Conclusiones de las XXVII Jornadas Nacionales del Patrimonio Cultural de la Iglesia

Conclusiones de las XXVII Jornadas Nacionales del Patrimonio Cultural de la Iglesia

Los participantes de las XXVII JORNADAS NACIONALES DE PATRIMONIO CULTURAL DE LA IGLESIA, que durante los días 25 – 29 de junio se han celebrado en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) con el título: “Turismo, Cultura del Ocio y Patrimonio Cultural de la Iglesia. Guías del arte, guías de la fe”

MANIFIESTAN su agradecimiento:

– Al Excmo. y Revdmo. Sr. D. Bernardo Álvarez Afonso, Obispo de San Cristóbal de La Laguna y a su equipo de colaboradores por las muestras de fraternidad y el trato extraordinario que nos han dispensado colmándonos de atenciones.

– Al Presidente de la Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural, el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan José Asenjo Pelegrina, Obispo de Córdoba, a los Obispos miembros de la Comisión Episcopal del Patrimonio, a D. Manuel Iñiguez Ruiz de Clavijo, Director del Secretariado de la Comisión, por la iniciativa de haber celebrado estas XXVII Jornadas con este tema de tanta actualidad y que queda reflejado en el título y en el lema, así como por el acierto en la invitación a los Profesores y selección de comunicaciones que nos han ayudado a la reflexión, diálogo y estudio de nuevas propuestas e iniciativas.

– Asimismo agradecemos y felicitamos a las autoridades civiles que nos han atendido y colaborado de manera tan extraordinaria en el desarrollo de las Jornadas. Especialmente queremos agradecer y felicitar al  Excmo. Sr. Presidente del Gobierno de la Comunidad de Canarias, D. Adán Martin Memis, por la declaración de las “Cañadas del Teide” como Patrimonio Natural de la Humanidad, coincidiendo con nuestra estancia en las mismas; a la Excma. Señora Alcaldesa de San Cristóbal de la Laguna, Doña Ana María Oramas Gozález-Moro, por las palabras de acogida que nos dirigió en la recepción que nos ofreció y posteriormente por habernos acompañado como guía por los lugares más emblemáticos de la ciudad de La Laguna, así como a los Señores Alcaldes de las villas de la Orotava y de la Candelaria.

– Nos felicitamos mutuamente por la presencia y colaboración de tantos delegados diocesanos, profesores y expertos en Arte y Turismo. Constatamos y valoramos como muy positiva la profundidad de las diversas ponencias e intervenciones, los interrogantes planteados y el interés que ellos han suscitado. Asimismo, destacamos el ambiente de fraternidad y comunión eclesial que hemos tenido, las numerosas atenciones que nos han dispensado, la buena organización y funcionamiento de todos los actos que han constituido estas XXVII Jornadas.

La reflexión que juntos hemos realizado nos ha llevado a las convicciones y propuestas:

CONVICCIONES

– Constatamos una evolución del fenómeno social del turismo: del turismo de sol, playa y toros, al turismo cultural y religioso. Hoy se camina hacia un turismo cultural y religioso que responde al deseo y voluntad del turista por buscar experiencias significativas que le trasformen interiormente.

– El Turismo es un cauce para la comunicación y la comunión entre las personas, por lo que valoramos como muy positivo el fenómeno social del turismo y más en concreto el turismo cultural y religioso. Destacamos sus aspectos positivos así como las posibilidades y retos que presenta al Patrimonio Cultural de la Iglesia. Ante nosotros se abren posibilidades y perspectivas nuevas en diálogo y colaboración con las diversas instituciones: Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, Escuelas Universitarias de Turismo…

– En consecuencia, es importante conocer los “Planes Estratégicos” de las Comunidades, Ayuntamientos, etc, que nos ofrecen estudios detallados de la realidad, recursos estratégicos y culturales, y propuestas de acciones como respuestas a los diagnósticos realizados. Con ellos podemos establecer “Convenios de Colaboración”.

– Conocer los “Planes de Estudios” de las Escuelas Universitarias de Turismo, a fin de poder ofrecer nuestra propuesta de un Curso de Arte Religioso Cristiano y colaborar en la formación y preparación de guías de Arte Cristiano.

– La mirada que dirigimos a la persona del turista nos descubre que es un turista multicultural, multirracial e internacional, que busca un “encuentro”, realizar experiencias memorables, por lo que hay que cuidar los momentos: antes del viaje, el viaje y el recuerdo del viaje.Ello nos lleva a no considerar al turista de manera generalizada ni, mucho menos, como un sujeto de consumo.

