La RIIAL
(Red informática de la Iglesia en América Latina),
un servicio a la comunión

Mons. Enrique Plana Coma
Director de la Filmoteca Vaticana y encargado del
Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales
para España, Portugal y Latinoamérica.


I. La Red Informática y sus servicios

  1. Algunos suponen que la "era de la Información" tiene como centro Internet y las páginas web. En el caso de la RIIAL la web es sólo la punta del iceberg: lo importante son las realidades que están vivas y se desarrollan en América Latina. El trabajo de la RIIAL se orienta a prestar servicios de evangelización a los usuarios finales, allá donde estén, y especialmente a los más desprovistos de otros medios como libros, bibliotecas, periódicos, etc.

  2. Las palabras "Iglesia e Informática" o "Internet" evocan casi de inmediato unos instrumentos técnicos más o menos familiares, más o menos temidos. Pero estas máquinas sólo adquieren su dimensión precisa cuando se ponen al servicio de un espírítu de comunión y una metodología del trabajo en red. Esta metodología se cimenta sobre el consenso de los Obispos, junto al sacrificado trabajo de numerosos jóvenes que, como técnicos de la RIIAL, ofrecen su tiempo y esfuerzos con gran generosidad.

  3. Al haber iniciado hace diez años, la RIIAL ha logrado suscitar una cultura informática que ya nació en clave solidaria, de compartir hallazgos y herramientas. Esta "cultura cristiana" incluye la capacidad de seleccionar la tecnología más adecuada a las circunstancias, sustrayéndose a la fascinación por lo más novedoso.

  4. La RIIAL surgió antes de que Internet fuera un fenómeno social, y encontró soluciones técnicas para lugares con escasa infraestructura y con medios técnicos elementales.

  5. La Red tiene tres objetivos principales:

  1. Para lograr todo ello existe un amplio flujo solidario entre todos -en materia de programas, "know how",. apoyo técnico y economía- pero siempre es necesaria la búsqueda de recursos provenientes de organismos que valoren el proyecto.

  2. La RIIAL ofrece:

  1. Los contenidos que -cada vez con mayor volumen- fluyen por la RIIAL.

  1. Escala de Iglesia local y regional:

  1. Escala continental:

II. Una red informática para la comunión eclesial.

La electrónica influye enormemente en la vida del hombre y el incremento futuro de los efectos enriquecedores y empobrecedores es exponencial. La repercusión social y psicológica, es inmensa. Pensar que la humanidad deje de utilizar estos recursos es puro sueño.

La informática tiene una cara y una cruz. La RIIAL no es solamente una tecnología, es en gran parte una cultura de utilización que conduzca a la valorización de la "cara" y, en lo posible, a la minimización de las "cruces" que la informática, como cualquiera de las nuevas tecnologías. conlleva. Es importante la voluntad de conocer estas facetas positiva y negativa, a fin de poder desarrollar lo que convenga o reconducir lo negativo. Problema planteado es problema resuelto.

La Iglesia es "agencia de sentido". Lo que la Iglesia haga será sin duda modelo. Veamos algunas consideraciones. La informática y la telemática son "soportes de comunicación", es más, de comunicación social, y como tales hay que considerarlos. No cabe olvidar que la comunión y el progreso son los fines de la comunicación social. Por tanto sería un contrasentido el que en la RIIAL se barajaran finalidades distintas.

Ha comenzado un proceso en el que no cabe hacer marcha atrás. Por tanto olvidemos las lamentaciones ante lo negativo y llenemos este soporte comunicativo de contenidos positivos. En esta valorización de lo positivo, en clave humanística, la falta discreta de recursos es una ventaja.

Son muchas las ventajas o servicios de la electrónica; por citar algunos: información, memoria, incluso comunicación ínterpersonal, accesibilidad de realidades antes lejanas -física o intelectualmente, rapidez ,instantaneidad, ahorro de esfuerzo, nuevas posibilidades, etc... Todo ello es comunión cuando se da en una participación armónica. En la RIAAL se ha dicho desde el principio que se trataba de construir una plataforma de diálogo, la mesa de un banquete en el que cada comensal pueda sentarse según su propia realidad o forma de ser.

Ya que estas tecnologías llevan a un grado más alto de humanización -amplían el horizonte de la vida humana- es necesario que se dé una participación equilibrada de clases, países, sectores, razas, etc... En este sentido, la RIIAL, desde el principio. se ha esforzado en dotar a la Iglesia con esta tecnología de forma homogénea. Ya desde la fase piloto. Una real, intensa, auténtica coparticipación es el mejor antídoto a los riesgos de un uso desviado del instrumento informátíco. Hace diez años decíamos que "colocar a la Iglesia en el corazón del progreso humano significa comprender que en todo tiempo la actividad pastoral no puede prescindir de todo aquello que este progreso pone a disposición en términos de acceso inmediato a grandes cantidades de información, de facilidades de comunicación entre personas distantes, de eficacia de comunicaciones en los mensajes y contenidos de la Iglesia" (Del Prólogo al I Estudio de Factibilidad de la RIIAL).

El Presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, Mons. John P. Foley y el entonces Presidente del CELAM y hoy Card. Darío Castrillón decían entonces -en el mismo Documento- también que "esta red informática, pues, quiere ser un nuevo servicio a la comunión y el progreso de la Iglesia y de la sociedad... Así mismo, tan sólo un acentuado sentido de la comunión eclesial, evidenciada en un esfuerzo común y colaboración de todos los estamentos de Iglesia, la va a ir haciendo posible, de manera que la realidad informática y telemática que se vaya construyendo, se acerque cada vez más a la situación de plenitud del instrumento que se contempla ..." Pero volvamos a los riesgos, esta vez con ayuda de un pensador y humanista por todos conocido, el prof. Julián Marías (Julián Marías; "Cara y Cruz de la Electrónica"-. Ed. Espasa Calpe: 1985).

