Exhortación
Pastoral del obispo de Cádiz y Ceuta
EL PAPA
JUAN PABLO II HA MUERTO

Mons.
Antonio Ceballos Atienza
Obispo de Cádiz y Ceuta
Su Santidad
el Papa Juan Pablo II ha muerto. Esta es la
noticia que acaban de transmitirlas los medios
de comunicación social, cuyas informaciones
y comentarios continuará ocupando, durante
mucho tiempo, un lugar destacado en toda la
humanidad.
Cristo puso
al Papa como sólido fundamento de la
Iglesia, a la que da indestructible firmeza
e invencible fortaleza para ser, en medio de
los hombres, segura esperanza y orientación
luminosa en el esfuerzo por construir un mundo
mejor, como corresponde a los que nos llamamos
y somos en verdad hijos de Dios. Pero, el pueblo
cristiano, ve en el Papa al Vicario de Cristo
y lo aman con el mismo amor con que ama al Señor.
Mas para nosotros,
los creyentes, la muerte del querido y venerado
Juan Pablo II es, en primer lugar, motivo de
profunda gratitud al Señor, que lo escogió
para el supremo pastoreo de la Iglesia y le
dotó de los dones y cualidades que esta
misión exigía. Es esta, también,
una ocasión excepcional para recordar
a Juan Pablo II con filial y agradecido afecto:
por el ejemplo claro y limpio de su entrega
total, recta y desinteresada, al servicio de
la Iglesia y de la humanidad entera de la que
se sentía, igualmente, padre y hermano
en el Señor, sin regatear sacrificios
ni rehuir sufrimientos en el cumplimiento de
su ministerio. Sus hechos quedan recogidos en
el libro de la historia, en las páginas
de la vida de la Iglesia y, sobre todo, en el
auténtico libro de la vida que sólo
Dios conoce.
Juan Pablo II,
Vicario de Cristo en la tierra, ha prestado
a la Iglesia un servicio fundamental, necesario
e insustituible. Gracias a esto, las múltiples
y diversas actividades del pueblo de Dios se
han mantenido en la unidad querida por Cristo;
y la Iglesia, en medio de no pequeñas
dificultades dentro y fuera de ella, se ha mantenido
firme en la verdad y segura tarea de edificar
el reino de Dios en este mundo, pero con la
inquebrantable esperanza de que sólo
alcanzará la plenitud de su perfección
al final de los tiempos, cuando el Señor
venga de nuevo a reunirla para siempre junto
a Sí.
Un nuevo paréntesis
se abre en la Iglesia Universal e intensa comunión
en la fe, la esperanza y la oración.
Velemos con amor y gratitud los restos mortales
del Papa Juan Pablo II.
Oremos, pues,
amados hijos, con filial gratitud al Señor
por Karol Woityla, a quien Él escogió
para ser el Papa Juan Pablo II, oremos, también,
por la Iglesia, para que iluminada por el Espíritu
de Cristo, permanezca firme en su servicio y
acierte a elegir, como supremo pastor suyo,
a aquel a quien el Señor tiene ya escogido.
Oremos por el
Papa Juan Pablo II.
+ Antonio
Ceballos Atienza
Obispo de Cádiz y Ceuta