Madrid, 2 de abril de 2005
Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Eduardo
Martínez Somalo
Cardenal Camarlengo de la Santa Iglesia Romana
CIUDAD DEL VATICANO
Eminencia:
Al conocer
la triste noticia de la muerte de Su Santidad
el Papa Juan Pablo II, en nombre de todos los
Obispos miembros de la Conferencia Episcopal Española,
en el de nuestros colaboradores de esta Casa y
en el nuestro propio, deseamos expresar a V. E.
la honda pena que nos embarga y nuestros sentimientos
de amor y adhesión a la Sede del Sucesor
de Pedro en estos momentos de dolor para toda
la Iglesia Católica.
Juan Pablo
II ha sido un extraordinario regalo de Dios para
la Iglesia y para el mundo. En su largo y fecundo
pontificado se ha hecho casi palpable la asistencia
providente que el Espíritu Santo presta
al Pueblo de la Nueva Alianza en beneficio de
toda la Humanidad. Todos le debemos honda gratitud
por su entrega fiel y sin reservas a la causa
del Evangelio y a la misión recibida del
Señor de confirmar en la fe a sus hermanos.
La abnegación de su servicio apostólico
ha quedado aún más patente, si cabe,
en su sufrimiento y su enfermedad. Hoy los católicos
de todo el mundo, gracias a su ministerio, nos
sentimos más firmes en la fe en Jesucristo,
más animados por la esperanza de la Gloria
y más resueltos a la caridad que nos hace
hijos de Dios y hermanos de todos los hombres.
Los católicos de España nunca olvidaremos
a Juan Pablo II, el primer Papa que ha venido
a visitarnos y nos ha lanzado, como en los mejores
tiempos, a los caminos de la santidad.
Señor
Cardenal, unimos nuestras oraciones a las de todos
los pastores y fieles católicos dispersos
por el mundo, para agradecer al Padre de las misericordias
la vida y el servicio de Su Santidad el Papa Juan
Pablo II. Encomendamos al Señor al siervo
bueno y fiel. Él sabrá premiarle
como sólo Él puede hacerlo. La Madre
del Redentor, a la que tanto quiso y de la que
tanto y tan hermosamente habló y enseñó
en este mundo, le habrá conducido ya al
abrazo eterno de su Hijo.
No queremos
dejar de decirle, señor Cardenal, que confiamos
plenamente en que Jesucristo, vivo en su Iglesia,
seguirá pastoreando a su Pueblo, por medio
de otro Pastor según su Corazón,
como lo ha hecho por medio de los grandes papas
del siglo XX y, en particular, por medio de nuestro
muy querido Juan Pablo II.
De Vuestra Eminencia
afectísimos en el Señor,
+ Ricardo Blázquez Pérez
Obispo de Bilbao
Presidente de la CEE |
Juan Antonio Martínez
Camino
Secretario General de la CEE |
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