Entre los días 3 y 5 de junio, los miembros de las Comisiones Episcopales de Comunicación Social de Portugal y de España hemos tenido en Mallorca el encuentro anual en esta ocasión con el tema: “Crear comunidad entre las Communities”. Expertos de Portugal y España y la presencia de los delegados de medios de comunicación de las tres diócesis de las Islas Baleares han enriquecido nuestros trabajos, marcados siempre por el deseo de compartir la reflexión, convivir e intercambiar preocupaciones del ámbito de la comunicación. A la vista del trabajo realizado nos parece importante constatar tres ideas fuertes que han sido subrayadas desde diversas perspectivas.

En primer lugar, teniendo como referencia las primeras comunidades cristianas, percibimos que existe un cierto nexo con las comunidades digitales que están surgiendo en la actualidad. Salvando las diferencias, en ambas hay un deseo de relación personal, de búsqueda de un camino para la superación de problemas y del ansia por compartir bienes y experiencias. Animamos a las comunidades digitales a abrirse al mismo Espíritu que alentó las primeras comunidades cristianas en el seguimiento de Jesús, y les capacite a renovar nuestro mundo.

En segundo lugar, constatamos la rapidez y fugacidad de los cambios suscitados por la comunicación digital. Estos cambios afectan radicalmente al modo de trabajar, de relacionarse las personas, de construir la propia personalidad y de vivir en el mundo. La Iglesia quiere estar cada vez más cercana para acompañar a todos, especialmente a los niños y jóvenes, ante el riesgo de una nueva persona centrada en el yo, que olvida sus raíces y vive sin horizontes de futuro y de eternidad.

En tercer lugar, también hemos ponderado los fines legítimos que están detrás de los medios de comunicación: los beneficios necesarios y la influencia en la sociedad. A todos pedimos que respeten la verdad, la dignidad humana y el bien común, señalando caminos de desarrollo integral. En el caso de los medios pertenecientes a la Iglesia, recordamos que su actividad se ha de medir sobre todo en clave de evangelización.

Estas ideas fuerza han suscitado un intenso diálogo que nos permite ofrecer algunas propuestas:

1-    La importancia de la comunicación digital no puede hacernos perder de vista la necesidad de una comunidad humana realmente presente. Reafirmamos la propuesta cristiana de una comunidad vinculada por el amor que se manifiesta también en la propia familia y, naturalmente, en las reuniones de la comunidad para celebrar, compartir y anunciar la fe.

2-    Una vez más tenemos que asumir la necesidad, hoy más urgente por el contexto digital en el que vivimos, de una comunicación propositiva que no solo sale al paso de los problemas del día, sino que es capaz de crear un nuevo entorno de comunicación en el que el mensaje cristiano sea la referencia.

3-    Urge incorporar un nuevo lenguaje, inequívocamente digital, expresión de una nueva cultura. Ello nos obliga, por un lado, a crear contenidos en nuevos formatos (desde el videojuego hasta el hilo de twitter o una story en Instagram), para lo que será imprescindible el protagonismo de los jóvenes nativos digitales. Por otro lado, debemos saber trabajar en el backoffice de la sociedad, ese entramado que ayude a construir un modo de comprender al ser humano coherente con la propuesta cristiana.

Que el Espíritu Santo, al que invocamos en Pentecostés, y la intercesión de Santa María de Lluc, a la que hemos rezado estos días, sostengan estas propuestas y las hagan fecundas.