Mensaje para la fiesta de la Virgen del Carmen 2002

Mensaje para la fiesta de la Virgen del Carmen 2002

A todas las gentes del mar:
Con motivo de la fiesta de la Virgen del Carmen, a la que tanto queremos y honramos, tengo la oportunidad de dirigirme a todos vosotros por primera vez como Obispo Promotor del Apostolado del Mar, cerca ya de las fechas del XXI Congreso Mundial del Apostolado del Mar, que tendrá lugar en Río de Janeiro y donde se tratará el tema «El Apostolado del Mar en el momento de la globalización».
Como nos decía el Papa Juan Pablo II, en la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, el proceso de globalización ha influido de manera importante en la activad de las gentes del mar.
Es un hecho constatable la nueva realidad que se observa en muchas de las empresas de la marina mercante, agrupadas bajo los pabellones de los mismos países, que se traduce en abaratamientos de sueldos, en falta de seguridad en el trabajo, en una mezcla de razas y nacionalidades conviviendo en espacios muy reducidos y en la presencia cada vez más numerosa de gente inmigrante en nuestros barcos pesqueros, tanto de altura como de bajura.
La realidad previamente descrita nos obliga a unir los esfuerzos de todos para trabajar juntos e intercambiar los conocimientos comunes, ayudando de este modo a la construcción de una relación en paz y armonía.
En consonancia con todo lo anterior, podemos hablar también de una globalización espiritual. Sabemos que en la Iglesia nadie es extranjero y la Iglesia no es extranjera para ningún hombre. Es de destacar en este campo el trabajo pastoral que se realiza entre las gentes del mar en unión con nuestros hermanos separados. De ahí que nuestra presencia deba ser la del buen samaritano que acoge al hermano necesitado sea cual sea su procedencia y credo. Pero también es importante la formación espiritual de nuestros hombres del mar para que sepan dar razón de su fe (cfr. 1Pe 3,15), haciendo de su vida reflejo de Cristo, que pasó por el mundo haciendo el bien.
Me hago eco de los problemas que siguen afectando a nuestra flota pesquera con la falta de caladeros accesibles a nuestras redes, la explotación excesiva de los recursos pesqueros, la amenaza de desguace de la flota. Esto nos tiene que hacer reflexionar sobre la corresponsabilidad que todos tenemos con al obra creadora de Dios (cfr. Gn. 1,26) que es beneficio para todos, sobre todo, para los más necesitados.
No olvido tampoco los largos periodos que el marino mercante y el pescador de altura pasan alejados de sus hogares, siendo los que sienten y sufren el gran problema dela islamiento y la soledad. Es loable la labor que hacen sus esposas, quienes también experementan en su vida los mismos sentimientos de sus maridos, afrontando con entereza la problemática familiar y la propia estabilidad matrimonial. Nuestra presencia al lado de estos hermanos tiene que ser portadora del mensaje de esperanza que Cristo trae. Él que aprendió sufriendo a obedecer (cfr. Heb. 5,8) nos dice que también en estas pruebas difíciles se puede alcanzar la santidad, ya que los caminos de la santidad son múltiples (cfr. NMI, 30).
«Muchas fronteras, pero un solo mar» es el lema elegido este año en consonancia con el tema del Congreso Mundial. Muchos hombres de distintas procedencias se unen sobre las mismas aguas oceánicas para trabajar y llevar el sustento a sus familias. Todos pertenecemos a la gran familia de Dios y aunque hayamos levantado fronteras entre nosotros, nos une la fe y esperanza en un mundo mejor, por el cual todos debemos trabajar, aunando esfuerzos como se hace en un día de tempestad, donde todos ponen lo mejor de sí mismos para lograr que el barco llegue a buen puerto.
Que la Virgen del Carmen, Estrella de los Mares, ponga sus ojos llenos de misericordia en nuestros trabajos, nos acoja bajo su manto protector y nos conduzca a Cristo, puerto de salvación.
Os saluda con todo afecto y os bendice en el Señor
 

+ Luis Quinteiro Fiuza
Obispo Promotor del Apostolado del Mar
Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela