La solidaridad,
contenido informativo de interés

Jaime Aymar Ragolta
Decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Ramon Llull.
Experto español en el Comité Episcopal Europeo
de medios de Comunicación Social.


Gracias por esta amable invitación a participar en esta Asamblea. A pesar de mi reciente nombramiento como decano de la Facultad de Filosofía, me sigo considerando miembro de esta gran familia de la comunicación que formamos delegados, responsables de las oficinas de prensa y de programas televisivos y radiofónicos de Iglesia, comunicadores, y entiendo que hay una estrecha relación entre ambos mundos: el de la filosofía y el de la comunicación; aunque la reflexión filosófica se mueva en el terreno de las ideas y el de los medios en el de la praxis cotidiana, como solía decir el que fue obispo de Santander, Mons. Vicente Puchol (Valencia, 1915- Madrid, 1967), "lo más práctico es una buena teoría".

 

1) La solidaridad y su fundamento

"Ningún hombre es una isla, completo en sí mismo, la muerte de cualquier hombre me disminuye... por lo tanto no mandes preguntar por quien doblan las campanas, doblan por ti". Estos versos del poeta inglés John Donne (Londres, 1572-1631), sirvieron a Ernest Hemingway (Oak Park, Illinois 1899- Ketchum, Idaho 1961) -cuyo centenario celebramos- de pretexto para escribir su novela "Por quien doblan las campanas" (1940) después pasada al cine, con notable éxito. Efectivamente ningún hombre es una isla, somos un tejido de relaciones. Cada uno de nosotros es como un nudo de estas líneas que se entrecruzan. Desde un punto de vista filosófico, todos los existentes somos hermanos en la vida y en la muerte, hermanos pues en lo fundamental.

Para la Iglesia, el principio de solidaridad, enunciado también con el nombre de "amistad" o de "caridad social", es una exigencia directa de esa fraternidad humana y cristiana (Sollicitudo Rei Socialis, 38-40). La solidaridad se manifiesta, en primer lugar, en la repartición de bienes y en la remuneración del trabajo. También supone el esfuerzo a favor de un orden social más justo, en el cual las tensiones podrán ser reabsorbidas mejor y dónde los conflictos encontrarán caminos más fáciles de negociación.

La virtud de la solidaridad, sin embargo, va más allá de la repartición de los bienes materiales: la Iglesia difunde además los bienes espirituales de la fe, y al hacerlo favorece, a la vez, la difusión de los bienes temporales a los cuales ha abierto vías nuevas1. Así, a lo largo de los siglos, se ha cumplido la Palabra del Señor: "Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo esto se os dará por añadidura (Mt 6,33).

Quizás uno de los retos sociales más importantes que tenemos planteados en Catalunya, y en otras comunidades españolas, es el de la presencia de inmigrantes magrebíes. En algunos de nuestros municipios constituyen el mayor contingente de inmigrantes. Pues bien, el pasado mes de setiembre, en Tanger (Marruecos), fruto de la iniciativa de su arzobispo, Mons. Antonio Peteiro, a través de la Comisión de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española se reunieron 20 sacerdotes procedentes de Andalucía, Castilla, Catalunya, Valencia, Andalucia, Castilla para conocer la realidad de esos inmigrantes desde su cultura de origen. Me comentaba uno de los párrocos que lo que más le había ayudado es que, hasta entonces, había conceptuado a los inmigrantes como indigentes, y les había tratado como tales, y después del encuentro de Tánger se había dado cuenta de que esas personas, aunque tuviesen indigencias no debían ser tratados como indigentes, el reto era cultural. Pero esto lo pudo saber porque fue a visitarles al lugar de origen. Desde ahora ese párroco vivirá de otro modo, más profundo, esa solidaridad.

Y es que la solidaridad hay que aprenderla. Hoy nos damos cuenta de que no basta con decir: "tenemos que ser solidarios, tenemos que ayudarnos". Muchos adolescentes y jóvenes se preguntan: ¿ Y por qué tenemos que ser solidarios? ¿No es mejor ser individualistas? ¿Por qué tengo que preocuparme de los demás? ¿No tengo bastante preocupándome de mi mismo? La respuesta debe ser sólida, razonable y práctica, hay que ayudar a descubrir esta fraternidad humana a la que me he referido al principio, hay que persuadir de que, a la corta y a la larga, hace más feliz ser solidario que insolidario y, a la vez, que es más sabio. El individualismo lleva al vacío y la solidaridad a la plenitud.

