Comunicado
del Obispo de Cuenca ante el fallecimiento de
Su Santidad el Papa Juan Pablo II

Mons.
Ramon del Hoyo López,
Obispo de Cuenca
Con dolor y,
al mismo tiempo, con la serenidad que da para
los creyentes la aceptación de la voluntad
de Dios ofrecemos al Señor la vida del
Santo Padre que nos acaba de dejar. Hemos podido
acompañarle en los pasos finales de su
vida terrena, un camino que, antes o después,
todos tendremos que recorrer. El Papa nos ha
dado ejemplo también de cómo tenemos
que afrontar la muerte: con serenidad, tranquilidad
y en oración. Un momento final para el
cual el Papa se ha preparado durante toda su
vida. Sólo así se puede entender
este ciclo vital que ahora se ha cerrado como
nuevo nacimiento a la Vida verdadera y eterna.
El primer sentimiento
que, en estos momentos, brota en nuestros corazones
doloridos es una acción de gracias al
Señor por el regalo que nos ha concedido
en la persona y ministerio de Juan Pablo II.
Le debemos mucho, no sólo los católicos
sino toda la humanidad. Ha sido un Padre para
todos y de todos. Así lo constata las
innumerables muestras de condolencia que surgen
en cualquier rincón del mundo, sin distinción
de religión o ideología. Su sonrisa,
sus palabras, sus gestos de cercanía,
su coherencia, han conquistado a creyentes y
no creyentes. Por todo ello decimos: ¡Gracias,
Señor, por este Don! ¡Gracias,
Señor, por esta vida que se ha consumido
en servicio a Ti y a la humanidad!
Y junto al dolor
de hijos que han perdido a su Padre y Pastor
también permanece en nosotros la esperanza.
Durante los veintisiete años de su Pontificado,
Juan Pablo II nos ha dejado como herencia un
fuego encendido de amor a la persona y a su
dignidad, de compromiso con los más necesitados,
de clamor ante cualquier injusticia, de búsqueda
del bien común, del diálogo que
rompe muros y de trabajo incansable por la paz.
Ese fuego encendido tenemos que avivarlo continuamente,
pues su Pontificado ha iniciado una nueva época
de esperanza y de presencia luminosa del Evangelio
en medio del mundo.
A todos los
fieles diocesanos les pido que continúen
elevando, personal y comunitariamente, oraciones
y sufragios al Señor por el eterno descanso
del Santo Padre. En breve les comunicaremos
el día y la hora en que celebraremos
un funeral diocesano en la Catedral de Cuenca.
Mons.
Ramón del Hoyo López
Obispo de Cuenca