Recopilación
de textos sobre algunos temas de San Juan de Ávila
(Agradecemos la colaboración
de Sergio Pérez, sac. dioc. de Zaragoza)
Tratado del sacerdocio, 21:
"¡Cuánto se enternece
el corazón de un buen sacerdote cuando, teniendo al Hijo de
Dios en sus manos, considera en cuán indignas manos está,
comparándose con las manos de Nuestra Señora! Y, cierto,
no se pudo hallar espuela que así aguijase e hiciese correr
a un sacerdote el camino de la perfección, como ponerle en
sus manos al mismo Señor de cielos y tierra que fue puesto
en las manos de una doncella en la cual Dios se revió, dotándola
y hermoseándola de innumerables virtudes".
Tratado del sacerdocio, 36:
"Muchas cosas se requieren
para complir con la obligación del oficio de cura de almas;
porque, si miramos a la dignidad sacerdotal que le es aneja, conviene
tener ferviente y eficaz oración y también santidad.
Lo cual ha de ser con tanta más ventaja en el cura cuanta mayor
y más particular obligación tiene de dar buen ejemplo
a sus parroquianos, y de interceder por ellos ante el divino acatamiento
de Dios, con afecto de padre y madre para con sus hijos, pues se llama
padre de sus parroquianos".
Tratado del sacerdocio, 37:
"El Señor manda
a los pastores de las ovejas racionales que esfuercen lo flaco, que
sanen lo enfermo, que aten lo quebrado, que reduzcan lo desechado
y busquen lo perdido; para lo cual son menester muchas y muy buenas
partes, porque no en balde dijo San Gregorio: «Ars artium, regimen
animarum»".
Sermón 35, 217
“Cosa nunca oída ni vista,
que hallase Dios manera cómo, subiéndose al cielo, se
quedase acá su misma persona por presencia real, encerrada
y abreviada debajo de unos accidentes de pan y vino; y con inefable
amor dio a los sacerdotes ordenados... que, diciendo las palabras
que el Señor dijo sobre el pan y vino, hagan cada vez que quisieren
lo mismo que el Señor hizo el Jueves Santo”
Tratado del Sacerdocio, 25-26
“Señor ... encumbraste
tu amor, que no tiene tasa, y ordenaste por modo admirable cómo,
aunque te fueses al cielo, estuvieses acá con nosotros; y esto
fue dando poder a los sacerdotes para que con las palabras de la consagración
te llamen, y vengas tú mismo en persona a las manos de ellos,
estés allí realmente presente, para que así seamos
participantes en los bienes que con tu Pasión nos ganaste;
y le tengamos en nuestra memoria con entrañable agradecimiento
y consolación, amando y obedeciendo a quien tal hazaña
hizo, que fue dar por nosotros su vida.
La intención del Señor
ésta fue; y la misa representación es de su sagrada
pasión de esta manera: que el sacerdote, que en el consagrar
y en los vestidos sacerdotales representa al Señor en su Pasión
y en su muerte, que le representa también en la mansedumbre
con que padeció, en la obediencia, aun hasta la muerte de cruz,
en la limpieza de la castidad, en la profundidad de la humildad, en
el fuego de la caridad que haga al sacerdote rogar por todos con entrañables
gemidos, y ofrecerse a sí mismo a pasión y muerte por
el remedio de ellos, si el Señor le quisiere aceptar.
Esta es la representación de
la sagrada Pasión que en la misa se hace; y esto significa
tender los brazos en cruz al sacerdote, el subirlos y bajarlos, sus
vestiduras, y todo lo demás. Y con este representación,
el Eterno Padre es muy agradado, el Hijo de Dios bien tratado y servido”
Sermón 43, 383
Cristo esta como “encerrado en
un sagrario y encarcelado... por el grande amor que nos tiene. El
mismo se deja prender... en cárcel de amor. Quítale
el amor con que allá está, y verás que es incomportable
estar donde está”
Tratado del Amor de Dios, 14, 544
“La mejor prenda que tenía
te dejó cuando subió allá, que fue el palio de
su carne preciosa en memoria de su amor”
Sermón 41, 215
“Encerró Dios en ese Sacramento
santísimo todas sus maravillas pasadas... Pues aquí
en el Sacramento hallaréis todo eso que ha ya tantos años
que pasó; pues ésa es la virtud que tiene este santísimo
Sacramento, como la que tenía el maná que cayó
del cielo”
Sermón 43, 677 ss
“Y ofreciéndote a si de
esta manera, haces al Señor más señalados servicios
en esto que si mil mundos le dieses ... Él mismo se ofrece
a Dios en recompensa de que el mismo Dios se da a Él”
Sermón 33, 20
“¿Quién vio, quién
oyó que Dios se diese en manjar a los hombres y que el Criador
sea manjar de su criatura? ¿Quién oyó que Dios
se ofreciese a ser deshonrado y atormentado hasta morir por amor de
los hombres, ofendedores de El?”
