profundizar en la comunicación como generadora de comunidad, dar primacía a la información de las acciones caritativas y sociales a la hora de informar sobre la vida de la Iglesia y facilitar el conocimiento de las nuevas posibilidades mediáticas que podrán usarse en el futuro en favor de la acción evangelizadora de la Iglesia.
Asistieron a esta Asamblea de Delegados todos los obispos de la CEMCS y cerca de 60 participantes, más algunos invitados especiales por la Delegación de General MCS de Barcelona.
El Presidente de la CEMCS, D. Antonio Montero, Arzobispo de Mérida-Badajoz, inició la Asamblea con una oración especial y un saludo muy cordial y, a continuación, el Director del Secretariado, don José María Gil, explicó el sentido de la Asamblea, y posible desarrollo y los objetivos a lograr.
Como las ponencias pueden leerse en este mismo úmero, sólo hay que decir que todas, por estar a la altura de las circunstancias, complacieron a los asistentes y dieron pie a un diálogo amplio fluido, interesante y fecundo.
Hubo también dos Mesas redondas: una sobre la información de la acción caritativa y social de la Iglesia, por parte de varias instituciones eclesiales (Manos Unidas, Hijas de la Caridad, Cáritas de Barcelona), cuyas aportaciones fueron muy reveladoras y detectaron la necesidad e importancia de una buena información y promoción de las obras asistenciales de la Iglesia a través de los medios de comunicación; en la otra mesa redonda, dedicada a la información en la vida de la Iglesia en Cataluña, los participantes estuvieron en su papel al denunciar algunas lagunas informativas por parte de la Iglesia y conscientemente provocaron un fuerte intercambio de puntos de vista con los asistentes en un diálogo vivo y algo subido de tono
Broche de oro puso a esta Asamblea el Cardenal de Barcelona, D. Ricard M. Carles, con su discurso de clausura que el lector puede encontrar en este mismo número del Boletín. de MCS.
Además, la Delegación de MCS de Barcelona, que en todo momento se volcó en la organización práctica de la Asamblea, nos sorprendió con una visita al Presidente de la Generalidad, y con visitas turísticas a Montjuic, a la Ciudad Olímpica y a la Iglesia de la Sagrada Familia. Estas visitas relajaron la tensión de las reflexiones y ayudaron a los asambleístas a tener una mayor convivencia.
Por mi parte, sólo me queda manifestar mi satisfacción por el éxito de esta asamblea, reconocido por los mismos participantes, y de modo especial agradecer a la Delegación de MCS de Barcelona sus esfuerzos por conseguir que los participantes en esta asamblea de delegados diocesanos de MCS nos sintiéramos siempre a gusto, como en casa. Así fue.