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(Versión
completa de la celebración de la misa en
italiano)
(Homilía
del Cardenal Ratzinger en español)
Viernes
8 de abril de 2005, a las 10 horas, sobre el Sagrado
de la Basílica Patriarcal Vaticana será
celebrada la Santa Misa exequial por Juan Pablo
II.
La Iglesia
se une en torno a los restos mortales de Aquel
que ha sido por muchos años su Pastor,
a fin de que rescatado de la muerte sea acogido
en la Paz de Dios y su cuerpo resucitado en el
último día con todos los santos.
La liturgia
exequial será celebrada por los Cardenales
y por los Patriarcas de las Iglesias Orientales.
Presidirá la concelebración el Señor
Cardenal Joseph Ratzinger, Decano del Colegio
Cardenalicio.
Al término
de la celebración eucarística tendrá
lugar la Ultima Recomendación y la Despedida
. El féretro del Romano Pontífice
será llevado a la Basílica Vaticana
y por tanto a las Grutas Vaticanas para la sepultura.
Los Eminentisimos
Cardenales que tomarán parte en la solemne
concelebración deberán encontrarse
a las 9.30 horas en la capilla de San Sebastián
para revestirse con los hábitos sagrados
llevando consigo la mitra blanca damascada.
Todos aquellos
que, en conformidad al Motu Proprio “Pontificalis
Domus” , componen la Capilla Pontificia
y deben participar en la celebración litúrgica,
deberán atenerse a las siguientes indicaciones:
1.- Los
Patriarcas, los Arzobispos y los Obispos sobre
la sotana propia se colocarán el roquete
de puntilla y la muceta.
2.- Los
Arzobispos y los Obispos de las Iglesias Orientales:
el propio hábito coral
3.- Los
Abades y los Religiosos: el propio hábito
coral
4.- Los
Prelados: el roquete y la manteleta o sobrepelliz,
sobre la sotana morada con fajín morado,
según propio grado
5.- Los
Capellanes de Su Santidad: el roquete o sobrepelliz
sobre la sotana “filettata” con fajín
morado
6.- Los
Párrocos de Roma: el roquete o sobrepelliz
y la estola roja
Ciudad del
Vaticano, 4 de abril de 2005
Por mandato
del Colegio Cardenalicio
+ PIERO MARINI
Arzobispo Tit. De Martirano
Maestro de las Celebraciones Litúrgicas
Pontificias
MISA
EXEQUIAL Y SEPULTURA DE LOS RESTOS MORTALES
DEL ROMANO PONTÍFICEJUAN
PABLO II

PLAZA DE
SAN PEDRO, VIERNES 8 DE ABRIL DE 2005
RITO DE LAS
EXEQUIAS DEL ROMANO PONTÍFICE
PREMISAS
1.- En el rito de las exequias la Iglesia manifiesta
su fe en la victoria de Cristo resucitado sobre
el pecado y la muerte. Tal fe se expresa en modo
particular en las exequias del Romano Pontífice,
que con motivo del ministerio desempeñado
por él en la Iglesia, ha confirmado en
la fe a todos los Pastores y a los fieles.
2.- Al anuncio
de la muerte del Sumo Pontífice la Iglesia
que está en Roma y en las diversas partes
del mundo eleva al Padre, Señor de la vida
y de la muerte, una intensa oración de
agradecimiento, por el bien que el difunto Pontífice
ha realizado a favor de la Iglesia y de la Humanidad,
de sufragio y de súplica, para que él
sea acogido por el Señor en la morada de
la luz y de la paz junto con todos los santos,
en espera de que se cumpla la beata esperanza.
3.- En la
oración se recomienda a Dios a la Santa
Iglesia, privada del Romano Pontífice,
para que se entregue con confiado abandono a Cristo,
Supremo Pastor, que a ella ha prometido su permanente
presencia y asistencia.
Se recuerda
también a aquellos que por razones de parentesco,
de servicio o de colaboración han estado
más cercanos al Sumo Pontífice difunto.
Para todos, esta es ocasión para reavivar
la esperanza de la vida eterna y testimoniar la
fe en la futura resurrección con Cristo.
4.- El cuerpo
del Sumo Pontífice difunto que con los
sacramentos de la iniciación cristiana
se ha convertido en templo del Espíritu
Santo y con el Sacramento del Orden episcopal
se ha dedicado totalmente al servicio del pueblo
de Dios, es rendido en debido honor, según
la usanza y la tradición cristiana, pero
sobre todo con motivo de la fe en la vida eterna
y en la resurrección de la carne. Esto
se hace en algunos momentos significativos: en
la aceptación de la muerte, en la exposición
de los restos mortales en la Casa Pontificia,
en su solemne traslado, a la Basílica Vaticana,
en la colocación en el féretro,
en la misa exequial con la última recomendación
y la despedida, en el traslado al sepulcro y en
la inhumación.
