todo
el mundo. La Iglesia católica en
Alemania es excelente en sus actividades
sociales, en su disponibilidad a ayudar
en todos los lugares donde existan necesidades.
Durante sus visitas ad limina,
los obispos, recientemente los de África,
me hablan siempre con gratitud de la generosidad
de los católicos alemanes y me piden
que me haga intérprete de esta gratitud;
y es lo que quisiera hacer ahora públicamente.
También los obispos de los países
bálticos, que vinieron antes de
las vacaciones, me explicaron que los católicos
alemanes les han ayudado con gran generosidad
para la reconstrucción de sus
iglesias, muy deterioradas a causa de las
décadas de dominio comunista. De
vez en cuando, sin embargo, algún
obispo africano me decía: “Si
presento a Alemania proyectos sociales,
encuentro inmediatamente las puertas abiertas.
Pero si voy con un proyecto de evangelización,
más bien encuentro reservas”.
Como
es obvio, algunos piensan que los proyectos
sociales se han de promover con la máxima
urgencia, mientras que las cosas que
conciernen a Dios, o incluso a la fe
católica,
son más bien
particulares y menos prioritarias. Sin
embargo, la experiencia de esos obispos
es precisamente que la evangelización
debe tener la precedencia; que es necesario
hacer que se conozca, se ame y se crea
en el Dios de Jesucristo; que hay que convertir
los corazones, para que exista también
progreso en el campo social, para que se
inicie la reconciliación, para que
se pueda combatir por ejemplo el sida afrontando
de verdad sus causas profundas y curando
a los enfermos con la debida atención
y con amor. La cuestión social y
el Evangelio son realmente inseparables.
(Homilía
en la explanada de la Nueva Feria de
Munich,
Domingo 10 de septiembre de 2006) |