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SANTA MISA
IMPOSICIÓN DEL PALIO
Y ENTREGA DEL ANILLO DEL PESCADOR
PARA EL COMIENZO DEL MINISTERIO PETRINO
DEL OBISPO DE ROMA
BENEDICTO
XVI
Domingo, 24 Abril 2005
CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA
PARA EL COMIENZO DEL MINISTERIO PETRINO
DEL OBISPO DE ROMA
La celebración eucarística,
con la que el Papa elegido comienza oficialmente
su ministerio, subraya particularmente la dimensión
«petrina» de Pastor de la Iglesia
católica. Se subraya, por ello, el significado
específico que adquieren las habituales
insignias episcopales: el Palio y el
anillo. Además de su referencia
a Cristo y a la Iglesia, para el Sucesor de Pedro
evocan la misión que el Señor resucitado
le ha confiado (Jn 21, 15-17).
El vínculo con el Apóstol
Pedro y su martirio, que hizo fecunda la naciente
Iglesia de Roma, son remarcados ulteriormente
por los lugares en los que se desarrollan las
celebraciones, especialmente la Confesión
de san Pedro en la Basílica Vaticana.
En la solemne liturgia eucarística,
dentro de la cual se imponen las dos insignias
episcopales «petrinas», los textos
y los signos explicitan su referencia a Cristo,
piedra angular de la Iglesia (cf. Ef 2, 20), y
a Pedro, llamado por Cristo a ser el «fundamento
rocoso» (Mt 16, 18).
La parada del Papa en la Confesión
Apostólica de la Basílica subraya
el estrecho vínculo del Obispo de Roma
con el Apóstol Pedro y su martirio. Es
sumamente evocador del martirio de Pedro, en día
tan solemne, la reunión en el mismo lugar
donde él confesó la fe derramando
su sangre junto a muchos otros cristianos que
dieron el mismo testimonio junto a él.
Del balcón de la Logia
de la Basílica Vaticana cuelga el tapiz
de la pesca milagrosa (Jn 21, 1-8), en el que
contemplamos el diálogo de Jesús
con Pedro, al que se refiere el rito, en la liturgia
de la Palabra y en los textos eucológicos.
RITOS INTRODUCTORIOS
Antes de dirigirse hacia
la plaza de San Pedro, el Santo Padre, los Cardenales
concelebrantes y los Diáconos, se detienen
en torno a la Confesión del Apóstol.
El nuevo Sumo Pontífice
desciende, acompañado por los Patriarcas
de las Iglesias Orientales, al Sepulcro de San
Pedro, y se detiene en oración. Después
pone incienso en el incensario e inciensa el Trophæum
Apostólico. Mientras tanto, dos Diáconos
toman el cofre con el Palio pastoral y el Anillo
del Pescador, y el Evangeliario, y los llevan
juntos en procesión para depositarlos sobre
el Altar de la celebración.
El Santo Padre vuelve a subir
a la Basílica y se une a la procesión
de entrada.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, que en el designio
de tu sabiduría
has edificado tu Iglesia sobre la roca de Pedro,
cabeza del colegio apostólico,
mírame con amor a mí, tu siervo.
tú que me has elegido como sucesor de
Pedro,
haz que yo haga visible a tu pueblo
el principio y fundamento de la unidad en la
fe
y de la comunión en la caridad,
Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
Él es Dios, y vive y
reina contigo,
en la unidad del Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
— Primera lectura:
Hechos de los Apóstoles 4, 8-12
— Salmo 117
— Segunda lectura: Primera
carta del apóstol san Pedro 5, 1-5. 10-11
— Aclamación al Evangelio:
cf. Jn 21, 3. 6
— Evangelio: Del evangelio
según san Juan 21, 15-19
IMPOSICIÓN DEL PALIO Y ENTREGA
DEL ANILLO
Imposición del
Palio Petrino
El significado
del Palio, antiquísima insignia
episcopal confeccionada con lana
de corderos, es ilustrado por varios
testimonios de los Padres. Simeón
de Tesalónica escribe: «El
palio indica al Salvador que encontrándonos
como la oveja perdida se la carga
sobre sus hombros, y asumiendo nuestra
naturaleza humana en su Encarnación,
la ha divinizado, con su muerte
en la cruz nos ha ofrecido al Padre
y con su resurrección nos
ha exaltado».
El Palio, para
el Papa, en su nueva forma que recupera
la original, está tejido
con lana de corderos y ovejas. Lleva
impresas en rojo cinco cruces. Refiere
al buen Pastor (cf. Jn 10, 11),
que pone sobre sus propios hombros
la oveja descarriada (cf. Lc 15,
4-7), y también la triple
respuesta amorosa a las invitaciones
de Jesús resucitado a Pedro
para apacentar sus corderos y sus
ovejas (cf. Jn 21, 15-17).
