La diócesis
de Santander permanecerá nueve días
de luto por la muerte del Santo Padre Juan Pablo
II

Mons.
José Vilaplana Blasco,
Obispo de Santander
En
la mañana de hoy, domingo, el Obispo
presidió en
la catedral una misa que se ofreció por
el eterno descanso del Papa
En
los próximos días, la Diócesis
comunicará la fecha
de un funeral solemne que se oficiará
por Juan Pablo II
El Obispo de
Santander, Mons. José Vilaplana Blasco,
ha anunciado hoy, domingo, que el luto por la
muerte del Santo Padre durará nueve días,
“por eso, os invito, a que viváis
estas próximas jornadas, en actitud de
recogimiento y de oración; y os pido
que encomendéis al Santo Padre a la Misericordia
del Señor”. Asimismo, Mons. Vilaplana
solicitó “oraciones para que el
Espíritu siga iluminando a nuestra Iglesia”,
concluyó.
Además,
el Obispo adelantó, hoy, que en los próximos
días, se celebrará en la catedral,
como Diócesis, un funeral solemne por
el Santo Padre. La fecha del funeral será
comunicada con tiempo suficiente por el prelado
cántabro, a través de los medios
de comunicación. Igualmente, durante
estos nueve días de luto que vivirá
la Iglesia, la catedral permanecerá abierta
hasta las diez de la noche, con el fin de facilitar
el acceso al templo a todos los fieles y personas
de buena voluntad.
Mons. José
Vilaplana, presidió a las 12,30 horas
de la mañana de hoy, domingo, en la Catedral,
una misa con la Liturgia propia de este Domingo
de Pascua y que se ofreció “por
el eterno descanso de nuestro querido Juan Pablo
II”. El Obispo de Santander, presidió
esta celebración con la misma cruz pectoral
que, el propio Juan Pablo II, le regaló
durante su reciente visita Ad Limina Apostolorum,
que tuvo lugar el pasado jueves 27 de enero
en el Vaticano, y sólo unos pocos días
antes de que el Papa fuera ingresado por vez
primera en el hospital.
Reflexión
de Mons. Vilaplana
El Obispo de
Santander, significó al comienzo de la
Eucaristía que, “en este domingo
de Pascua, la Iglesia pone la mirada en Cristo
Resucitado, y esta fiesta de la resurrección
del Señor ilumina, precisamente, estos
momentos dolorosos y nos recuerda que el Papa
siempre nos ha invitado a abrir las puertas
de nuestro corazón a Cristo. Esas mismas
puertas que, sin duda, se han abierto para nuestro
querido Juan Pablo II coincidiendo con el mismo
domingo que, él, precisamente, quiso
que se llamara de la Divina Misericordia”.
Mons. Vilaplana
añadió que “Dios Padre abraza
a todos los hombres en la muerte y resurrección
de Jesucristo; ese mismo abrazo que con nuestra
presencia hoy queremos expresar como gratitud
hacia el Santo Padre, por su servicio pastoral
esperanzado y por su entrega hasta el último
aliento de su vida”.