– La persona es el centro de nuestra preocupación y ocupación, por lo que nos preguntamos: ¿qué estamos haciendo para conocer y entender a los turistas como personas?, ¿cómo hacer de las visitas a nuestro Patrimonio Cultural Religioso una experiencia memorable?

– Sobre nuestro Patrimonio Cultural tenemos que superar la visión que sobre el arte religioso se tiene en algunos ambientes, fruto de una cultura laicista que tiende a vaciarlo de todo contenido y referencia cristiana; la banalización de su contenido o  el intento de reducirlo  a una explicación meramente historicista y estética. Es necesario conservar y preservar los valores religiosos que subyacen en las obras de arte y que son expresión y vehículo de la fe en la que se han inspirado. Son las raíces cristianas de la cultura occidental; son las raíces cristianas de Europa.

– Urge que desde el estudio y presentación de una obra de arte o monumento, desde el estudio historicista y de sus elementos estilísticos, la completemos descubriendo y poniendo en evidencia su significación y expresión religiosa. En las diversas expresiones artísticas que componen el rico conjunto del Patrimonio Cultural de la Iglesia, descubrimos la confesión y celebración de su Fe.

– Es necesario recuperar y conocer el código del lenguaje de los símbolos para su correcta interpretación y, en concreto, el estudio de la simbología en la iconografía cristiana.

– Utilización del Patrimonio Cultural de la Iglesia  en la visi
ta turística.

A) En los últimos años venimos reflexionando y afirmando el valor que el Patrimonio Cultural de la Iglesia tiene como instrumento para la Evangelización. Así afirmamos que las diversas expresiones artísticas que integran el conjunto del Patrimonio Cultural de la Iglesia pueden y deben ser utilizadas para la acción Misionera o en el Kerigma, la acción Catequética o la acción Pastoral. Acciones que tienen un destinatario concreto y unas condiciones determinadas de fe. Por otra parte, cada una de estas acciones requieren unas condiciones concretas.

La visita turística tiene sus propias características, que no son las del acto catequético o las de la acción pastoral,  que tienen su propia dinámica.

La visita turística viene determinada por la identidad del turista que es un destinatario muy concreto que no necesariamente coincide con el destinatario de la catequesis ni de la acción pastoral.

Analizando la persona del turista constatamos que es muy plural, multicultural, multirracial, internacional; algunos son de otras confesiones, otros, siendo cristianos viven alejados de la fe etc. todo ello,  exigen que  seamos respetuosos.

B) La identidad y desarrollo de la Visita Turística al Patrimonio Cultural de la Iglesia se caracteriza por la propia dinámica de la visita turística; por  la persona del turista que busca experiencias y encuentros, que no necesariamente confiesa la fe ni busca fundamentar ni madurar en ella; por la identidad y valor religioso del Patrimonio Cultural de la Iglesia  que es un instrumento que puede y debe ser utilizado dentro del “fenómeno complejo de la Acción Evangelizadora de la Iglesia”. Todos estos factores hacen que el turismo religioso tenga sus propias características que son: el respeto que hay que exigir a todos los que visitan el lugar sagrado,   la presentación sin ocultar el contenido del hecho religioso que encierra la contemplación de las diversas obras y expresiones artísticas, la lectura del lenguaje simbólico y contenido de la fe, de la  que son vehículo y expresión. La Visita Turística así entendida tiene un valor e importancia dentro del fenómeno complejo de la acción evangelizadora de la Iglesia.

– Aquí radica la importancia del guía del arte religioso. Éste debe saber que entra y acompaña a los turistas que visitan una Iglesia y lo que ella es y significa o un monasterio, una Catedral o incluso un Museo de la Iglesia, pues la obra de arte religioso, por el hecho de encontrarse en un museo, no pierde su valor y significado religioso y cristiano. Al guía, como mínimo, se le ha de exigir que conozca la iconografía cristiana y su simbología, la fe que expresan y confiesan las obras de arte, respeto y evitar realizar manifestaciones contra la Iglesia, afirmaciones contrarias a los dogmas, así como hacer menosprecio y comentarios inoportunos contra la fe.

Debe ser acogedor, amable, respetuoso y manifestar la alegría de una fe vivida y celebrada en la Iglesia.

Es necesario que el guía conozca el código de lenguaje que encierran los símbolos y la iconografía cristiana, así como el credo confesado, celebrado y expresado en el  arte y eventos cristianos.