Dicen que las palabras vuelan, pero los ejemplos arrastran. Un comportamiento verdaderamente solidario, arrastra sin palabras.

Y hoy la autenticidad es un valor en alza. Hoy los jóvenes valoran a las "personas auténticas", es "auténtico", suelen decir, y esta palabra denota coherencia, honradez, e incluso, una cierta genialidad.

 

2) La solidaridad en los medios de comunicación social

La solidaridad puede encontrar una magnífica caja de resonancia en los medios de comunicación de masas, especialmente en la radio y en la televisión. ¿Por qué? Porque la misma solidaridad forma parte del fenómeno comunicativo. Yo descubro al otro como miembro de una red de relaciones, estas relaciones son las que constituyen el tú y permiten delimitarlo y reconocerlo2.

El Cardenal Martini en su carta pastoral "La orla del manto"3 dice que la televisión es una ventana abierta al mundo, y nos hace participar de su misma respiración. Pone el ejemplo de cómo

tuvo los ánimos en suspenso cuando retransmitió en directo los intentos fallidos para salvar del pozo al pequeño Alfredo, un caso que conmocionó Italia y unió a muchos ante un caso humano de gran impacto.

Ahora bien, deberíamos preguntarnos: usualmente los medios de comunicación social ¿favorecen la solidaridad, o más bien el individualismo? La respuesta brota espontáneamente: depende del uso que de ellos hagamos tanto emisores como receptores. A veces los medios silencian noticias de alto contenido solidario. Por ejemplo, el pasado mes de diciembre hubo una jornada en la Universidad de Barcelona sobre el proceso de pacificación en Euskadi. Ningún medio de comunicación barcelonés se hizo eco de ella. Y, ¿cómo explicar la escasa resonancia que han tenido en nuestros medios las conferencias de paz que fruto del espíritu de Asís se vienen celebrando cada año con la representación de líderes religiosos y políticos de todo el mundo?

Para hacer honor a la verdad hay que decir también que hasta medios de corte anticlerical son respetuosos con noticias de Iglesia que inciden en la ayuda al prójimo. Por ejemplo, las misiones. Los misioneros suelen ser bien tratados por los mass media. ¿Por qué? Porque se descubre en ellos un talante solidario. Igual pasa con los que trabajan en el cuarto mundo. Porque hay en ellos una autenticidad que puede llegar a la ofrenda de su propia vida.

Como ejemplos eclesiales de difusión de un estilo de vida solidario puedo aportar también el de nuestra emisora diocesana "Ràdio Estel 106.6 FM", concebida como una radio-fórmula musical, durante el día cada media hora ofrece un pequeño boletín de "Solidaridad e Iglesia" dónde se dan a conocer tanto las iniciativas de la Iglesia en el mundo de la solidaridad, como las que brotan de un humanismo cristiano. Además "Radio Estel" ha promovido campañas solidarias como la de ayuda a Sarajevo o las que organiza cada año con motivo de la festividad de los Magos.

Es obligado citar a Mn. Josep Maria Alimbau, miembro de la delegación diocesana de medios de comunicación de Barcelona. Él tiene dos tribunas: sus artículos en el Full Dominical y el programa "Objectiu l'home" (Objetivo, el hombre) de Ràdio Barcelona. Sus artículos son una lluvia quincenal de cotidianas actitudes solidarias. Muchos han recortado los artículos de Alimbau y los han guardado en la cartera. Él se decidió a recopilarlos en diversos libros, de gran éxito editorial. Desde su programa radiofónico se promueven ayudas solidarias muy cuantiosas, con la presentación sobria y escueta de unas necesidades.

Las maratones televisivas tienen también una notable aceptación. Lástima que sean acciones puntuales.

