IV domingo de Adviento

IV domingo de Adviento

 

Lc 1, 39-45. ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

Otras lecturas del día:

-Heb 10, 5-10. He aquí que vengo para hacer tu voluntad.

– Sal 79. Oh, Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

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