Los acontecimientos de la pasión, muerte, sepultura y resurrección de Cristo constituyen el misterio pascual, centro de la vida del Señor, cumbre y culminación se su peregrinar terreno. Así mismo, su celebración es el centro del año litúrgico y de la vida del cristiano. Este misterio, como si de una fuerza centrífuga se tratase, va expandiéndose e impregnando los tiempos litúrgicos y los misterios de la vida de Cristo, de la Virgen María y los santos a lo largo de todo el año. (Luis García Gutiérrez. Director de Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia)