Promover
la reconstrucción de la unidad entre todos los
cristianos (UR 1) así como su relación
con las religiones no cristianas (NA 1) desde
el respeto a la libertad religiosa como derecho
fundado en la dignidad misma de la persona humana
(DH 2) son los objetivos que persigue el Secretariado
de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales.
La Iglesia
católica reafirma, pues, su voluntad de establecer
unas relaciones fraternas entre todos los cristianos
fundándose en el bautismo recibido, y entre todos
los creyentes con quienes nos une un mismo origen
y destino. Las relaciones interconfesionales abarcan
el conocimiento o contacto inicial, y también
el trato mutuo, manifestado en el diálogo, en
la colaboración, en la formación objetiva de la
verdad y en la oración común principalmente.
Terminada
la celebración del Concilio Vaticano II, y en
aplicación del Decreto sobre el Ecumenismo y de
las Declaraciones sobre las relaciones de la Iglesia
con las religiones no cristianas y sobre la libertad
religiosa, se crea el 16 de julio de 1966 el Secretariado
Nacional de Ecumenismo, que en 1975 se transformará
en la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales,
ampliando así sus competencias y elevando su rango.
Para llevar
a cabo esta tarea de diálogo con las Iglesias
no católicas y con las Religiones y Grupos no
cristianos en nuestro país, está la coordinación
del Secretariado de Relaciones Interconfesionales,
de la Conferencia Episcopal Española. En cada
diócesis española, el Obispo diocesano es el principal
promotor del diálogo ecuménico e interreligioso,
que suele encomendar a un delegado suyo para facilitarle
la tarea pastoral; en otros sectores de la pastoral
eclesial puede existir un responsable para estas
dos tareas señaladas.
El Secretariado
de Relaciones Interconfesionales lo integran dos
departamentos: para la unidad de los cristianos
y para el diálogo interreligioso. Está al servicio
de todas y cada una de las diócesis católicas
de España, así como de todas y cada una de las
organizaciones eclesiales no católicas que quieran
cultivar en espíritu fraterno un verdadero diálogo. |