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El Cardenal Protodiácono
(Jorge Arturo Medina Estévez):
El Dios de la Paz, que hizo resurgir
de los muertos al gran Pastor de la ovejas, nuestro
Señor Jesucristo, él mismo te dé
el Palio tomado de la Confesión del apóstol
Pedro.
A él le mandó el
buen Pastor apacentar sus corderos y sus ovejas,
y a él le sucedes hoy en el Episcopado
de esta Iglesia que él ha engendrado en
la fe junto al apóstol Pablo.
El Espíritu de Verdad,
que procede del Padre, done a tu ministerio abundancia
de inspiración y discernimiento para confirmar
a tus hermanos en la unidad de la fe.
Después, el Cardenal
Protodiácono se acerca a la sede e impone
el palio sobre los hombros del nuevo Papa, mientras
la schola y la asamblea aclaman.
El primero de los Cardenales
Presbíteros (William Wakefield Baum):
Oremos:
Oh Dios, que no defraudas a quien
te invoca con recto y fiel corazón, escucha
las súplicas de tu Iglesia: concede tu
Bendición, por nuestro humilde servicio,
a tu siervo, nuestro Papa Benedicto, que has puesto
en el vértice del ministerio apostólico,
y fortalécelo con el Don de tu Espíritu
para que su alto ministerio corresponda a la grandeza
del carisma que tú le has conferido.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Entrega del Anillo del
Pescador
Desde
el primer milenio el anillo es insignia
propia del Obispo. El Anillo, que
se entrega hoy al nuevo Papa, llamado
Anillo del Pescador, con la imagen-sello
de San Pedro y la barca con la red,
tiene el significado particular del
anillo-sello que autentifica la fe
y significa la misión confiada
a Pedro de confirmar a sus hermanos
(cf. Lc 22, 32). Se denomina anillo
«del Pescador» porque
Pedro es el Apóstol pescador
(cf. Mt 4, 18-19; Mc 1, 16-17) que,
habiendo creído en la palabra
de Jesús (cf. Lc 5, 5), ha
traído de la barca a tierra
las redes de la pesca milagrosa (cf.
Jn 21, 3-14). |
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El Decano del Colegio Cardenalicio
(Angelo Sodano, Vicedecano)
Beatísimo Padre, el mismo
Cristo, Hijo del Dios vivo, Pastor y Obispo de
nuestras almas, que ha edificado su Iglesia sobre
roca, te dé el Anillo, sello de Pedro el
Pescador, que ha vivido su esperanza en el mar
de Tiberíades y al que el Señor
Jesús ha entregado las llaves del Reino
de los cielos.
Hoy tú sucedes al Beato
Pedro en el Episcopado de esta Iglesia, que preside
la comunión en la unidad según la
enseñanza del Beato apóstol Pablo.
El Espíritu del amor derramado en nuestros
corazones te llene de fuerza y mansedumbre para
custodiar con tu ministerio a los creyentes en
Cristo en la unidad de la comunión.
El Decano (Vicedecano) del
Colegio Cardenalicio entrega el Anillo del Pescador
al Santo Padre mientras la schola y la asamblea
aclaman.
Después, el Papa,
quitada la mitra, se pone en pie, y bendice en
silencio con el Evangeliario. El coro greco, la
schola y la asamblea aclaman.
Al Santo Padre prestan «obediencia»
una representación de doce personas: tres
Cardenales, un Obispo, un Presbítero, un
Diácono, dos Religiosos, dos esposos, dos
jóvenes confirmados, procedentes de varias
partes del mundo.
HOMILÍA del Santo
Padre.
LITURGIA EUCARÍSTICA
Oración sobre
las ofrendas
Dios, Padre nuestro,
por este memorial del inmenso amor de tu Hijo,
haz que la entera familia humana,
mediante la acción misionera de la Iglesia,
pueda gustar el fruto de la redención.
Por Jesucristo nuestro Señor.
PLEGARIA EUCARÍSTICA I
o Canon romano
Oración después
de la comunión
Señor, que nos has acogido
a tu mesa,
por la eficacia de este misterio,
te rogamos confirmes a la santa Iglesia en la
unidad y en el amor,
conmigo, tu siervo, a quien has confiado el
ministerio petrino,
para que juntos, rebaño y pastor,
progresemos seguros en el camino de la salvación.
Por Jesucristo nuestro Señor.
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