La
realidad de la inmigración
en España está marcada “por
el aumento extraordinario, rápido y plural
de inmigrantes en los últimos años
lo que nos exige reflexionar sobre los problemas
que plantea su integración, la clarificación
doctrinal de nuestros cristianos y el reto
nada fácil de ofrecerles a Jesucristo junto
con nuestro testimonio de caridad cristiana ”
El
inmigrante tiene una primera necesidad de que se
le escuche, de que se le considere, de que se le
tenga en cuenta como persona en la vida política
y social del país de acogida así como
en la comunidad cristiana de referencia. Esta acogida
debe constituir una etapa intermedia a la integración
plena pero nunca la meta final. El trabajo
pastoral se centra en concienciar a la Iglesia
y a la sociedad de la necesidad de crear estructuras
de acogida justas, personal cualificado y medios
adecuados que posibiliten a los que llegan el ejercicio
de su libertad, de sus derechos y deberes como ciudadanos,
siendo así reflejo de la misión de
la Iglesia, la caridad. |