 

La lógica de las emociones y sus límites

Es sabido que en la televisión rige una lógica de emociones. La escuela, la Universidad, en cambio, preparan para una lógica lineal, racional. La televisión habla al corazón. Una imagen de solidaridad vale más y llega más que mil discursos sobre la importancia de ser solidarios.

Por ejemplo: ¿Por qué siendo en el fondo Miguel Ángel Blanco una de tantas víctimas de ETA, con motivo de su secuestro se produjeron reacciones populares de una intensidad mucho mayor que en todos los demás casos? ¿Es que hay muertos de distintas categorías? Se hubiesen producido los mismos efectos sin la existencia del televisor?

El fenómeno de la extraordinaria reacción popular se explica tan sólo desde el punto de vista de la potencia emotiva de la televisión. Si se analizan los hechos desde un punto de vista frío y racional, toda vida humana vale lo mismo. Desde el punto de vista emotivo, sin embargo, es bien diferente la reacción que provoca la noticia de un asesinado perpetrado de manera súbita e inesperada que la que provoca un asesinato anunciado cómo amenaza 48 horas antes de su ejecución. En este caso se crea una tensión, un suspense que potencia los mecanismos de implicación emotiva por parte de los receptores.

También cuando un gesto es bueno decimos "¡qué bueno!", pero cuando es especialmente generoso, solemos decir: "¡qué hermoso! La belleza de un gesto bueno. Por qué no difundir esta belleza? Porque preferimos, tan a menudo el kistch o la realidad maquillada.

Naturalmente, esto tiene también sus límites, es fácil instrumentalizar los sentimientos, las emociones. Habría que urgir que los medios de comunicación fuesen sensibles a no manipular los sentimientos de las personas. En la declaración de principios de la profesión periodística en Cataluña se lee: "Respetar el derecho a las personas a su propia intimidad e imagen, especialmente en casos o acontecimientos que generen situaciones de aflicción o de dolor, evitando la intromisión gratuita y las especulaciones innecesarias sobre sus sentimientos y circunstancias..."4.

Nada escapa del talante solidario. La publicidad puede favorecer a la solidaridad o al individualismo. Tampoco en publicidad el fin justifica los medios. Hay spots publicitarios que ridiculizan las creencias religiosas, las convicciones políticas, incluso los sistemas de vida alternativos. ¿Debemos asistir impasibles ante la guerra comercial de las audiencias? El axioma "todo vale", tampoco es apto para la publicidad.

Los informativos deben favorecer la solidaridad. ¿Cómo? Presentando las noticias no sesgadas, sino contextualizadas. No es lo mismo presentar una noticia fuera de su contexto, buscando sólo los aspectos más noticiosos, que situar la noticia en su contexto, ayudando al receptor a, superado el impacto inicial, a formarse una opinión sólida. He ahí una grave responsabilidad de los emisores.

Los relatos de ficción, también pueden promover la solidaridad. Hacen falta buenos guionistas que sepan poner en las películas, en los seriales radiofónicos o televisivos elementos de solidaridad. Para mí fue un reto muy interesante el encargo que me hizo en su día el SERTAL (Servicio Radiofónico de la Iglesia en América Latina) de una serie de guiones dramatizados sobre Doctrina Social de la Iglesia. Se trataba de difundir unos contenidos, un tanto áridos, con dramatizaciones sencillas, con personajes bien caracterizados y situaciones cotidianas.

 

Los programas debate

Recuerdo que en una ocasión, Mons.Joan Carrera participó en un programa de debate de TV3 titulado «Dret a parlar» (derecho a hablar) cuyo título era «Los católicos lo tenemos cada vez más difícil». En un momento determinado del programa el conductor presentó a una prostituta que manifestó ser creyente y vivir con conflicto su condición, y le hizo repetidas preguntas sobre su intimidad a las que la muchacha contestó visiblemente afectada entre las protestas de un sector del público. Después, ante las cámaras, el obispo Carrera se dirigió al presentador y, con toda corrección, manifestó que creía que se había excedido en sus preguntas, cosa que este aceptó.