MISA
EXEQUIAL
La
Misa exequial, en la que tiene lugar la sepultura
del Romano Pontífice Juan Pablo II es precedida
de la colocación de los restos mortales
del Pontífice difunto en el féretro;
después de la Misa tiene lugar el traslado
al Sepulcro y la sepultura. A estas dos partes
del rito está prevista la participación
de un reducido número de personas .
COLOCACIÓN
DE LOS RESTOS MORTALES DEL ROMANO PONTÍFICE
EN EL FÉRETRO
Antes de
la misa exequial , los restos mortales del Pontífice
difunto son colocados en una caja de madera de
ciprés. Está se cierra en presencia
del Cardenal Camarlengo, de los cardenales Cabezas
de Órdenes, del Cardenal Arcipreste de
la Basílica Vaticana, del Cardenal todavía
Secretario de Estado, del Cardenal Vicario para
la Diócesis de Roma, del Sustituto de la
Secretaria de Estado, del Prefecto de la Casa
Pontificia, del Limosnero del Sumo Pontífice,
del Vice Camarlengo, de una representación
de los Canónigos de la Basílica
de San Pedro, el Secretario del Sumo Pontífice,
vestidos del hábito coral, y de los familiares
del difunto.
El cardenal Camarlengo introduce el rito de la
Clausura del féretro con estas palabras:
| Fratres
et sorores carissimi, in nomine Domini huc
convenimus ad quædam pietatis officia
adimplenda ante Missam exsequialem pro Romano
Pontifice Ioanne Paulo. |
Queridos hermanos
y hermanas, estamos aquí reunidos para
cumplir con algunos actos de humana piedad,
antes de la Misa exequial del Romano Pontífice
Juan Pablo II. |
| Eius corpore
mortali in capsa deposito, rogitum legemus
quod defuncti Pontificis commemorat vitam
et opera præcipua, pro quibus gratias
Deo Patri persolvimus. |
Después
de haber colocado en el féretro su
cuerpo mortal, leeremos el Rogitum o Escritura
Notarial que recuerda la vida y las obras
más importantes del difunto Pontífice,
por los cuales damos gracias a Dios. |
| Vultum Defuncti
reverenter operiemus, fulti spe eum Patris
vultum posse contemplari et beatæ Virginis
Mariæ omniumque Sanctorum frui consortio. |
Cubriremos su rostro con respeto y veneración,
con la viva esperanza de que pueda contemplar
el rostro del Padre, junto con la Santísima
Virgen María y todos los Santos. |
El Maestro
de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo
Pontífice hace la lectura del Rogitum,
cuyos ejemplares serán firmados por los
presentes.
Entre tanto,
se canta la antífona:
Mi alma
tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuando
volveré a ver el rostro de Dios?
Y, según
la ocasión, se canta un salmo adecuado.
El cardenal
Camarlengo invita a los presentes a la oración
diciendo:
Oremus.
Y todos
oran un momento en silencio
Después
el cardenal Camarlengo prosigue:
| Omnipotens sempiterne Deus,
vitæ et mortis Domine, speramus et credimus
vitam Summi Pontificis Ioannis Pauli nunc
in te absconditam esse. |
Dios omnipotente y eterno, Señor
de la vida y de la muerte, nosotros esperamos
y creemos que la vida del Santo Padre Juan
Pablo II está ahora escondida en Ti.
|
| Vultus eius, cui lumen huius mundi evanuit,
vera luce quæ ex te, indeficienti fonte,
manat, iugiter collustretur. |
Su rostro, que ha dejado la luz de este
mundo, sea iluminado para siempre por la verdadera
luz que tiene en ti la fuente inagotable. |
| Vultus eius, qui tua itinera est perscrutatus
ut ea Ecclesiæ ostenderet, tuum paternum
vultum videat. |
Su rostro, que ha escrutado tus caminos
para mostrarlos a la Iglesia, vea ahora tu
rostro paterno. |
| Vultus eius, qui e nostro conspectu discedit,
pulchritudinem tuam contempletur et gregem
tibi, æterno Pastori, commendet. Qui
vivis et regnas per omnia sæcula sæculorum. |
Su rostro, que es sustraído de nuestra
vista contemple tu belleza y encomiende su
rebaño a ti, eterno Pastor, que vives
y reinas por los siglos de los siglos. |
El Maestro
de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo
Pontífice y el Secretario del Sumo Pontífice,
extienden el velo de seda blanca sobre el rostro
del difunto. Después el cardenal Camarlengo
asperge sus restos mortales con el agua bendita.
El Maestro
coloca en el féretro la bolsa con la medalla
acuñada durante el Pontificado del Pontífice
difunto y el tubo con el Rogitum, después
de haberlo sellado con el sello de la Oficina
de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo
Pontífice.
