Mc 14, 12a. 22-25. Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre.

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo». Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».

Otras lecturas del día:

– Jer 31, 31-34. Haré una alianza nueva y no recordaré los pecados.
– Sal 109. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.