Nos dice sabiamente que los datos aislados o simplemente acumulados no son "saber". En la Red de América Latina sabemos desde hace tiempo que gran parte de nuestro esfuerzo se dirige a obtener una conexión articulada, sabiamente interdisciplinar, en extensión y profundidad, y esto sí conduce a un humanismo y a una sabiduría. Añade Marías que de un simple manejo de los datos, por extensión, se llega a la "cuantificación" Pero nosotros sabemos hasta qué punto hay que tratar con mimo la cultura local, valorar los comportamientos religiosos, de raíz histórica, económicos, políticos, etc. que aportan la cuestión un número impresionante de variables. Sólo la permanente presencia humanizante puede dar las pistas de solución de ecuación tan complicada. Sabemos que un mero avance tecnológico sin la corrección constante de la reflexión humana, iluminada por el Evangelio, nos llevaría por derroteros llenos de peligro. De ahí que los encuentros entre las personas que hacen la red en nombre de la Iglesia sean no sólo oportunos sino esenciales, y el planteamiento de los mismos está muy claro que busca estos fines. En informática se da la propensión a simplificar las cosas (al igual que en ciencia: al respecto he leído hace poco un interesante artículo en Razón y Fe) o, en otras palabras, a reducir las respuestas a un "si" o un "no". Nosotros sabemos hasta qué punto cada hombre es un universo lleno de matices que hay que respetar con denuedo. Hay que hacer todo lo posible para evitar esta tendencia que busca la simplificación . A veces la afirmación o negación categóricas, sobre todo al tratar con seres y realidades cambiantes, son formas de obligar la realidad a mentir.

Gracias a Dios son muchos los pensadores que saben subrayar con eficacia la irreductible peculiaridad de lo humano (desde Bergson a Ortega, desde Heidegger a Marcel,... y el propio Marías). No perder ello de vista es tal vez la única vacuna para prevenir que ciertos hábitos mentales conduzcan a reducir a modelos más o menos estereotipados la infinitamente compleja realidad humana. El horizonte de la reflexión humana es infinito.

El alcance de un computador, por enormes que sean sus posibilidades, es siempre limitado. Antes hemos hablado de la mutilación de los problemas; ahora recordaremos que el sustantivo es el hombre y no el instrumento . ¡Atención con hacer del hombre un esclavo de la máquina! El caso límite podría ser el abandono de la razón misma.

Los intereses económicos que giran en torno al mundo de la informática y de las comunicaciones son colosales, por lo que no ha de sorprendernos que muchas grandes sociedades más o menos multinacionales utilicen todos los trucos posibles, más o menos honrados y humanizantes, para vender su mercancía, para crear adicción, para fijar estándares que acentúen la desigualdad, para hacer que la gente se gaste su dinero según la escala de valores que más convenga al beneficio económico; y tantos etcéteras, corolarios y corolarios de los corolarios. Me sería muy fácil señalar con el dedo, pero no lo voy a hacer.

Tan sólo señalar el peligro de dedicar los propios recursos a seguir a ciegas el proceso de sofisticación cada vez mayor de estas tecnologías. En la RIIAL se ha dicho con la frecuencia necesaria que la red camina al paso del último, en cuanto a medios técnicos. Formas muy elementales de tecnología "on line" y "off line" dan mucho de sí y no es necesario estar cambiando cada día de maquinarias y programas. El desequilibrio tecnológico entre los miembros de la RIIAL sería sin duda un modo de rotura de la comunión en la misma. En cuanto estructura, la RIIAL no tiene nada que inventar: la de la Iglesia es el mejor modelo para la RIIAL y la RIIAL ha de saber ser metáfora de la Iglesia. Por eso todo lo que la pueda desviar de su condición de instrumento al servicio de la comunión eclesial está, por lo menos, fuera de lugar. Lo peor que podría ocurrir es tener sentimientos de infantilismo ante el fenómeno informáúco. La madurez ante este proceso se impone para saber servirse de lo positivo en clave de comunión. No hay comunión sin libertad. Sin duda la informática puede ayudar a formas de control tremendas. Por fortuna ni la Iglesia se parece a la sociedad "orweiliana" ni los ordenadores al servicio de la pastoral al "gran hermano-; por esta razón la Iglesia puede y debe ser ejemplo ante la sociedad de respeto a la vida privada y a la libertad. Este camino, que es resultado de la naturaleza y misión misma de la Iglesia, ciertamente no pertenece al orden de la técnica, pero es el único eficaz ...

Mientras el control de las nuevas tecnologías esté en manos de unos pocos se darán estos y otros muchos riesgos, que no voy a enumerar. Una condición de la RIIAL que se ha revelado como una muy positiva arma de defensa es su propia vocación de universalidad -que no de multinacionalidad-, En la RIIAL se ha procurado siempre facilitar la madurez humana y tecnológica -en este nuestro contexto- a todos, muy por encima de las propuestas prácticas.

No olvidemos que entre las primeras operaciones de la RIIAL en cuanto tal, cuenta el que ahora está siendo llamado "curso de Florencia", un curso de alta tecnología informática -que ahora está siendo considerado como un hito importante- que dotó a las realidades pastorales de los varios países de América Latina que lo solicitaron, de una robusta -y para entonces suficiente - madurez tecnológica. Este serio, aunque incipiente, saber actuar en esta tecnología ha constituido no sólo un mecanismo de prevención ante muchas "seducciones", sino también ocasión de que se constituyera un grupo humano que ha sido la base de una acción global y orgánica al servicio de la evangelización en un campo todavía por explorar y de posibilidades inmensas.