Comunicado
del Obispo a los presbíteros, a los miembros
de la Vida Consagrada y a todos los cristianos
laicos de la diócesis de Coria-Cáceres

Mons.
Ciriaco Benavente Mateos,
Obispo de Coria-Cáceres
Tras haber asistido
en estos últimos días a la prolongada
agonía de Juan Pablo II, recibíamos
ayer tarde la noticia, no por esperada menos
dolorosa, de la muerte del Papa. A las 21,37
h. entregaba definitivamente su alma a Dios,
para quien había servido y en quien había
esperado. A través de su cuerpo decrépito
y gastado ha brillado hasta última hora
la grandeza de su espíritu y la fidelidad
a la encomienda recibida.
Agradecemos
a Dios el inmenso regalo que el largo y fecundo
pontificado de Juan Pablo II ha sido para la
Iglesia y para el mundo. El nos ha dejado el
testimonio de la densidad de su fe; de su amor
a Jesucristo y a la Iglesia; de su pasión
por el hombre, por su libertad y su dignidad;
de su valiente proclamación del Evangelio
de la vida y de la familia; de su incansable
dinamismo para llevar el Evangelio hasta los
confines de la tierra; de su vigoroso empeño
para confirmar a los hermanos en la fe. Jadeando,
ha llegado a la cima y ha consumado en su vida
la Pascua de Cristo, muerto y resucitado. ¡Descanse
en la paz de Cristo tan buen Pastor!.
Unidos al dolor
de toda la Iglesia, invito a todos los diocesanos
a encomendar el alma de Juan Pablo II a la Misericordia
Divina, cuya fiesta celebramos por obra y gracia
del mismo Juan Pablo II en este segundo domingo
de Pascua. La vida de Juan Pablo II estuvo marcada
por el emblema “Totus Tuus”; pidamos
a la Stma. Virgen, a la que quiso y a la que
confió su vida que le acoja en su regazo
maternal y amoroso.
Ruego a todos
los párrocos y rectores de Iglesias que,
en los próximos días, celebren
funerales por el alma de Juan Pablo II en todos
los templos, e invito a los fieles a participar
en los mismos, orando por quien ha sido ejemplar
Pastor de la Iglesia de Roma y de la Iglesia
Universal.
Comunico así
mismo que el próximo día 5 de
abril a las 8 de la tarde, en la S.I. Concatedral
de Cáceres, y el día 7, jueves,
a la misma hora en la S.I. Catedral de Coria,
presidiré los solemnes funerales que,
con carácter diocesano, ofreceremos por
el Papa Juan Pablo II. A los mismos invito tanto
a los presbíteros, como a los miembros
de la vida consagrada y a los mismos cristianos
laicos residentes en ambas capitales diocesanas,
como al resto de los diocesanos.
Al agradecer
las innumerables muestras de condolencia recibidas
de autoridades y fieles, confiamos en que el
Señor, que acompaña a su iglesia
hasta el fin de los tiempos, nos proporcionará
un nuevo sucesor de Pedro, que seguirá
abriendo surcos de esperanza para nuestra Iglesia.
En Cáceres, a 3 de Abril de 2005.