Acto conmemorativo del 40º aniversario de la Declaración Dignitatis Humanae

Acto conmemorativo del 40º aniversario de la Declaración Dignitatis Humanae

El Cardenal Julián Herranz, presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, y el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, han participado esta tarde en un acto, organizado por la Conferencia Episcopal Española (CEE), conmemorativo del 40º aniversario de la Declaración del Concilio Vaticano II Dignitatis Humanae, sobre la libertad religiosa.

Ante más de doscientos invitados, que llenaban el Aula de la Plenaria de la CEE, el Cardenal Rouco Varela tomó la palabra en primer lugar para hacer un repaso por el contexto histórico, político, eclesial, social y religioso en el que surgió la Declaración Dignitatis Humanae, y analizar la importancia que el texto ha tenido a lo largo de estos 40 años. En este sentido el Cardenal Rouco Varela comenzó describiendo el proceso de elaboración del texto, del que dijo que “tuvo un recorrido conciliar difícil y apasionadamente vivido”. La Declaración Conciliar Dignitatis Humanae ha supuesto – en palabras del Cardenal Rouco – “un punto de inflexión en las relaciones de la Iglesia con el Estado y ha sido decisivo para la historia política de la gran familia humana de la segunda mitad del siglo XX”.

Por su parte, el Cardenal Herranz Casado habló sobre la libertad religiosa en la sociedad democrática actual, en una intervención en la que explicó detalladamente qué se entiende por libertad religiosa en una sociedad pluralista y cual es el fundamento del derecho a la libertad religiosa. A este respecto, el Cardenal Herranz señaló que “el derecho a la libertad religiosa significa que – salvada la recordada obligación moral de buscar la verdad sobre Dios – ninguna persona puede ser forzada a actuar contra su conciencia, ni debe ser impedida de profesar su religión en privado y en público”.

El Cardenal Herranz señaló que “el fenómeno más positivo de la moderna ciencia jurídica y de las legislaciones democráticas ha sido el desarrollo doctrinal y normativo sobre los derechos humanos fundamentales”. Sin embargo argumentó también que, paralelamente al desarrollo de la centralidad de la persona en el derecho, se ha producido el fenómeno del “progresivo empobrecimiento ético de las leyes civiles o de proyectos políticos que se quisieran convertir en leyes”.

Al hablar de los ámbitos de la libertad religiosa, el Cardenal Herranz dijo que hay que reconocer que “en los sistemas jurídicos de algunos gobiernos que se proclaman democráticos y pluralistas surgen problemas de insuficiente respeto y tutela de la libertad religiosa (…) por ejemplo, cuando la libertad religiosa es concebida como una benigna concesión del Estado al ciudadano y no como una exigencia de la misma dignidad de la persona humana, o bien cuando el concepto de “laicidad” se convierte de hecho en “laicismo” o “dictadura agnóstica”. El acto ha estado presidido por Mons. D. Ricardo Blázquez Pérez, presidente de la CEE y Obispo de Bilbao, y han asistido, entre otros, el Nuncio de Su Santidad en España, Mons. D.  Manuel Monteiro de Castro; Mons. D.  Antonio Cañizares, vicepresidente de la CEE y arzobispo de Toledo; seis obispos españoles más y diversas autoridades civiles, entre las que se encontraban la Directora General de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico Carabias, y el Secretario General del Partido Popular, Ángel Acebes, así como diversas personalidades de la judicatura, del mundo académico y representantes de otras confesiones religiosas.



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