 

Las retransmisiones deportivas

Coubertain dijo: "Oh deporte, tu eres la paz", frase que, desgraciadamente suena más bien a quimera. Hoy el deporte, convertido en espectáculo de masas, no es la paz sino el ámbito dónde dar rienda suelta a nuestros instintos, el lugar de enfrentamientos verbales o físicos. A la hora de dar noticias deportivas algunos profesionales (con la complicidad de un buen número de radiooyentes o televidentes) llegan a proferir insultos a entrenadores o a los castigados árbitros. Existe una especie de convicción tácita que en el deporte todo vale. ¿De qué servirá llenarnos la boca hablando de solidaridad si después en el campo de juego dejamos salir nuestra bestia insolidaria? José María Cagigal, filósofo y humanista fue un gran amante del deporte y opinaba que hay que abordar este tema con vigor y con rigor desde ciertos ámbitos culturales y científicos ya que como el arte o la danza el deporte es un lenguaje universalmente inteligible. Por lo tanto, "fair play" siempre: juego limpio siempre.

 

La vida cotidiana de la Iglesia

La vida cotidiana de la Iglesia está plena de múltiples gestos solidarios, de ellos, muchos, quizás la mayoría, no son noticia. O, mejor dicho, si lo son, no venden como tal. No me importa. Un viejo adagio dice: "el bien no hace ruido, y el ruido no hace bien". Sin embargo, sí nos falta todavía la capacidad de convertir en noticia los bienes noticiables de que disponemos.

Creo que la Iglesia debe promover con honestidad todas aquellas noticias que se refieren a gestos de solidaridad. Esas noticias suelen ser contenidos informativos de interés.

Desde el punto de vista del receptor, también depende. En la medida que se abra el espectro de canales, o en una misma casa haya varios receptores, se irá perdiendo el efecto socializador de la televisión, y también la capacidad de reaccionar ante las noticias de solidaridad.

Por eso urge educar a los receptores en el uso de los medios de comunicación. Tenemos alguna experiencia reciente. Un organismo como el CAC (Consell de l'Audiovisual de Catalunya) lanzó el año pasado una serie de alto interés pedagógico: ¿Como ver la televisión?5 Se trata de tres vídeos de calidad acompañados de sendas guías didácticas sobre relatos de ficción, los informativos y la publicidad.

Imaginemos, sin embargo, que llegase un día que ni la radio, ni la televisión ni ningún periódico, ofreciesen ningún testimonio, ninguna noticia de solidaridad. Este desierto mediático de solidaridad, dramático, quizás movería por contraste a la población a ser solidaria. Recuerdo el caso de una muchacha de Badalona a quién le preguntaron: "Qué testimonio te ha movido a prepararte para recibir el sacramento de la confirmación?" A lo que ella respondió sin vacilar: "Ningún testimonio, más bien me ha movido el antitestimonio".

 

3) Promotores de solidaridad, constructores de la paz

En el albor del 2000, la solidaridad tiene nuevos rostros. En pocos instantes puedo comunicar con personas que viven los lugares geográficamente más alejados del planeta, escucharles, hablarles, verles y dejarme ver por ellos. Es sabido que la lógica de los MCS en el tercer milenio representa el paso de un emisor a muchos receptores, al de muchos emisores y receptores entre ellos.

El lema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones es: "Los MCS presencia amiga para quien busca a Dios Padre"; cavilo que es una invitación a reconciliarnos con estos medios que son presencia amiga porque a través de ellos puedo reanudar amistades o hasta establecer nuevos amigos.

Con las nuevas redes y los eficaces buscadores tengo además la información que deseo al instante. Los profesores universitarios tenemos que estar bien atentos a los trabajos de los alumnos que nos llegan confeccionados vía internet. Cuando los hacíamos "fusilando" de las enciclopedias al menos teníamos el trabajo de transcribir, ahora ni eso.

 

Las nuevas redes

Un comunicador barcelonés, Jordi Llisterri, ha escrito que cuando Jesús dijo a Simón Pedro que dejase las redes porque en lugar de peces iría a pescar hombres, poco se podían imaginar Pedro y sus sucesores que dos mil años más tarde deberían volver a coger las redes. La nueva red abarca mucho más allá de Galilea: es una red de redes, es Internet. Creo que la imagen de la red es muy sugerente para expresar y potenciar lo que decía al principio de la solidaridad.

