Catarina Verdera
Introducción
Lo que voy a exponer es estrictamente pensamiento personal, ni siquiera puedo presentarlo como opinión de la Institución a la que pertenezco. Es fruto de mi reflexión y de mi experiencia. Desde mí experiencia de Hija de la Caridad, sierva de los Pobres. Esta es la finalidad de las Híjas de la Caridad: la donación total a Dios en el servicio de los Pobres.
Que la acción social sea la cara oculta de la Iglesia en los medios de comunicación puede ser por múltiples motivos. Uno de estos motivos lo veo yo en el hecho de que a la gente de mi generación para arriba nos falta lo que yo llamo "cultura de medios". Tenemos horror a los medios y somos más partidarios de esconder la lámpara bajo el celemín que ponerla bien alta, para que alumbre a todos los que están en la casa. Supongo que esto no es muy evangélico, pero hay que reconocer que la formación que hemos podido recibir, por ejemplo lo que en nuestra formación se explicaba como humildad, nos ha llevado a vivir de espaldas a los medios. Otro motivo hay que buscarlo en el hecho de que la irrupción mediática y su importancia es todavía reciente.
También sentimos miedo, miedo fundado creo yo. Y ya se sabe, el miedo paraliza, prefiere no exponer y quedarse en la retaguardia.
Analicemos estos miedos:
1.Miedo a que se viole la intimidad de las personas a las que servimos. No podemos tolerar que las personas y su intimidad sean "materia informativa". Todos conocemos lo fenómenos llamados amarillismo, realítyshows, incluso las imágenes que suelen llevarse ... los premios Puttizer
2.Miedo o pudor de que se publique aquello que constituye el valor más íntimo de la vocación de la Hija de la Caridad. ¿Qué tiene más valor, poner la lámpara donde todos la vean o perfumarse la cabeza y que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda? ¡Siempre el difícil equilibrio del estilo evangélico de vida!
3. Temor a que se manipule la realidad. Lo que vale es el titular, el contenido es lo de menos. Tenemos verdadero miedo a que se diga lo contrario de lo que hacemos, decimos, pensamos, etc. De ahí que: ¿Medios de Comunicación? ¡No, gracias!
Tres perspectivas
I. Desde la Compañía de las Hijas de la Caridad como Institución.
No existe nada pensado ni organizado desde la realidad mediática, al contrario, huírnos de los medios de comunicación, cerramos la puerta a los medios. Por todo lo que he dicho antes, nos cuesta dejar entrar a los medíos en nuestras casas y en nuestras obras. Nunca nos han preocupado; los hemos ignorado.
Gracias a la iniciativa de la Delegación de medios de comunicación social de nuestra diócesis, gracias a la oportuna insistencia de nuestro Delegado, Sr. Marcel.lí Joan y gracias también a la disponibilidad y buen hacer de mi hermana Rosa Mendoza, estamos haciendo experiencia positiva de contacto con algunos medios y vamos perdiendo el miedo "a la luz y a los taquígrafos".
Como Hija de la Caridad y desde la responsabilidad de mi servicio entono el "mea culpa" por haber contribuido, en cierta manera, a que la acción social de la Iglesia sea su cara oculta para los medios.
II. Desde la realidad de los Medios en sí.
A un profano como yo, el poder de los medios de comunicación le produce vértigo. Antes se decía que los medios de comunicación creaban opinión. Hoy creo que no sólo crean opinión, hoy crean la realidad. El término "realidad vírtual" se oye en todos los ámbitos de nuestra sociedad. La realidad existe en cuanto sale en los medios. De la realidad objetiva sólo existe la que sale en los medios. De ahí se pueden hacer todas las deducciones que se quiera en cuanto a los medios ... no digamos si ponemos en relación el poder de los medios con la plasticidad de los consumidores y, en general, el cerebro de encefalograma plano que gastan la mayoría de nuestros contemporáneos. Por lo visto el código deontológico dice que el periodista ha de dar todas las versiones y es el receptor el que ha de hacer su síntesis y su opción.
El tema es de una gran complejidad. Es un reto para la Iglesia y para todos los que tienen algo que comunicar.
III. Desde la perspectiva de la Iglesia
¿Debe tener la Iglesia medios propios? Me imagino que la pregunta puede tener muchas respuestas. Unos dirán que sí, otros dirán que no. Yo no lo sé. Analizando los pocos medios propios que hoy tiene la Iglesia en España, yo diría que hay para todos los gustos. Unos huelen a sacristía, otros sólo llegan a los iniciados o a las élites y otros, a fuer de ser competitivos y dependientes del ranking del nivel de audiencia, han perdido los papeles y son irreconocibles desde la confesionalidad que tanto preocupa a nuestros obispos.
Creo que es urgente una reffexión serena sobre el tema, que creo muy importante para el futuro de la Iglesia y de la sociedad porque no hay absolutamente nada, -ciencia, economía, política, etc.- sobre lo que la Iglesia no tenga algo importante que decir. Incluso lo más importante.
No podemos reducir la vivencia cristiana y la evangelización al ámbito de lo privado.
No debemos reducir la acción social de la Iglesia a la acción de un solo organismo eclesial por muy grande que sea o por muy inspirado, potenciado y representativo que sea de
alguno de los estamentos eclesiales. Las Hijas de la Caridad somos Iglesia. Sirviendo a los Pobres hacemos presente a la Iglesia, trabajamos por la extensión del Reino.
La Iglesia, también en el campo de los medios, debe iluminar el sentido último de las cosas y de las acciones.
IV. Propuestas de futuro
1.Toma de conciencia de que la Iglesia y su acción social deben ser luz que alumbre a todos los que están en la casa. Hoy el Planeta Tierra es la gran casa común de todos.
2.Potenciar, ayudar, sostener buenos profesionales en los medios, en las delegaciones. Profesionales de presencia, laicos bien preparados, comprometidos con su fe y que viven su profesión como vocación y como expresión de su ser cristiano.
3. Revisar los medios propios de la Iglesia, que no sean desfasados, obsoletos, ghettos. Debemos ser levadura entre la masa. El estilo de vida más acorde con la vocación cristiana será siempre vivir dispersos en medio del mundo, aunque sea "como ovejas en medio de lobos". (Mt. 10. 16)
4. Creación de una agencia de noticias propia. Con laicos bien preparados y bien remunerados. Agencia al servicio de las noticias de la Iglesia, de su acción social. Crear cauces, canales, por los que llegar a los medios comerciales y competitivos.
5.Considerar que la acción social de la Iglesia es obra no sólo de Cáritas, sino también de todos aquellos y aquellas que hemos hecho de nuestra fe en Cristo el Señor, un servicio y una entrega de toda nuestra vida a la causa de los Pobres.
V. Conclusión
Les animo en esta Asamblea Nacional de Delegados a que rejuvenezcan las estructuras mediáticas eclesiales; abran sus corazones y sus puertas a laicos comprometidos, preparados y conocedores de la realidad y de la técnica. Crean que entre todos podemos echar mucha luz sobre el rostro ahora oculto de la acción social de la Iglesia. Y unamos nuestras fuerzas para que la acción social de la Iglesia, de toda la Iglesia, no sólo la acción de un macroorganismo eclesial, sea el rostro visible de la Iglesia, sacramento de la presencia misericordiosa de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.