Mientras
el féretro se cierra se proclama el Salmo
41 (42).
SALMO 41
(42), 2-6
Como busca
la cierva
corrientes de agua, así mi alma te busca
a ti, Dios mío;
tiene sed
de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?
Las lágrimas
son mi pan
noche y día,
mientras todo el día me repiten:
“¿Dónde está tu Dios”?
Recuerdo
otros tiempos,
y desahogo mi alma conmigo
cómo marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.
¿Por
qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
“Salud de mi rostro, Dios mío”
Cuando mi
alma se acongoja
te recuerdo
desde el Jordán y el Hermón
y el Monte Menor
Una sima
grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas
me han arrollado.
De día
el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida
Diré
a Dios “Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿por qué me voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?”
Se me rompen
los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
“¿Dónde está tu Dios”?
¿Por
qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
“Salud de mi rostro, Dios mío”
CELEBRACIÓN
DE LA MISA
(Ofrecemos aquí la liturgía
de la Palabra, si alguien desea
el texto completo de la celebración
de la Misa lo
puede encontrar en la página Web
de la Santa Sede)
LITURGIA DE
LA PALABRA
Primera Lectura
Lectura de los Hechos de
los Apóstoles. 10, 34-43
En aquellos
días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Está claro que Dios no hace distinciones;
acepta al que lo teme y practica la justicia,
sea de la nación que sea. Envió
su palabra a los israelitas anunciando la paz
por Jesucristo el Señor de todos.
Conocéis
lo que sucedió en el país de los
judíos, cuando Juan predicaba el bautismo,
aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero
a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con
la fuerza del Espíritu Santo, que pasó
haciendo el bien y curando a los oprimidos por
el diablo; porque Dios estaba con él.
Nosotros
somos testigos de todo lo que hizo en Judea y
en Jerusalén. Lo mataron colgándolo
de un madero. Pero Dios lo resucitó al
tercer día y nos lo hizo ver, no a todo
el pueblo, sino a los testigos que él había
designado: a nosotros, que hemos comido y bebido
con él después de su resurrección.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne
testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de
vivos y muertos. El testimonio de los profetas
es unánime: que los que creen en él
reciben, por su nombre, el perdón de los
pecados».
Verbum Domini R/. Deo
gratias.
Salmo Responsorial
22 (23)
El Señor es mi
pastor, nada me falta:
En verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes
tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas
oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante
mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia
me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
Segunda Lectura
De la carta de San Pablo
a los Filipenses 3,20-4,1
Porque nuestra
ciudadanía está en los cielos, de
donde esperamos un Salvador: al Señor Jesucristo,
que transformará nuestro humilde cuerpo
conforme a su cuerpo glorioso en virtud del poder
que tiene para someter a sí todas las cosas.
Así
que, hermanos míos amadísimos y
muy deseados, mi alegría y mi corona, perseverad
firmes en el Señor, carísimos.
Evangelio
Evangelio según San
Juan 21,15-19
Cuando hubieron
comido, dijo Jesús a Simón Pedro:
Simón, hijo de Juan, ¿me amas más
que a éstos? Él le dijo: Sí,
Señor, tú sabes que te amo. Díjole:
Apacienta mis corderos. Por segunda vez le dijo:
Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pero
le respondió: Sí, Señor,
tú sabes que te amo. Jesús le dijo:
Apacienta mis ovejas. Por tercera vez le dijo:
Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro
se entristeció de que por tercera vez le
preguntase: ¿me amas? Y le dijo: Señor,
tú lo sabes todo, tú sabes que te
amo. Díjole Jesús: Apacienta mis
ovejas. En verdad, en verdad te digo: Cuando eras
joven, tú te ceñías e ibas
donde querías; cuando envejezcas, extenderás
tus manos y otro te ceñirá y te
llevará a donde no quieras. Esto lo dijo
indicando con qué muerte había de
glorificar a Dios. Después añadió:
"Sígueme"
Verbum
Domini R/. Deo gratias.
Finalmente,
mientras la féretro se coloca en el sepulcro,
se canta
Salve, Regina,
mater misericordiæ;
vita dulcedo et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exsules filii Evæ.
Ad te suspiramus, gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eia ergo, advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte.
Et Iesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.
Salve, Regina,
madre di misericordia,
vita, dolcezza e speranza nostra, salve.
A te ricorriamo, esuli figli di Eva;
a te sospiriamo, gementi e piangenti
in questa valle di lacrime.
Orsù dunque, avvocata nostra,
rivolgi a noi gli occhi tuoi misericordiosi.
E mostraci, dopo questo esilio, Gesù,
il frutto benedetto del tuo seno.
O clemente, o pia, o dolce vergine Maria.
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