Jornada Pro Orantibus 2004
6 de junio de 2004

 

«El monasterio es el lugar que Dios custodia (cf. Za 2, 9); es la morada de su presencia singular, a imagen de la tienda de la Alianza, en la que se realiza el encuentro cotidiano con Él, donde el Dios tres veces Santo ocupa todo el espacio y es reconocido y honrado como el único Señor. (...) Es importante que los fieles aprendan a reconocer el carisma y el papel específico de los contemplativos, su presencia discreta
pero vital, su testimonio silencioso que constituye una
llamada a la oración y a la verdad de la existencia
de Dios. (...) Profundamente solidarios con las
vicisitudes de la Iglesia y del hombre de hoy,
colaboran espiritualmente en la edificación del
Reino de Cristo para que Dios sea todo en
todo (1 Co 15, 28).»
(Verbi Sponsa, 8)                                                                             
 
«El testimonio de las personas consagradas es particular-mente elocuente. A este propósito, se ha de reconocer, ante todo, el papel fundamental que ha tenido el monacato y la vida consagrada en la evangelización de Europa y en la construcción de su identidad cristiana. Este papel no puede faltar hoy, en un momento en el que urge una “nueva evan-gelización” del Continente, y en el que la creación de estruc-turas y vínculos más complejos lo sitúan ante un cambio de-licado. Europa necesita siempre la santidad, la profecía, la actividad evangelizadora y de servicio de las personas con-sagradas.»
(Ecclesia in Europa, 37)
Comisión Episcopal para la Vida Consagrada (Conferencia Episcopal Española)