No debemos pecar de ingenuos: los nuevos medios continúan siendo ambiguos porque también puedo quedar enredado en ellos, viajando horas y horas ante mi pantalla sin llegar a ninguna parte o evadiéndome en virtualidades baldías.

Vivimos bajo un alud de información, tanto exceso demanda unos ámbitos de discernimiento y de silencio.

¿Qué papel juega el silencio en los MCS? Parecería que el silencio no tiene cabida en los medios de comunicación. En la radio, por ejemplo, el silencio es un elemento extraño. Un silencio radiofónico prolongado más de cinco segundos ya me lleva a pensar que hay problemas en la emisora. Los medios de comunicación, en cambio pueden y deben ser provocadores de silencio. Todos recordamos habernos quedado en silencio después de haber visto una buena película. Lo recordaba Mons. Montero: en una ocasión, en la filmoteca vaticana que dirige Mons.Planas fue proyectada una película sobre Edith Stein. El impacto fue tan grande que los espectadores no fueron capaces de hablar hasta pasado un buen rato. El silencio es el ámbito que favorece la interiorización. La Palabra surge del silencio.

 

Reconciliación, diálogo y solidaridad

El Papa ha hecho más de cien pronunciamientos públicos en los que ha pedido perdón por todo aquello en que la Iglesia se ha apartado del Evangelio a lo largo de dos mil años de historia6.

Algunos gobernantes también han pedido perdón. Ciertamente, sin los medios de comunicación estos "mea culpa" no habrían tenido la resonancia que han tenido. ¿Por qué los legítimos representantes de los medios no piden perdón por todo aquello que han hecho para contribuir al individualismo y a la insolidaridad?

Los medios de comunicación favorecen y pueden favorecer el diálogo. Son ejemplos paradigmáticos: el diálogo que se crea en familia después de ver juntos una película, el de un video-fórum, el que se establece en programas radiofónicos de interés dónde el público interviene, el de las plataformas virtuales.

Por otra parte, la solidaridad internacional es una exigencia de orden moral y de ella depende, en parte, la paz del mundo7. Cual puede ser la contribución de los medios a la consecución de la paz?

Eduard Vinyamata, profesor y coordinador del postgrado en mediación y resolución de conflictos del ICESB (Instituto Católico de Estudios Sociales de Barcelona), de la Universidad Ramón Llull, explicó en unas jornadas interdisciplinares "Desarrollar la paz"8, algunas iniciativas interesantes de la contribución de los MCS en la resolución de conflictos. Por ejemplo el caso en que en Sudáfrica los mediadores convencieron a los guerrilleros tomasen cámaras para que filmasen los actos de violencia que se producían. Al tomar las cámaras debieron abandonar las armas, y por otra parte les impresionaba filmar actos de violencia de los demás.

Naturalmente se trata de una situación límite. No hace falta llegar a ellas para convencerse de que los medios de comunicación pueden y deben contribuir a enseñar la paz, un aprendizaje siempre necesario y actual.

Hemos entrado en el Año de la Reconciliación, dedicado a Dios Padre, año de la Caridad. Hago mis votos para que desde estos medios de comunicación en los que trabajamos favorezcamos la auténtica reconciliación, con nosotros mismos, con los demás, con la naturaleza, con Dios.

 


Notas.

1. CIC, 1942

2. F.TORRALBA, "Ontologia de la comunicació interpersonal", TRIPODOS (1997) p. 91

3. C.M.MARTINI, La orla del manto. Para un encuentro entre la Iglesia y los medios de comunicación. Carta past. para el año 1991-92, n. 8

4. E.VILLANUEVA, Códigos europeos de ética periodística. Un análisis comparativo. México, 1996 p. 85

5. J.FERRÉS (coord), Com veure la TV? Material didáctic per a infants i joves. Consell Audiovisual  de la Generalitat de Catalunya, 1998.

6. L. ACCATTOLI, Mea culpa. La Iglesia pide perdón. Barcelona, 1997

7. CIC, 1941

8. XVII Jornadas Interdisciplinares "Desenvolupar la pau". Ambit María Corral (Barcelona, 1-3 de diciembre de 1998)