Juan Pablo II
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Juan Pablo II [16-X-1978 / 02-IV-2005]       

Comunicado del Obispo de Cuenca ante el fallecimiento de Su Santidad el Papa Juan Pablo II

 


Mons. Ramon del Hoyo López,
Obispo de Cuenca

 

Con dolor y, al mismo tiempo, con la serenidad que da para los creyentes la aceptación de la voluntad de Dios ofrecemos al Señor la vida del Santo Padre que nos acaba de dejar. Hemos podido acompañarle en los pasos finales de su vida terrena, un camino que, antes o después, todos tendremos que recorrer. El Papa nos ha dado ejemplo también de cómo tenemos que afrontar la muerte: con serenidad, tranquilidad y en oración. Un momento final para el cual el Papa se ha preparado durante toda su vida. Sólo así se puede entender este ciclo vital que ahora se ha cerrado como nuevo nacimiento a la Vida verdadera y eterna.

El primer sentimiento que, en estos momentos, brota en nuestros corazones doloridos es una acción de gracias al Señor por el regalo que nos ha concedido en la persona y ministerio de Juan Pablo II. Le debemos mucho, no sólo los católicos sino toda la humanidad. Ha sido un Padre para todos y de todos. Así lo constata las innumerables muestras de condolencia que surgen en cualquier rincón del mundo, sin distinción de religión o ideología. Su sonrisa, sus palabras, sus gestos de cercanía, su coherencia, han conquistado a creyentes y no creyentes. Por todo ello decimos: ¡Gracias, Señor, por este Don! ¡Gracias, Señor, por esta vida que se ha consumido en servicio a Ti y a la humanidad!

Y junto al dolor de hijos que han perdido a su Padre y Pastor también permanece en nosotros la esperanza. Durante los veintisiete años de su Pontificado, Juan Pablo II nos ha dejado como herencia un fuego encendido de amor a la persona y a su dignidad, de compromiso con los más necesitados, de clamor ante cualquier injusticia, de búsqueda del bien común, del diálogo que rompe muros y de trabajo incansable por la paz. Ese fuego encendido tenemos que avivarlo continuamente, pues su Pontificado ha iniciado una nueva época de esperanza y de presencia luminosa del Evangelio en medio del mundo.

A todos los fieles diocesanos les pido que continúen elevando, personal y comunitariamente, oraciones y sufragios al Señor por el eterno descanso del Santo Padre. En breve les comunicaremos el día y la hora en que celebraremos un funeral diocesano en la Catedral de Cuenca.

Mons. Ramón del Hoyo López
Obispo de Cuenca

 

 

 

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