
Santidad,
Para
la Reina y para mí constituye un
gran honor, y también un motivo
de particular satisfacción, recibiros
al inicio de esta visita apostólica
que nos brinda la oportunidad de teneros
nuevamente entre nosotros.
Os damos,
pues, Santidad, nuestra más cordial
y afectuosa bienvenida.
Al pisar
de nuevo tierra española, no podemos
dejar de recordar la primera visita de
Vuestra Santidad a España en 1982,
con motivo del IV Centenario de la muerte
de Santa Teresa de Jesús, dentro
de un largo itinerario por nuestra geografía.
Tenemos
aún presente vuestra escala en
Zaragoza en 1984, en vísperas de
la Festividad de la Virgen del Pilar,
camino de la República Dominicana
y Puerto Rico, en el marco de las celebraciones
del V Centenario de la Evangelización
de América.
Tampoco
olvidamos el alcance de vuestra visita
como peregrino a Santiago de Compostela
en el Año Santo de 1989, coincidiendo
con la IV Jornada Mundial de la Juventud.
Estamos
seguros, Santo Padre, de que, una vez
más, miles de jóvenes españoles
os expresarán su más cálido
afecto en el encuentro que, esta tarde,
vais a celebrar con ellos en el aeródromo
de Cuatro Vientos.
Finalmente,
mantenemos vivo el recuerdo de vuestra
última visita hace diez años
a España, con importantes actos
que comenzaron en Sevilla, con la clausura
del 45 Congreso Eucarístico Internacional,
y que concluyeron en Madrid con la misa
de canonización de Enrique de Ossó
y Cervelló.
La visita
pastoral que hoy iniciáis constituye
el quinto viaje de Vuestra Santidad a
España. Una distinción cuyo
significado sabemos apreciar y agradecemos
vivamente.
Vuestra
reiterada presencia entre nosotros, Santo
Padre, constituye un reconocimiento a
la intensidad y dinamismo de los vínculos
que ligan a la Iglesia y a España,
que se pondrán, una vez más
de relieve a lo largo de esta visita,
que culminará con la canonización
de cinco españoles por Vuestra
Santidad.
La España
que hoy os acoge es un país moderno
y dinámico, fiel a sus tradiciones,
lleno de ilusiones y esperanzas.
Un país
orgulloso de su diversidad y pluralidad,
que ha crecido gracias al clima de tolerancia
y convivencia forjado entre todos y basado
en el diálogo y el respeto mutuo.
Un país
que ha asumido la defensa de la libertad,
de la dignidad de la persona y de los
derechos humanos, como valores que sustentan
su vocación de solidaridad.
Los españoles
agradecemos el afecto y el aliento que
siempre hemos encontrado en Vuestra Santidad.
En los momentos más felices, y
también en los más duros
y difíciles.
En las
últimas décadas nuestras
relaciones con la Santa Sede han cobrado
una nueva dimensión más
acorde con los tiempos y, en particular,
con el respeto al principio de libertad
religiosa que garantiza nuestra Constitución
y con el propio pensamiento contemporáneo
de la Iglesia.
El pueblo
español recibe en la persona de
Vuestra Santidad a un infatigable luchador
de las causas más nobles.
Reconocemos
por ello en Vuestra Santidad a un sembrador
ejemplar del mensaje universal de concordia
y de paz que habéis sabido predicar
en todas las latitudes. Una paz que, como
señalara el Papa Juan XXIII en
su encíclica "Pacem in Terris",
se funda en los cuatro pilares de la verdad,
la justicia, el amor y la libertad, como
tarea permanente.
Agradecemos
asimismo, Santo Padre, vuestras reiteradas
condenas del terrorismo, que los españoles
padecemos muy en particular, y que es
intrínsecamente perverso y nunca
justificable. Nos confortan siempre, Santidad,
vuestras palabras de repulsa al terrorismo
y vuestro aliento y solidaridad hacia
las personas que sufren el dolor que genera.
Santidad,
El generoso
esfuerzo que vais a volcar estos días
acercándonos vuestras palabras
y enseñanzas servirá, sin
duda, para reavivar la profunda huella
de afecto, admiración y respeto
que vuestras anteriores visitas dejaron
en todos nosotros.
Con nuestro
sincero deseo de que Vuestra Santidad
se encuentre en España como en
su propia casa, os reitero nuestra más
calurosa bienvenida, en nombre propio
y de mi Familia, del Gobierno y demás
Instituciones del Estado, así como
del pueblo español.
Santidad,
muchas gracias por visitarnos de nuevo
y muy feliz estancia entre nosotros.