El departamento de Pastoral de la Carretera, dentro de la Comisión Episcopal de Migraciones, celebra el 31 de mayo una jornada de oración y acompañamiento por los que han sufrido un accidente de tráfico o han perdido a un ser querido.

Desde este año se ha fijado con carácter permanente el 31 de mayo, fiesta de la Visitación de María a Santa Isabel, como la Jornada “Enjugar las lágrimas”. Hasta ahora se venía celebrando a primeros de mayo, pero sin fecha fija. Se ha elegido este día para que el ejemplo de María, que se puso en camino para acudir hacía Isabel, sea una invitación “a ponerse en camino” y acercarse especialmente a aquellas personas que han sufrido un grave accidente de tráfico y viven sus secuelas. Y también a los familiares que han perdido a un ser querido.

Esta Jornada nace a partir del Año de la Misericordia, de 2015 a 2016, cuando el papa Francisco invito a celebrar una jornada para acercarse y enjugar las lágrimas de aquellas personas que sufren. El departamento de Pastoral de la Carretera asumió esta invitación, dándole el carácter relacionado con los accidentes de tráfico.

Desde este departamento se promueve esta jornada, que se materializa en las diócesis con celebraciones de la Palabra y la Eucaristía, en torno a esta fecha. Según las diócesis, invitan a participar a las asociaciones de víctimas de accidentes y personas relacionadas con la movilidad.

Con esta jornada se completa la presencia de la Iglesia en la carretera en cuatro facetas: la prevención, el primer domingo de julio con la Jornada de la Responsabilidad en el Tráfico; lúdica, en torno a la fiesta de San Cristóbal, con las procesiones, bendición de camiones y comidas fraternas; enjurgar las lágrimas, dedicada a los que sufren secuelas y familiares; y el tercer domingo de noviembre, día mundial en recuerdo de los fallecidos en accidente de tráfico.