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T.O.:
SANTITOS.
D.: Alejandro Springall. G.: María Amparo Escandón. F.:
Xavier Pérez Grobet. Mu.: Carlo Nicolau y Rosino Serrano. Mo.:
Carol Dysinger. I.: Dolores Heredia (Esperanza), Demian Bichir
(Cacomirtle), Alberto Estrella (Angel), Bernardo Torre Lapham (Padre Salvador),
Ana Bertha Espin (Soledad), Regina Orozco (Vicenta), Dario T. Pie (César).
Prod.: Springall Pictures. Dist.: Warner Sogefilms.
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A Esperanza,
35 años, viuda, le impiden reconocer el cadáver de su hija Blanca, que
ha muerto en un hospital, víctima de una enfermedad desconocida cuya propagación
se quiere evitar. Al no verla, no acepta su muerte y espera que un milagro
se la devuelva. Entonces, su santito para casos desesperados se le aparece
en la pantalla del horno de la cocina: es San Judas Tadeo, que confirma
sus sospechas y la anima a buscarla. Esperanza consulta el caso con su
párroco, el padre Salvador, que no acierta a darle una solución, aunque
sí buenos consejos. De ellos y de las sugerencias de San Judas deduce
que hay que emprender un viaje en busca de Blanca. Con todos sus santitos,
estampas e imágenes en el equipaje, viaja a Tlacotalpán, Los Angeles y
Tijuana. Crédula, ingenua, inocentona, conoce a gentes y pasa por situaciones
extrañas que la llevan incluso al ejercicio de la prostitución. Blanca
no aparece, pero vuelve a su casa convertida en una mujer distinta.
Nos dicen
los autores que "Santitos" es una película sobre la fuerza de
las mujeres. Aunque lo fuera, habría que distinguir razones y, sobre todo,
medios, para demostrarlo, prostitución incluida, lo que no sería fácil.
Además, ese tema no parece el principal, que sería más bien trazar un
cuadro costumbrista, entre el humor tierno y la caricatura amable con
inclusión de lucha libre, celestinajes y alguna que otra irreverencia
en el panorama del pueblo llano mejicano, de su credulidad y de su picaresca.
Dos figuras se adelantan en el cuadro: la del padre Salvador, el cura
casi tópico, comprensivo y pastoralmente apegado a sus feligreses -emparentado
con los curas de las comedias populares del cine español- y la de Esperanza,
mujer de barrio, mezcla de beatería supersticiosa y fe milagrera, que
se mueve en una heterodoxia inconsciente llena de santitos como amuletos.
Con estos materiales, que proceden de la novela de María Amparo Escandón,
Alejandro Springall ha hecho su primera película, que ya tiene el premio
a la mejor del último festival de Sundance. Es una realización muy sencilla
y eficaz, de planificación muy jugosa, con escenarios y tipos bien escogidos
y una interpretación coral excelente en la que hay una impagable de Fernando
Torres y una estupenda de Dolores Heredia. Q. .
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