PROPONEMOS

– Conocer los “Planes Estratégicos” de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, a fin de establecer convenios de colaboración con las diversas instituciones públicas y privadas que trabajen en el campo del turismo.

– Conocer los Planes de Estudios de las Escuelas Universitarias de Turismo y ofertarles un Curso sobre Iconografía Cristiana. Organizar cursos desde las Delegaciones Diocesanas de Patrimonio que completen la formación de los Guías Oficiales y organizar cursos para la preparación de “auxiliares de acompañantes” de los turistas que visitan  los monumentos del Patrimonio Cultural de la Iglesia.

Las Delegaciones Diocesanas de Patrimonio facilitarán cursos o, a través de otros cauces, formación; ofrecerán programas en contenidos y objetivos a fin de lograr la formación adecuada, tanto para los Guías Oficiales como para cuantas personas voluntarias quieran participar como auxiliares o acompañantes de los turistas que visitan nuestros monumentos.

Dentro de las propuestas de formación de guías oficiales y voluntarios, no descartar la posibilidad de ofrecer estos cursos  on line a través de internet.

– Proponemos se estudie la posibilidad de crear un master con la finalidad de formar y capacitar a los guías en la transmisión de los valores y enseñanzas que contiene el Patrimonio Cultural de la Iglesia.

– Dialogar con las instituciones sobre la  formación de Guías de Turismo (Escuelas Universitarias de Turismo), así como sobre la idoneidad de los guías  oficiales que han de acompañar a los turistas en las visitas a monumentos y otras obras de arte religioso, y facilitarles el estudio de la iconografía cristiana que complete su formación dentro de los planes oficiales de estudios.

– Recuperar el sentido cristiano del conjunto de las expresiones artísticas que integran el Patrimonio Cultural de la Iglesia y su importancia dentro del “Proceso complejo de la acción Evangelizadora”. Para ello es necesario no vaciar de contenido religioso la obra de arte religioso y cristiano, no realizar una interpretación banal de la misma, limitando su presentación a los aspectos meramente historicistas y  artísticos. Requiere complementar su explicación con su significado y finalidad de la obra mas específico, realizando una lectura correcta de los signos y símbolos cristianos y poniendo en evidencia el contenido de fe cristiana en la que se ha inspirado y de la que es expresión.

– Respecto de los guías del arte cristiano.

A) Vemos necesario y proponemos que sean agentes de comunicación, respetuosos con el hecho religioso cristiano, con la Iglesia y con su mensaje. Capacitados en su formación para que puedan realizar una verdadera lectura y comprensión del arte Cristiano.

B) Respecto al turista debe ser a
cogido por los guías con respeto, como persona que busca experiencias gratificantes y trasformadoras.

Es necesario conocer y aceptar al turista que viene a visitar nuestros monumentos, a fin de establecer diversos niveles de comunicación.

C) Acompañar a los Guías en su tarea, creando cauces de comunicación de experiencias.

– Nos proponemos fomentar el turismo religioso entre las diferentes instituciones eclesiales: rutas de arte, monasterios, el románico y otras experiencias.

– Respecto al objeto a mostrar. Nos planteamos si es necesario exponer y enseñar todos los objetos que integran el Patrimonio Cultural o, por el contrario, si es suficiente establecer una selección de lo más significativo, tanto desde el punto de vista cultural como desde el aspecto iconográfico, y en función del mensaje que se desea transmitir.

– Proponemos evitar algunos conflictos existentes entre la función cultual y la dimensión cultural que tiene el patrimonio Cultural de la Iglesia. Siempre debe quedar salvada la función prioritaria del Patrimonio Cultural de la Iglesia que es el culto y su dimensión Evangelizadora. No por ello ignoramos que también tiene una dimensión cultural, para lo cual se han de arbitrar procedimientos o medios para que la visita turística o cultural no perturbe la dimensión y celebración del culto. Para ello es necesario separar y determinar espacios o tiempos para realizar la visita cultural o turística.

Con el fin de que estas propuestas no queden en buenas intenciones, el Secretariado de la Comisión Episcopal para el Patrimonio pondrá los medios para facilitar el encuentro entre aquellas diócesis que tengan experiencias en este campo o quieran poner en práctica nuevas iniciativas, tanto en la formación de guías como en proyectos de colaboración con las Instituciones Públicas y Privadas. Para ello, convocará en el próximo curso a aquellas Delegaciones Diocesanas e Instituciones Eclesiásticas que muestren interés en seguir comunicando experiencias, elaborar proyectos y llevar a cabo proyectos adaptados a su situación concreta.



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