Hoy somos más conscientes de que la presencia
de la Iglesia en el medio universitario, así
como en los ámbitos científicos en general,
no será realmente efectiva, si no se cuenta
con la misión de los profesores e investigadores
cristianos en tanto que profesores e investigadores,
porque ellos encarnan, del modo más propio,
la presencia de la Iglesia en el medio académico
y científico. Es en dicho medio donde tanto
profesores como investigadores católicos están
llamados a vivir su vocación cristiana como
vocación al apostolado, en un momento en que
la figura del intelectual cristiano casi parece
haber desaparecido de los espacios universitarios.
En nuestra Iglesia de España se echan de menos
voces católicas de laicos que, desde su identidad
católica y rigurosa formación profesional e intelectual,
tomen la palabra en público para pensar, enjuiciar
y opinar, como una voz más entre otras, los problemas
que conciernen al país en los distintos órdenes
de la vida: el derecho y la administración de
justicia, la política y su entorno, la realidad
económica, los cambios de mentalidad propios de
un nuevo orden sociocultural, el panorama nuevo
de las distintas regiones, la violencia, el trabajo
y el paro, la inserción de los jóvenes en una
sociedad en cambio, la inmigración, la nueva situación
producida por la globalización, la justicia social,
etc. Se trata de hacer uso público de la razón
cristiana en asuntos temporales.
Recordamos con añoranza
las Conversaciones Internacionales de San
Sebastián, de finales de los cuarenta y
comienzo de los cincuenta, o las posteriores
Conversaciones Católicas de Gredos, entre 1951
y 1968, en el siglo XX recién concluido. Por
fortuna, no son pocos los Profesores universitarios
que desean emprender hoy algo semejante, actualizado
para nuestro tiempo. Hacen falta estímulos e
iniciativas que concreten y encaucen este potencial.
El trabajo iniciado en forma de Seminario
de Investigación Interdisciplinar es ya
una realidad, aunque lo sea en sus comienzos.