Sermón 36, 213ss
“Manso va el Señor y callado
como un cordero, y con entrañas encendidas de amor para darnos
lo que nos cumple; y todo lo que allí se ve y se cree nos convida
a que nos lleguemos a El, a recebir de su mano el perdón y
la gracia”
Meditación del beneficio que nos hizo el Señor
“Pues ¿qué gracias
te daré, Señor? ¿Cómo te alabaré
por tal dádiva como ésta? ¿Dónde merecí
yo tal honra? ¿Dónde me vino tal dignidad que quieras
tú, Dios mío hacerme participante de ti? ¿Cuál
de tus beneficios se puede igualar a éste? Grandísimo
es el beneficio de tu encarnación, en el cual tuviste por bien
de tomar mi humanidad en ti; mas aquí dasme la humanidad junto
con la divinidad, para que, recibiéndola y encorporándola
conmigo, venga a hacerme una cosa contigo.”
Sermón 51, 759
“Sacramento de amor y unión,
porque por amor es dado, amor representa y amor obra en nuestras entrañas
... todo este negocio es amor”
Sermón 4, 329
“¿Qué cosa es una
hostia consagrada sino una Virgen que trae encerrado en sí
a Dios?”
Sermón 55, 235/Carta 122
“Y así hay semejanza entre
la santa encarnación y este sacro misterio; que allí
se abaja Dios a ser hombre, y aquí Dios humanado se baja a
estar entre nosotros los hombres; allí en el vientre virginal,
aquí debajo de la hostia; allí en los brazos de la Virgen,
aquí en las manos del sacerdote”
Meditación del beneficio que nos
hizo el Señor
“ ¡Oh maravilloso trueco
el que con nosotros, Señor, heciste! Tomaste de nosotros nuestra
flaca y mortal humanidad, dístenos en su lugar tu admirable
y excelentísima dignidad. Verdaderamente todo el tesoro de
tu gracias derramaste sobre nosotros, y abierto el corazón
que tenías de padre, rompiste las venas de tu excelentísima
caridad y dejástelas correr sobre nosotros”
Sermón 4, 338/Carta 6, 88
“¿Con qué agradecimiento
serviremos a Dios esta merced? ¡Cuán grande ha de ser
nuestra santidad y pureza para tratar a Jesucristo, que quiere ser
tratado de brazos y corazones limpios, y por eso se puso en los brazos
de la Virgen, y José fue también virgen limpísimo,
para dar a entender que quiere ser tratado de vírgenes”
Meditación del beneficio que nos hizo el Señor
“ ¡ Oh manjar divino,
por quien los hijos de los hombres se hacen hijos de Dios y por quién
vuestra humanidad se mortifica para que Dios en el ánima permanezca!
¡Oh pan dulcísimo, digno de ser adorado y deseado, que
mantienes el ánima y no el vientre; confortas el corazón
del hombre y no le cargas el cuerpo; alegras el espíritu y
no embotas el entendimiento; con cuya virtud muere nuestra sensualidad,
y la voluntad propia es degollada, para que tenga lugar la voluntad
divina y pueda obrar en nosotros sin impedimento! ¡ Oh maravillosa
bondad que tales mercedes quiso hacer a tan viles gusanillos! ¡Oh
maravilloso poder de Dios, que así puso, debajo de especie
de pan, su divinidad y humanidad y partirse él en tantas partes,
sin padecer él detrimento en sí! ¡ Oh maravilloso
saber de Dios, que tan conviniente y tan saludable medio halló
para nuestra salud! Convenía, sin duda, que por una comida
habíamos perdido la vida, por otra la cobrásemos, y
que así como el fructo de un árbol nos destruyó
a todos, así el fructo de otro árbol precioso nos reparase
a todos. Venid, pues, los amadores de Dios y asentaos a esta mesa.”
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