Comunicado
del Obispado de Salamanca

Mons.
Carlos López Hernández,
Obispo de Salamanca
CON OCASIÓN
DE LA MUERTE DEL PAPA JUAN PABLO II
Se
celebrará una Misa Exequial el Miércoles
6 de abril,
a las 8 de la tarde, en la Catedral Nueva
A las 21,37
horas del día 2 de abril de 2005, el
Papa Juan Pablo II ha muerto o, por mejor, ha
comenzado a vivir para siempre en Dios, participando
de la gloria de Cristo Resucitado.
En la vida y
ministerio de Juan Pablo II encontramos una
fiel realización actual del diálogo
entre Jesús resucitado y el apóstol
Pedro a orillas del lago de Tiberíades,
que nos narra el Evangelio de Juan: “Después
de haber comido, dice Jesús a Simón
Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me
amas más que estos?. Le dice él:
Sí, Señor, tú sabes que
te quiero”. Le dice Jesús: Apacienta
mis corderos”. (Jn 21, 15).
Juan Pablo II
ha desgastado su vida en el anuncio fiel del
Evangelio por todo el mundo,
porque ha amado más que otros a Jesús
y a los discípulos que él le encomendó
apacentar como buen pastor. Igual que el apóstol
Pablo, al final de su vida podría haber
dicho: “he combatido bien mi combate,
he corrido hasta la meta, he mantenido la fe.
Ahora me aguarda la corona merecida, con la
que el Señor me premiará…”
(2 Tim 4,4-8).
La comunidad
diocesana de Salamanca siente la imperiosa necesidad
de orar por el Papa Juan Pablo II, como signo
de amor y gratitud hacia quien ha sido para
nosotros durante más de 26 años
un testigo vivo del amor de Cristo. Nuestra
celebración de la Eucaristía por
el Papa ha de ser una renovada confesión
de fe en la victoria de Cristo sobre el pecado
y la muerte, a la vez que una afirmación
de esperanza en la vida eterna, que da sentido
a nuestro caminar en este mundo. Y ha de ser
también acto de acción de gracias
a Dios por el amor solícito que nos ha
mostrado en Juan Pablo II y por el luminoso
mensaje de vida que, en nombre de Cristo, el
Papa nos ha legado.
Por ello, el
Obispo de Salamanca convoca a todos los fieles
católicos - sacerdotes, religiosos y
religiosas y a los fieles laicos –así
como a cuantos deseen unirse a los católicos
en la expresión de reconocimiento y gratitud
a Juan Pablo II, a una solemne celebración
exequial de la Eucaristía, que
tendrá lugar, si Dios quiere, el
próximo día 6 de abril, miércoles,
a las 8 de la tarde, en la Catedral Nueva.
Se ruega a todos los párrocos que inviten
a los fieles a participar en estas exequias
y supriman, si fuere preciso, las eucaristías
que ordinariamente se celebran a esas horas
de la tarde.
El Obispo diocesano
ruega a todos los párrocos de la diócesis
y demás responsables de comunidades que,
según su prudente juicio, se celebren
en sus iglesias a lo largo de la semana entrante
solemnes eucaristías exequiales por el
Papa, de manera que todos los fieles tengan
oportunidad de unirse a la oración de
la comunidad diocesana por nuestro difunto Pastor
universal.
Además,
nos parece muy oportuno hacer memoria agradecida
de la visita pastoral que Juan Pablo II realizó
en Alba de Tormes y en Salamanca, en octubre
de 1982, mediante la organización de
actos culturales en el Auditorio de Calatrava,
cuyo programa ofrecemos próximamente,
para recoger la herencia que con sus mensajes
nos transmitió, así como para
ofrecer una síntesis de su magisterio.
Reiteramos la
valoración del significado del pontificado
de Juan Pablo II, que ofrecimos en el comunicado
de prensa del pasado día 1 de abril,
al tener conocimiento de la extrema gravedad
de la enfermedad del Papa. Y, como entonces
decíamos, damos gracias a Dios por el
regalo que ha representado este auténtico
testigo universal del Evangelio, Vicario de
Cristo para los católicos, e insigne
autoridad moral para la sociedad contemporánea.
Salamanca, a 3
de abril de 2005