Jerusalén, del 10 al 13 de enero de 2011.- Nos hemos reunido por undécima vez en Tierra Santa para mostrar,  compartir e intercambiar nuestras experiencias y esperanzas, el amor y la solidaridad de los Católicos en nuestros países con la Tierra de nuestro Salvador, de los santos lugares y, de manera especial, con las personas que componen aquí la comunidad creyente. Este año hemos puesto un empeño particular en reunirnos con todas las confesiones cristianas. Nuestra llamada como cristianos es construir puentes y nuestra esperanza compartida es unir a todos los cristianos en torno a la búsqueda de una paz justa para todos en esta tierra. De la misma forma, nos ha alegrado mucho el habernos podido reunir con los Ordinarios de Tierra Santa.

Ha sido estimulante para nosotros reflexionar acerca de lo que el Papa Benedicto XVI ha escrito sobre Tierra Santa en la Exhortación post sinodal “Verbum Domini”:

”Cuanto más vemos la universalidad y la unicidad de la persona de Cristo, tanto más miramos con gratitud aquella Tierra, en la que Jesús ha nacido, ha vivido y se ha entregado a sí mismo por todos nosotros. Las piedras sobre las que ha caminado nuestro Redentor están cargadas de memoria para nosotros y siguen “gritando” la Buena Nueva. Por eso, los Padres sinodales han recordado la feliz expresión en la que se llama a Tierra Santa «el quinto Evangelio». Es muy importante que, no obstante las dificultades, haya en aquellos lugares comunidades cristianas. El Sínodo de los Obispos expresa su profunda cercanía a todos los cristianos que viven en la Tierra de Jesús, testimoniando la fe en el Resucitado”.

Venid y lo veréisCreemos que cada visita a Tierra Santa trae beneficios tanto a los peregrinos como a la gente que vive aquí, y especialmente a la comunidad cristiana. Cuando los discípulos de Juan el Bautista le preguntaron a Jesús que dónde vivía, él no les respondió directamente, pero les dijo «Venid y lo veréis». Lo hicieron y sus vidas cambiaron. La estancia en Tierra Santa nos ha cambiado a nosotros también. Nos vamos con un renovado compromiso de oración con y para nuestros hermanos obispos, la comunidad cristiana y con toda la gente de este lugar. Nos comprometemos a rezar por una paz justa y para dar los pasos necesarios para proteger la vida, la dignidad, los derechos y la libertad religiosa de todos en Oriente Medio. También animamos a las peregrinaciones que visitan la tierra donde Jesús caminó y donde la gente sigue viviendo su fe.Nos unimos a los que desesperadamente quieren encontrar la manera de contribuir a una situación de mayor justicia y paz donde ven tanto miedo y desconfianza, incluso odio y destrucción. A pesar de algunas mejoras tangibles en la asignación de visado, una vez más hemos sido dolorosamente conscientes de la frustración que sienten algunos sacerdotes católicos y religiosos cuyas tareas cotidianas se ven obstaculizadas por las restricciones de movimiento que padecen. Nuestros hermanos obispos nos han dicho con tristeza que las palabras del Papa durante su visita en 2009 para que se facilitara la movilidad al  clero católico y religiosos parecen no haber sido escuchadas. Impulsamos con decisión el fin de las largas negociaciones entre la Santa Sede y el Estado de Israel. Hemos sido conscientes del sufrimiento de las personas cuyos matrimonios se ponen bajo una enorme presión por las exigencias de la «seguridad» y las diferencias religiosas, de los individuos y las comunidades  que han sido expulsados de sus tierras y propiedades, incluyendo los casos afectados por el camino  y la construcción del muro, y de la gente cuya realidad es tan difícil a causa la situación que viven en Gaza.

Sabemos que hay mejoras en algunas áreas, y el primer ministro palestino Fayyad nos habló de las alentadoras noticias acerca de que son más los palestinos que retornan que aquellos que están saliendo de su tierra, pero estamos profundamente preocupados por muchos casos donde todavía la dignidad de las personas es ignorada o violada. Por lo tanto, nos comprometemos a estar con los agentes de la justicia y la paz aquí en Tierra Santa y tratar de alentar y persuadir a los líderes y la gente en nuestras propias naciones a unirse a ellos. Vamos a seguir trabajando por una paz duradera mediante el apoyo a una verdadera solución de dos Estados con la seguridad y el reconocimiento para el Estado y el pueblo de Israel y un estado viable e independiente para los palestinos. Nos comprometemos a trabajar por un futuro en el que la vida, la dignidad y los derechos de los palestinos y los israelíes sean respetados.

¿Qué se debe hacer?Seguiremos interpelando a los católicos para orar por nuestros hermanos y hermanas en esta tierra e informaremos a otras personas interesadas en lo que aquí hemos aprendido. Vamos a continuar las conversaciones con diplomáticos y políticos en el país para compartir las preocupaciones de las comunidades cristianas que hemos conocido.También instamos a otros a unirse a nosotros en estos compromisos. Los líderes religiosos pueden influir en cómo sus fieles ven a las personas que no comparten sus creencias y que, como nosotros, deben hacer gala de valentía y responsabilidad en el liderazgo. Los que enseñan a los niños tienen una responsabilidad especial de ayudar a que la conciencia de los más jóvenes vaya creciendo en el respeto de los derechos y la dignidad de cada persona que Dios ha creado, con independencia de sus creencias, su cultura o su nacionalidad. En este sentido, hemos sido confortados por el testimonio de los Religiosos que trabajan en las escuelas contribuyendo a crear un futuro mejor.Los gobernantes de las diferentes partes de Tierra Santa necesitan  aunar voluntades para dar pasos valientes en el camino de la justicia y la paz. Los líderes de nuestras propias naciones, cuyas políticas internacionales tienen efectos importantes aquí, tienen la responsabilidad ineludible de contribuir a una paz justa y proteger los derechos de los creyentes y de todas las personas que viven en estas tierras. Los periodistas también saben lo poderosas que pueden ser sus palabras, y hacemos una llamada a que informen  no solo sobre las dificultades, sino también los signos de esperanza. Oramos para que el Señor dé fuerza a su pueblo y le bendiga, a todo su pueblo, con la paz, especialmente en la tierra que todos llamamos santa.

Firmantes:

Arzobispo Patrick KellyArzobispo de Liverpool,
Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales

Arzobispo Rock MirditaArzobispo de Tirana Durazzo
Conferencia Episcopal de Albania

Obispo  William Kenney Obispo de Asuntos Europeos
Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales

Obispo Pierre MorissetteObispo de St Jerome
Conferencia Episcopal de Canadá

Obispo Michel DubostObispo de Evry
Conferencia Episcopal de Francia

Obispo Peter Bürcher
Obispo de  Reykjavik y  representante de la Conferencia de obispos del Norte

Obispo  Stephan Ackermann
Obispo de Trier  y Presidente de la Comission de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Alemania

Obispo Gerald Kicanas
Obispo de  Tucson Conferencia de obispos Católicos de Estados Unidos

Arzobispo  Joan-Enric Vives
Arzobispo de Urgell y Co-Príncipe de AndorraConferencia Episcopal Española

 

(Traducción no oficial al castellano realizada por la Oficina de Información de la CEE)