El Comité Ejecutivo de la CEE aprueba la Nota "En favor del verdadero matrimonio"

El Comité Ejecutivo de la CEE aprueba la Nota "En favor del verdadero matrimonio"

En su reunión del jueves 15 de julio de 2004, los Obispos miembros del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (CEE) aprobaron la Nota titulada «En favor del verdadero matrimonio».

Como es sabido, el pasado 29 de junio el Congreso de los Diputados votó favorablemente una proposición no de Ley del Partido Socialista que solicita la equiparación legal plena de las uniones de personas del mismo sexo con el único verdadero matrimonio. En este mismo contexto, el Ministro de Justicia anunció que en septiembre remitirá a la Cámara un proyecto al respecto y que confía en que el llamado matrimonio homosexual sea posible legalmente para comienzos del año 2005.

Ante este estado de cosas, el Comité Ejecutivo de la CEE ofrece las reflexiones de esta Nota a toda la sociedad y, en particular, a los católicos.

Dos principios fundamentales

En primer lugar, el Comité Ejecutivo de la CEE afirma que “las personas homosexuales, como todos, están dotadas de la dignidad inalienable que corresponde a cada ser humano» de manera que «no es en modo alguno aceptable que se las menosprecie, maltrate o discrimine». «Tienen en la sociedad los mismos derechos que cualquier ciudadano y como cristianos están llamados a participar en la vida y en la misión de la Iglesia». De ahí, que la CEE condene expresiones y comportamientos que lesionen la dignidad de estas personas y de sus derechos.

Con todo, en segundo lugar, los Obispos, «ante la inusitada innovación legal anunciada», tienen el deber de recordar que «el matrimonio no puede ser contraído más que por personas de diverso sexo». De ahí, que «a dos personas del mismo sexo no les asiste ningún derecho a contraer matrimonio entre ellas» y que el Estado, por lo tanto, «no puede reconocer este derecho inexistente, a no ser actuando de un modo arbitrario que excede sus capacidades y que dañará, sin duda, muy seriamente el bien común».

Razones antropológicas, sociales y jurídicas

Los Obispos miembros del Comité Ejecutivo de la CEE han hecho públicas estas reflexiones y orientaciones basándose en razones de orden antropológico, social y jurídico y a luz del reciente documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe «Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal entre personas homosexuales» del 3 de junio de 2003.

Desde un punto de vista antropológico, el Comité Ejecutivo de la CEE recuerda que «los significados unitivo y procreativo de la sexualidad se fundamentan en la realidad antropológica de la diferencia sexual y de la vocación al amor que nace de ella, abierta a la fecundidad». En cambio, «las relaciones homosexuales, al no expresar el valor antropológico de la diferencia sexual, no realizan la complementariedad de los sexos, ni pueden engendrar nuevos hijos».

Por ello, añaden los Obispos, «el bien superior de los niños exige, por supuesto, que no sean encargados a los laboratorios, pero tampoco adoptados por parte de uniones de uniones de personas del mismo sexo», como recordaba recientemente el Papa al nuevo Embajador de España ante la Santa Sede.

Desde un punto de vista social, los Obispos recuerdan el deber del Estado de reconocer, tutelar y promover el único y verdadero matrimonio, institución esta «más primordial que el Estado mismo, inscrita en la naturaleza de la persona como ser social». En este sentido, «la historia universal lo confirma: ninguna sociedad ha dado a las relaciones homosexuales el reconocimiento jurídico de la institución matrimonial».

De ahí, que «si el Estado procede a dar curso legal a un supuesto matrimonio entre personas del mismo sexo, la institución matrimonial quedará seriamente afectada. Fabricar moneda falsa es devaluar la moneda verdadera y poner en peligro todo el sistema económico. De igual manera, equipar las uniones homosexuales a los verdaderos matrimonios, es introducir un peligroso factor de disolución de la institución matrimonial y, con ella, del justo orden social».

«Se alegan -prosigue la Nota- razones de tipo jurídico para la creación de la ficción legal del matrimonio entre personas del mismo sexo. Se dice que ésta sería la única forma de evitar que no pudieran disfrutar de ciertos derechos, que les corresponden en cuantos ciudadanos. En realidad, lo justo es que acudan al derecho común para obtener la tutela de situaciones jurídicas de interés recíproco».

Así, pues, el Comité Ejecutivo de la CEE piensa que «el reconocimiento jurídico de las uniones homosexuales y, más aún, su equiparación con el matrimonio, constituiría un error y una injusticia de muy negativas consecuencias para el bien común y el futuro de la sociedad».

Por todo ello y reconociendo a la legítima autoridad su derecho para regular la vida social, los Obispos españoles invitan “en especial a los católicos, a hacer todo lo que legítimamente se encuentre en sus manos en nuestro sistema democrático para que las leyes de nuestro País resulten favorables al único verdadero matrimonio”. Y añaden que «ante la situación en que nos encontramos, que pretenda legalizar de algún modo las uniones homosexuales», tal y como afirma la citada Nota del año pasado de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Finalmente, el Comité Ejecutivo de la CEE, al subrayar la belleza de la institución matrimonial, basada en el verdadero amor humano, y al recordar que para los bautizados el matrimonio es también sacramento de la gracia de Cristo, afirma que la Iglesia «reconoce el valor sagrado de todo matrimonio verdadero, también del que contraen quienes no profesan nuestra fe» y reiteran su compromiso para «fortalecer la institución matrimonial», a la vez que reclaman para las personas homosexuales respeto y acogida con amor.



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