La reunión extraordinaria del Consejo Nacional del departamento de Pastoral de Juventud comenzó en Roma con la oración de vísperas en Santa Maria Trastevere con la comunidad de San Egidio, el pasado jueves 25 de octubre. Una reunión extraordinaria cuyo objetivo era unirnos a los actos de clausura del Sínodo de los obispos celebrados estos días sobre los jóvenes.

El viernes 26 tras celebrar la misa en la basílica de San Pedro junto a su tumba, y pedir por el papa Francisco, visitamos el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y nos reunimos con la Oficina Joven. Un momento estupendo para compartir experiencias e ilusiones. Allí tuvimos dos sesiones de trabajo, donde abordamos los próximos retos de la pastoral juvenil española a la luz de lo que el sínodo nos va proponiendo.

En la pudimos disfrutar de una visita y de un momento de oración en el Oratorio de San Felipe Neri. Tras la cena compartimos con los padres sinodales: cardenal D. Ricardo Blázquez, cardenal D. Juan José Omella y Mons. D. Carlos Escribano sus impresiones de cómo se estaba viviendo este Sínodo y cómo veían el camino con los jóvenes en los próximos años en la Iglesia.

El sábado 27, tras una mañana de reuniones de trabajo, visitamos la Iglesia de San Lorenzo, donde se encuentra “la Cruz de los jóvenes”, allí pudimos orar y pedir para que el Espíritu Santo iluminara a los padres sinodales en la votación sobre el documento sinodal. Estos últimos momentos, unidos a las palabras de agradecimiento del Papa para todos los que habían trabajado en el sínodo, se vivieron con gran expectación por parte del Consejo Nacional.

Terminamos el día con una visita y encuentro testimonial muy especial: algunos jóvenes de los que habían participado en el Sínodo compartieron con nosotros sus testimonio y experiencias. Fueron cuatro jóvenes auditores del Sínodo: Mariano de Argentina, María José de Venezuela, Lucas de Brasil e Yisaac de Panamá. Entre ellos el cardenal Osoro, secretario del Sínodo, y Mons. Carlos Escribano, padre sinodal. Escuchábamos con qué ilusión hablaban y cómo les había cambiado la vida.

Nos decían:

“Impresionan los gestos del papa Francisco. Estuvo presente en todas las sesiones… No se quedó nada en el tintero. Se habló de todo con total libertad… Algo que nos destacaron por encima de todo fue una palabra que se convierte en fundamental para entender el documento y lo vivido en el Sinodo:  La “SINODALIDAD”.

El domingo 28 nos unimos a la celebración de la Eucaristía de Clausura.

Es cierto que termina la reunión Sínodal, pero continúa la esperanza, la ilusión, el papel real y protagonista de los jóvenes, necesario más que nunca en nuestra iglesia y sociedad. Caminan con nosotros, caminamos con ellos. Gracias a todos los que de una manera u otra han trabajado y orado por el sínodo. Y sigamos abiertos al soplo del Espíritu. Ánimo y adelante.

 

Raúl Tinajero Ramírez
Director del Departamento de Pastoral de Juventud (Comisión Episcopal de Apostolado Seglar)