Mártires
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“Martirio” significa originariamente testimonio; el “mártir” es, por tanto, un testigo. El sentido preciso que a partir del siglo II adquirirán estas palabras debe entenderse a la luz del testimonio del mismo Jesús y de los cristianos sobre Él. El mártir es testigo del Evangelio, de Jesucristo, de la Palabra hecha carne (cf. Jn 1,14). El martirio es como un “test” de la verdad del cristianismo; es, podemos decir, un control de calidad. Los mártires acreditan con su vida la Realidad de lo que creen y esperan, desenmascarando la tentación de convertir las realidades creídas en palabras, interpretaciones, ideas, símbolos o proyecciones. El amor se prueba en la capacidad de padecer por la persona amada, ya que el amor verdadero se verifica con el sufrimiento real. Con palabras del Evangelio: “Nadie tiene amor mayor que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15,13). El creyente muestra su seriedad en la medida en que está dispuesto a cargar con la persecución y la cruz, ya que la fe es la aceptación de Dios no sólo por el asentimiento de la mente o los sentimientos del corazón, sino sobre todo con la fidelidad en el espesor de la vida (cf. 1 P 1,6-9). El cristiano aguarda la vida eterna; pues bien, el mártir apuesta radicalmente su existencia por lo que espera, apoyándose en la promesa de Dios. El mártir certifica con su sangre la verdad y el valor de los mandamientos divinos que señalan el norte de su vida, sin caer en la indiferencia, los subterfugios, los intereses o el cinismo. Blázquez Pérez, Ricardo: “¿Quién es un martir cristiano?” |
La Iglesia, siempre ha sido y será martirial porque es eucarísticaBerzosa Martínez, Raul, “Mártires que interpelan nuestra conducta. Ahora os añado, queridos Dolores y Miguel Ángel, quién es en verdad un mártir y por qué Se ha llegado a escribir con precisión que la visión cristiana del martirio ofrece varias dimensiones: la dimensión cristológica (el mártir sigue el ejemplo de Cristo); la dimensión eclesial (es en |
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