C.E. DE RELACIONES INTERCONFESIONALES / Conferencia Episcopal Española
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El que me ama de verdad, se mantendrá fiel a mi mensaje y mi Padre le amará (Jn 14, 23)

El amor de Dios, fundamento de la Paz
Dt 7, 7-11
Es un Dios fiel, que tiene misericordia por mil generaciones...
Sal 25 (24), 2-10
Acuérdate Señor de que tu ternura y tu amor son eternos
1 Ju 4, 7-12
Dios es amor
Lc 15, 1-2; 11-32
Salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo cubrió de besos

MEDITACIÓN

En la parábola del hijo pródigo, el amor del padre hace retornar al joven hijo a su condición primera. Ese mismo amor serena los pensamientos agitados y pacifica el corazón turbado del hijo mayor. Los dos comprenden el deseo de reconciliación en el amor paternal y su obediencia a este deseo concederá a su hogar un fundamento de Paz.

El profundo deseo de los cristianos es el de aceptar la invitación de Cristo a la confianza y a la paz basadas en el amor del Padre. Este amor, que su herencia común, es igualmente el cimiento de su unidad.

Como los hijos de la parábola, cada uno conserva la identidad que su historia ha forjado, no cesa de ser renovada por la fidelidad a la Palabra del Padre. Viven en la búsqueda común de la paz divina que ellos quieren compartir y que se difunde por medio del Hijo Único a toda la humanidad.

Cuando los cristianos establecen su morada en Dios, profundizan su Palabra que llega a ser viva y eficaz. Entran en la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, descubriendo de este modo el fruto del amor de Dios.

ORACIÓN

Te damos gracias, Señor, por el amor con que nos has amado.
Concédenos acoger este amor en la confianza de llegar a ser fuente de paz para la Iglesia y para el mundo, y que sea reconocido por toda la humanidad. Amén.

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